Coronavirus: el Banco Central ya giró casi $ 1 billón desde marzo para cubrir el bache fiscal

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El titular del Banco Central minimizó el salto del dólar libre y lo vinculó con “maniobras especulativas”

Son transferencias de utilidades que suponen emisión monetaria. Temen “tormenta perfecta” en inflación. Por qué no ocurrió todavía.

Por: Laura García

Los números del déficit obligan a apelar al financiamiento monetario como último salvavidas. Así, desde marzo, en estos meses de pandemia en los que el gasto se expandió y los ingresos se evaporaron, el Banco Central ya transfirió casi $ 1 billón al Gobierno para tapar el bache fiscal.

Fueron $ 80.000 millones en marzo, $ 230.000 millones en abril, $ 430.000 millones en mayo y $ 200.000 millones en junio, al 22 del mes, último dato oficial disponible. Un total de $ 940.000 millones.

Son ganancias “infladas” de la entidad monetaria que supo cosechar, en parte, por el efecto de la devaluación que revalorizó sus activos en dólares, y en parte, por cierta “contabilidad creativa” que valuó muy oportunamente a mejor precio las letras que recibe de Economía cada vez que entrega reservas para el pago de deuda.

Pero se trata, ante todo, de emisión que eventualmente presionará sobre la brecha cambiaria y los precios, aún cuando por el momento no hay otro auxilio en el horizonte.

Nadín Argarañaz, director del IARAF, apunta que “hasta mayo, el déficit fiscal fue de $ 900.000 millones (3% del PIB) y la emisión de pesos para asistir al Tesoro nacional de $ 1.052.000 millones. Es decir que por cada $ 1 de déficit se emitió $ 1,2”

Y agrega: “Por ahora se registra un aumento de la demanda de pesos, motivada en buena parte por precaución ante tanta incertidumbre”. Es por eso que semejante ola de emisión no tuvo hasta ahora un impacto más ostensible. Lo que no quita que se esté gestando.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de SBS, explica que “el M2 privado (cantidad de dinero en la economía) creció 86% desde agosto con impulso del financiamiento al Tesoro y avanza al 100% año contra año, un récord desde la salida de la hiperinflación a comienzos de los 90 que pone una enorme presión a futuro”.

“Hasta ahora, la emisión no llevó a una aceleración de la inflación por un conjunto de factores transitorios. En la recta final de 2019 fue por la introducción de controles de capitales, creando un aumento artificial de la demanda de dinero”, repasa.

“En los últimos meses fue por el fuerte descenso de la velocidad de circulación del dinero debido a que la gente se quedó en su casa, los bancos no atendieron de forma habitual y el consumo retrocedió por las menores opciones para gastar y la incertidumbre de las familias respecto de sus ingresos. Estos efectos estuvieron jugando a favor, pero irán desapareciendo”, anticipa.

Esto significa que llegado ese momento, la oferta de dinero habrá seguido creciendo mientras la demanda retrocederá a los niveles pre-crisis, advierte, o tal vez incluso menores considerando la caída permanente del nivel de actividad.

¿Hay como contracara un esfuerzo de esterilización? Esto es, retirar parte de los pesos que se vuelcan a la calle. En junio, hubo un fuerte vuelco hacia la absorción vía Leliq, que toman los bancos, con una esterilización de casi $ 350.000 millones. Pero en el balance, no hay contracción de la base monetaria (crece $ 82.200 millones).

La compra de divisas en el mercado cambiario gracias a todos los nuevos controles se convirtió en un nuevo factor de expansión monetaria ($ 47.260 millones, casi lo mismo que se había retirado por ventas de dólares el mes anterior).

Y existe una emisión modesta vía pases (préstamos a un día a los bancos) por $ 90.000 millones. Pero el responsable de esta maquinita tan sobreexigida es el sospechoso de siempre: el financiamiento monetario. (Clarín)

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