El Gobierno cree que las reuniones sociales son el “vector principal” de los contagios y busca limitarlas

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Con 14 muertes en un día, llegan a 79 los fallecidos y hay 99 nuevos infectados - Foto: Telam

Por: Jaime Rosemberg

Las reuniones sociales, con o sin autorización y en toda le geografía del país, pasaron a ser prioridad y la principal preocupación para el gobierno de Alberto Fernández en el combate a las expansión del coronavirus y luego de cerca de cinco meses de cuarentena.

“Están prohibidos y hoy son el vector principal de movilidad de contagios. Por eso hay que poner la misma energía que se puso en cortar el tránsito en el transporte público en el AMBA o interjurisdiccional en la fase anterior, ahora en los encuentros privados”, afirmaron a LA NACIÓN voceros del Presidente, preocupado porque la “meseta alta” que hoy oscila entre 5000 y 6000 casos diarios en el país se mantenga como está y que su eventual alza no provoque un “desborde” en el sistema de salud.

El DNU que incluye esta prohibición será publicado en el Boletín Oficial del lunes, según anticipó en su informe matinal la viceministra de Salud, Carla Vizzotti. Será de cumplimiento obligatorio en todos los distritos, anticiparon fuentes oficiales.

La suspensión de reuniones sociales a partir de mañana fue eje de la discusión del jueves pasado entre el Presidente, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en la que se definió la continuidad de las medidas de aislamiento por otras dos semanas. En el DNU que verá la luz en las primeras horas del lunes la prohibición abarcará tanto la zona metropolitana como al resto del país, incluso en aquellas provincias y localidades con nula o inexistentes circulación del virus.

“En el DNU de mañana (por el lunes) se van a suspender y restringir las reuniones sociales en todo el territorio nacional para que allí donde hay brote se pueda controlar y donde no hay brote, pero sí hay circulación por actividades autorizadas, podamos minimizar la posibilidad de tenerlo”, dijo Vizzotti, quien al igual que Fernández en su discurso del viernes apeló al “rol individual” de cada ciudadano en el cumplimiento del distanciamiento social. ¿ Por qué en todo el país? “Aparecieron muchos contagios por ingresos desde el AMBA”, agregaba otro vocero del Gobierno, en referencia a transportistas u otras actividades que “exportaron” el virus hacia jurisdicciones con menos casos. Vizzotti, de hecho, habló de la “progresión importante” que se produce cuando alguien con “diagnóstico confirmado” llega a una provincia en etapa de Distanciamiento Social (Dispo), y la necesidad de cortar esa cadena de contagios masivos.

Desde el comité de infectólogos que asesora al Presidente defendieron la necesidad de la medida al calor de la circulación del virus. “El distanciamiento social es lo más importante, y las reuniones en casas, asados o partidos de futbol rompen ese distanciamiento. Es muy difícil allí mantener el barbijo puesto y ni hablar de lavarse las manos”, afirmó a La Nación el infectólogo Eduardo López. “La OMS establece la definición de contacto estrecho sin distinguir entre espacios abiertos o cerrados”, agregó López, y distinguió que las reuniones sociales se tornan “peligrosas con más de 4 personas, la transmisión se hace muy alta y el rastreo en caso de ocurrir un caso se hace más difícil”, definió.

De todos modos, y a horas de concretarse, la decisión ya mereció críticas. “La evidencia ya demostró que los encuentros sociales de poca gente al aire libre, con tapabocas y distanciamiento físico, tienen muy bajo riesgo de contagio. Sería bueno autorizarlas para evitar justamente que se sigan haciendo reuniones sociales ocultas en ambientes cerrados”, afirmó vía redes sociales el ex ministro de Salud, Adolfo Rubinstein.

En el gobierno porteño aseguran que esta prohibición “no nos cambia nada”, porque las reuniones con familiares y amigos “no están permitidas” desde que comenzó la cuarentena estricta, el 20 de marzo pasado. Reconocen, de todos modos, que un alto porcentaje de quienes se contagian “reconocen que en los días anteriores se vieron con algún familiar o amigo”, por lo cual coinciden en la necesidad de dar pasos concretos para restringirlas “todo lo que se pueda”.

En la negociación con Fernández y Kicillof, y a pesar de la “estabilidad” en la cantidad de contagios (alrededor de 1100 diarios en promedio, tres veces menos que en la provincia) Rodríguez Larreta aceptó “ajustar” el control de las reuniones-será casi imposible erradicarlas, reconocen-pero a cambio obtuvo la autorización para la reapertura de industrias en el territorio porteño, la única actividad de la segunda fase de reaperturas que seguirá el cronograma pensado originalmente por la ciudad. El resto de las actividades (bares con mesas en la calle, deportes individuales) quedaron “stand by” a la espera de una mejora sustancial de la hoy complicada situación sanitaria en el conurbano bonaerense. (La Nación)

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