Millones de testeos y seguimiento de asintomáticos: todos los controles que realiza Italia en la post cuarentena por coronavirus

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Millones de testeos y seguimiento de asintomáticos: todos los controles que realiza Italia en la post cuarentena por coronavirus

En Italia, estas son las armas principales de lucha contra el virus. Ya se hicieron 8 millones de hisopados y test serológicos. El éxito es notable en las regiones donde más análisis se realizaron.

Los controles masivos con hisopados nasofaríngeos, también llamados “tampones”, y los análisis de sangre serológicos han sido armas muy importantes para detectar la difusión de la pandemia. Siempre acompañados por sonoras polémicas acerca de su utilidad y buen uso. En Italia, tras casi cuatro meses de coronavirus que ha matado a más de 34 mil personas e infectado a casi 400 mil, los tampones ya no se discuten. Hasta este jueves se han aplicado cerca de cinco millones, con un incremento que este viernes superó los 58 mil hisopados por día en toda Italia. Los test serológicos suman casi tres millones.

No hay un sistema mejor para detectar el contagio. Consiste en refregar por la nariz y la faringe del paciente un bastoncito plástico con un algodón, que recoge el material genético que es analizado después en laboratorios. Los análisis serológicos de sangre, en cambio, solo indican que el organismo entró o no en contacto con el virus con la formación de anticuerpos, no la existencia cierta del contagio. Un análisis positivo obliga a confirmar la infección con un tampone.

Ese es el cuadro italiano, con la particularidad que los contagios de Covid 19, desde el 21 de febrero, cuando estalló la epidemia, tienen a la Lombardía, la región con capital en Milán, la más rica del país, con diez millones de habitantes, la mayor concentración industrial y un nivel de vida que se compara con el de los alemanes, como protagonista absoluta de la tragedia.

En las provincias lombardas, sobre todo en Bérgamo y Brescia, han muerto 16.526 enfermos “oficiales”. La cifra es contestada con estadísticas que han movilizado a la justicia que investiga. Se cree que la realidad agrega al menos otras seis mil víctimas fatales a la larga lista de fallecidos reales chequeada por la prensa y los registros de los municipios.

En Lombardía los tampones hasta el jueves llegaron a 930 mil y los test a 554 mil. En 24 horas se hicieron casi 12 mil hisopados nasofaríngeos.

El fracaso lombardo y el éxito en el Véneto

Sin embargo, la estrategia seguida en Lombardía es contestada como un fracaso que empuja contra las cuerdas al presidente regional Luciano Fontona, que se defiende. Aquí entra la política porque Lombardía está en manos de la oposición de derecha que lidera Matteo Salvini, de la Liga, que lucha hasta ahora sin éxito por voltear del poder al gobierno de centroizquierda que encabeza el como primer ministro Giuseppe Conte.

La batalla es más dura porque Lombardía es presentada como el peor ejemplo de los resultados trágicos de esta pandemia que disminuye pero no se va. El jueves 18 fueron 66 los muertos en 24 horas en Italia, demasiados para una pestilencia en retirada.

En todos los terrenos, las polémicas le contraponen el ejemplo virtuoso de la región Veneto, con cinco millones de habitantes, la también rica región del norte que comenzó siendo la segunda más castigada por la pandemia, pero donde se aplicó una estrategia totalmente distinta, que en el centro tenía los controles de hisopados y análisis de sangre, gracias a la cual se han salvado miles de vidas.

El Véneto ha descendido al cuarto lugar y llueven las felicitaciones al gobernador Luca Zaia, que también es del partido de la Liga, como Fontana y el líder Salvini, pero que ha extendido tanto su popularidad que se lo menciona como el futuro candidato a primer ministro de las derechas en lugar de Matteo Salvini, cuya popularidad se ha deteriorado en los tiempos del coronavirus.

Entre las regiones muy afectados por la pandemia, el Véneto es el que de lejos ha realizado más hisopados en relación con sus pobladores

Los datos cantan: la Lombardía luce más de 16.500 muertos, mientras que el Véneto reduce la cifra a 1.994 fallecidos con menos de veinte mil contagios. Entre las regiones muy afectados por la pandemia, el Véneto es el que de lejos ha realizado más hisopados en relación con sus pobladores: 847.997 controles, apenas cien mil menos que en Lombardía, donde reside el doble de gente.

Y los test serológicos también han sido abundantes: 382 mil. Si en Lombardía los tampones fueron 11.475 en un día, en el Veneto llegaron a 10.603, con una mejor movilización de los controles.

En Italia se cantan loas cotidianas al Modelo Véneto, que logró contener tanto los contagios y las muertes. También aquí vuelan las polémicas, porque aunque nadie puede negar los méritos del gobernador Zaia, que reivindica su condición de veterinario para destacar cómo eligió la mejor estrategia, hay un héroe que para muchos ocupa el pedestal de Leon del Véneto.

No se trata de un invento sino de un premio que le otorgan a los mejores hijos de esta región nacida como entroterra de Venecia. Este año lo ganó merecidamente el profesor Andrea Crisanti.

Director de Microbiología de la Universidad de Padua, venido del Imperial College de Londres, donde sigue como profesor. Crisanti fue el que advirtió ya en enero (la epidemia comenzó el 21 de febrero), el peligro que constituía la probable expansión fuera de China de la epidemia que había comenzado en la ciudad de Wuhan, donde comenzó la pestilencia que después invadió el mundo entero.

Crisanti advirtió que el arma príncipe para combatir la epidemia era controlar con hisopados y test serológicos a todos los que entraban al Véneto desde China. Señaló el peligro, que después se reveló como un acierto extraordinario, de los riesgos que podían traer los asintomáticos, es decir los que no sufrían síntomas de Covid-19 pero contagiaban.

La teoría de Crisanti contó con la hostilidad inicial de las autoridades sanitarias del Véneto. También de Walter Ricciardi, de la Organización Mundial de la Salud, que lo acusó de “derogar la evidencia científica”. El 31 de diciembre 2019 los chinos comunicaron por primera vez que había estallado en Wuhan un grave foco de pulmonía de naturaleza desconocida.

Crisanti insistió desoyendo las advertencias burocráticas en la necesidad de una eficaz vigilancia epidemiológica.

Cuando en febrero se produjeron los primeros casos, los escenarios fueron un hospital en el sur de Lombardía y dos casos de contagio con un muerto sucesivo en el municipio de Vó, en el Veneto.

El gobernador Zaia olfateó rápidamente la gravedad de lo que ocurría y apoyó decididamente al virólogo Crisanti, quien pidió y logró que se hicieran los hisopados y los test a los 3.300 habitantes del lugar, especialmente a la búsqueda de asintomáticos que contagiaban sin saberlo.

El ejemplo de Vò y la energía de Crisanti, un tipo claro y de pocas pulgas, sin militancia política y mucho prestigio científico, más la cantidad de contagiados y muertos en la muy trágica primera parte de la epidemia, que izó a Italia al triste primado de país con más fallecidos en Europa, permitieron aplican medidas que achicaron los contagios y los muertos.

En el Véneto de Crisanti y Zaia se aplicaron más tampones y test serológicos que en el resto de Italia, mientras la Lombardía sucumbía a la difusión del coronavirus.

La región tiene hoy mapas completos de la situación, con informaciones electrónicas instantáneas sobre la situación de las víctimas, los contagiados y los enfermos que son controlados en sus casas, o están en los hospitales. Los que no registran síntomas pero tienen el virus son los más controlados. (Clarín)

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