Durante la cuarentena el uso de tarjetas de crédito se desplomó un 23%

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Por: María Julieta Rumi

De cada $100 que se operaron con distintos tipos de tarjetas en el mercado argentino en el segundo trimestre, $53,87 correspondieron a tarjetas de crédito, lo que implica un desplome en las transacciones de ese tipo de plásticos del 23,47% frente a igual período del año pasado. Entre las razones figuran la incertidumbre y/o la merma de los ingresos de las familias por la cuarentena, la casi desaparición de rubros que se consumían con tarjeta, como el turismo, y las regulaciones que hicieron que para los bancos no sea tan redituable emitir tarjetas de crédito o promocionar el consumo por esa vía.

El dato se desprende del Índice Prisma, un estudio de mercado que utiliza como base la información con la que cuenta esa empresa a partir de los productos que administra -como las terminales LaPos, la red Banelco y las transacciones a través de Todo Pago-, junto con estadísticas del Indec y el Banco Central.

De acuerdo con el estudio, en el segundo trimestre el uso de tarjetas de crédito representó el 53,87% del total del volumen, mientras que hace un año era el 64,37%, reducción que atribuyen a la caída del consumo. “La caída de participación y transacciones con tarjeta de crédito tiene múltiples explicaciones. Algunas de ellas son la adopción de los usuarios de una postura conservadora ante la incertidumbre por la pandemia, el agotamiento de crédito y que ciertas actividades en que la tarjeta de crédito es habitualmente utilizada, como turismo, se vieron muy afectadas por la coyuntura”, afirmó Julián Ballarino, gerente de Relaciones Institucionales de Prisma Medios de Pago.

Por su parte, el director de programas Fintech de la Universidad Católica Argentina, Ignacio Carballo, dijo que la caída del consumo con tarjeta de crédito va en línea con lo que está sucediendo en la región y el mundo, que es un incremento de la bancarización, pero en medio de una crisis económica sin precedente. Aunque hay aristas particulares de la Argentina como son los topes a las tasas de interés que cobran los bancos y su reacción, que es dejar de ofrecer tarjetas de crédito.

“La caída del uso de tarjetas de crédito es mala para los bancos, pero en general es mala para la economía. El que se perjudica es el consumidor y la pyme o el comerciante que está vendiendo menos, porque el techo de los pagos digitales tiene que ver con el financiamiento. Es la forma de consumir más que el dinero que se gana por mes, porque el gasto se fracciona y se suaviza a lo largo del tiempo”, agregó.

Por otro lado, en el segundo trimestre las tarjetas de débito operaron un 41,74% del volumen, cuando en 2019 eran el 35,04%, lo que arroja una suba en las transacciones del 5,13%. Y por último, las tarjetas prepagas vieron incrementar su participación en transacciones en un 285,47%, al saltar de un volumen del 0,59% en el segundo trimestre del año pasado al 4,39% en abril, mayo y junio últimos, fundamentalmente por el impulso de la Tarjeta Alimentar.

“La tarjeta de débito es un producto que históricamente crece en transacciones. Y si bien en este contexto algunas personas priorizan su uso frente al efectivo y crece su participación en el e-commerce, la caída del consumo generada por el Covid-19 hizo que se desacelere su crecimiento”, explicó Ballarino.

Por su parte, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, sumó que el gasto “ya no es deseo, sino que es necesidad racional”. “Gasto lo que debo y lo que puedo hoy, y eso incrementa el uso de la tarjeta de débito como medio de pago. Lo que tengo es lo que puedo”, opinó.

Y si se mira la cantidad de cuotas al usar la tarjeta de crédito, el volumen de compras en un pago se mantuvo, mientras que los planes de cuotas cedieron ante los planes Ahora -sobre todo en 12 y en 18 cuotas-, que prácticamente duplicaron su participación (en el segundo trimestre de 2019 representaban el 10,96% del volumen y ahora, el 21,65%) y alcanzaron el 60% del total de operaciones en cuotas.

Por último, la variación de cantidad de tarjetas activas arrojó que las de crédito bajaron un 6,34%, mientras que las de débito subieron un 4,66% y las prepagas, un 73,37%. (La Nación)

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