Una consultora K midió lo mejor y lo peor de Alberto Fernández: ¿“buena persona” e “inteligente”, pero “mentiroso” y “títere”?

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El Presidente de la Nación anuncia la prolongación de la cuarentena en todo el país – Foto: Telam

El estudio muestra que el Presidente tiene un apoyo mayoritario, pero se abren dudas sobre su gestión sin coronavirus.

Por: Eduardo Paladini

La consigna era bastante simple. “Si yo le digo Alberto Fernández, ¿qué palabra o palabras se le ocurren?”. A partir de este disparador, una consultora que mide habitualmente para el kirchnerismo diseñó y publicó un estudio con lo mejor y lo peor de la imagen del Presidente. Que en cantidad sigue teniendo un apoyo mayoritario, pero en calidad empieza a acarrear algunas descripciones incómodas. Así como muchos lo ven “inteligente” y “buena persona”, otro lo catalogan como “mentiroso” y “títere de Cristina”.

El estudio al que accedió Clarín es de Sólo Comunicación, una firma dirigida por Martín Romeo, un analista que durante muchos años trabajó en Equis, la consultora de Artemio López, pionera en la relación con el Frente para la Victoria.

El relevamiento, telefónico y de 948 casos en todo el país, se hizo entre el 18 y el 22 de julio. Los resultados se presentaron con un margen de error de +/- 3,2%.

Las primeras conclusiones:

– “El apoyo al Presidente es mayoritario. Dos de cada tres entrevistados confía mucho o bastante en Alberto Fernández”.

– “Su apoyo se destaca en los residentes del conurbano de la Provincia de Buenos Aires y en la región Noreste de la Argentina, al mismo tiempo que aumenta a medida que desciende el nivel de estudios de los entrevistados”.

– “La representación social de Alberto Fernández se construye de un tercio de atributos de gestión (34%), un tercio de atributos de personalidad (32%) y el restante tercio distribuido entre atributos de habilidad (20%) y comunicación (14%)”.

Luego, se van desgranando estos cuatro puntos. Romeo destaca que “la aprobación de la gestión está anclada exclusivamente en el manejo de la pandemia, en general; y las medidas tomadas en términos sanitarios y de asistencia social, en particular. Las palabras y asociaciones refieren a la responsabilidad en el manejo de la crisis, la inteligencia para administrar la situación y ser capaz”.

El estudio remarca que “prácticamente no existen menciones que refieran a ninguna otra área de gestión del Gobierno”, lo que genera dudas sobre el futuro: ¿qué será de la imagen de Fernández cuando pase el coronavirus?

Entre los que no quieren al Presidente y refieren a la gestión se destaca lo “mal rodeado” que está (“no me gusta su equipo”, “podría ser bueno si estuviera rodeado por buena gente”).

Luego aparecen las conclusiones sobre la personalidad:

– “El alto apoyo de la dimensión de personalidad definen a Alberto como una ‘buena persona’, ‘honesta’ y ‘responsable'”.

– “Quienes manifiestan poco o nulo apoyo al Presidente, en cambio, ponen el foco en la condición de ‘mentiroso’ por no haber cumplido con la palabra empeñada”.

En cuanto a la “habilidad”, el informe la califica como “la menos importante en la representación de un dirigente, pero la más comprometida en la distribución de valoraciones positivas y negativas”.

– “Quienes manifiestan un alto apoyo por Alberto F., reposan en la habilidad para conciliar posiciones diferentes”.

La nube de palabras que se formó con los encuestados que desaprueban la gestión de Alberto Fernández.

La nube de palabras que se formó con los encuestados que desaprueban la gestión de Alberto Fernández.

– “Quienes manifiestan escaso apoyo, en cambio, se enfocan en la condición de ser ‘manejado’, en general; y como ‘títere de Cristina’, en particular”.

Aquí se da un punto llamativo. Así como algunos que rechazan al Presidente lo califican como “buena persona”, en este caso un grupo que lo apoya también menciona el atributo negativo  de “títere”: “Entrevistados que apoyan mucho o bastante al Presidente ven la sombra de Cristina Kirchner detrás (‘no es él quien está en el poder’)”.

Mejor parado sale Fernández con la “comunicación”. O al menos son más claras las virtudes que ven quienes lo apoyan: “Se enfocan en la tranquilidad para comunicar que redunda en llevar tranquilidad a quienes lo escuchan y en la claridad de lo que comunica”.

Para el final de las conclusiones, Romeo deja una interesante serie de interrogantes:

– “¿Qué resistencia y durabilidad tendrá la imagen positiva de Alberto Fernández cuyo soporte principal es la extraordinaria gestión de la extraordinaria crisis sanitaria en un contexto donde la preocupación por la situación económica va escalando posiciones por sobre la sanitaria?”-

– “¿Qué pasará cuando la centralidad sanitaria sea superada o las urgencias ciudadanas disparen las presiones retenidas de los temas complementarios (no pandemia)?”.

– “Las ‘buenas intenciones’ que funcionan como paraguas para comprender que ‘hace lo que puede’ en el marco de una crisis global y mundial de salud, ¿funcionarán del mismo modo para amortiguar las urgencias de las otras demandas pausadas?”. (Clarín)

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