El acuerdo por la deuda no calmó la demanda y el BCRA sigue perdiendo reservas

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La compra de dólares para atesoramiento también tendrá el impuesto del 30%

Por: Javier Blanco

El anuncio de un acuerdo con los bonistas, paso que no solo encaminó el canje de la deuda en dólares bajo ley extranjera, sino que además sentó las bases para avanzar luego con la emitida en moneda extranjera y bajo ley local -pasos que dejarán, una vez concretados, un calendario de pagos muy despejado por unos años-, no logró aportar hasta aquí la cuota de calma que se esperaba para el mercado cambiario.

Muestra de ello son las persistentes ventas que se ve obligado a realizar el Banco Central (BCRA) para cubrir el desacople entre una oferta menguante y una demanda sostenida, pese a las férreas restricciones que buscan limitarla, que vuelven a poner en situación de estrés su posición de reservas netas, que perforaron otra vez los US$10.000 millones en total y cayeron debajo de los US$6000 millones líquidos (el resto es la posición invertida en oro que se revalorizó fuerte en los últimos meses).

Los datos ya oficiales muestran que vendió US$477 millones en la primera semana de agoto (US$95 millones por rueda), monto 73% mayor a los US$258 millones volcados al mercado en igual lapso de julio.

Las reservas netas perforaron otra vez los US$10.000 millones en total y cayeron debajo de los US$6000 millones líquidos (el resto es la posición invertida en oro que se revalorizó fuerte en los últimos meses) Las reservas netas perforaron otra vez los US$10.000 millones en total y cayeron debajo de los US$6000 millones líquidos (el resto es la posición invertida en oro que se revalorizó fuerte en los últimos meses) Fuente: Archivo

Y los preliminares de esta semana adelantan que mantiene un persistente saldo negativo, incrementado por los US$40 millones que habría vendido hoy -según coincidieron en señalar distintos operadores de mercado- en un contexto de oferta que se redujo 16% en relación con la semana previa.

Lo llamativo e inquietante es que las ventas persisten aún cuando se atravesó lo que en la propia entidad rectora del sistema reconocen como el “período crítico” del mes, en alusión a la elevada incidencia que en el total de las compras tiene la demanda minorista desde que retomó vuelo en el pasado mes de mayo, toda vez que gran parte del cupo permitido las personas lo suelen agotar apenas reciben sus ingresos.

La incertidumbre sobre el destino final de los pesos

Los analistas coinciden en relacionar el aumento de la sed dolarizadora con los temores que genera de cara al futuro la sostenida emisión monetaria para financiar al fisco y la falta de visibilidad que mantiene la economía al respecto.

Pero también otros referentes observan algunas inconsistencias en el manejo de las variables que suelen incidir cuando los inversores deben decidir el destino de sus ahorros. Aluden, por caso, a un deslizamiento del tipo de cambio que es superior a la ganancia que se puede obtener con un plazo fijo (aunque la tasa que paga es levemente positiva en relación con la inflación reportada) y al creciente temor de que el BCRA no pueda incluso sostenerlo en adelante, al contar con una posición de reservas líquidas muy debilitada.

“El mercado descuenta que le emisión monetaria seguirá siendo elevada en lo que resta del año, un supuesto que se fortaleció tras la reciente ampliación del presupuesto. Hay que tener en cuenta que a los giros al Tesoro hay que sumar los $378.000 millones que se llevan pagados en intereses de Leliqs. Es lo que explica las expectativas sobre una aceleración inflacionaria hacia los últimos meses del año y mantiene activa la demanda de dólares”, explica el economista Amílcar Collante, del Centro de Estudios del Sur (Cesur)

“Con este nivel de actividad y con la magnitud de los saldos favorables en la balanza comercial, que el BCRA siga perdiendo reservas solo se explica por el nivel de incertidumbre que hay respecto del mañana. Pero lo cierto es que la sangría, aunque lenta, es significativa”, explica Federico Moll, director de la consultora Ecolatina.

“Hay consenso sobre el rumbo que debió tomar la política fiscal y la monetaria por la pandemia: lo que inquieta al mercado es que no se habla del camino de salida. Eso explica el insólito nivel de brecha que tenemos, con un nivel del tipo de cambio que, aunque se pueda discutir algo su nivel, está muy lejos de ser el hiperatrasado del 2015”, coincide.

Para el economista de la consultora ACM, Juan Pablo Di Iorio, lo que produce el desbalance cambiario es “un problema de desequilibrio de portafolio”.

“El tipo de cambio real no es la causa del problema, como en otros momentos, ya que se mantiene competitivo. Creo que el desbalance lo genera la combinación de una emisión monetaria fuerte y la falta de presentación de un esquema monetario y fiscal consistente que explicite qué se hará con los pesos excedentes cuando la pandemia afloje”, explica en la misma línea que sus colegas.

“Esto genera expectativas devaluatorias e inflacionarias que se retroalimentan por la pérdida de reservas, ya que para la gente es un indicador adelantado de devaluación o mayores restricciones cambiarias”, acota Di Iorio.

Pero a eso agrega una tasa de devaluación del peso que, aunque corregida algo en las últimas semana por el BCRA, sigue significando un rendimiento mayor a la tasa mínima que impusieron a los plazos fijos recientemente. “El deslizamiento actual, a razón del 0,09% por día, anualizado implica una tasa del 36,3%, 3,3 puntos mayor que lo que hoy paga un depósito a plazo fijo”, detalla.

En el mercado cada tanto reaparecen los rumores que señalan que el Gobierno se verá forzado a reforzar el cepo o bajar algo más el cupo permitido de compras minoristas.

Pero en el BCRA insisten en que no está en estudio “ninguna iniciativa al respecto” y esperan que la concreción de los canjes reduzca las presiones desde septiembre. De ser así, la estrategia parece ser la del “aguante”.

Collante cree que el canje, cuando se concrete, “le marcará un techo a los dólares alternativos”. Y añade: “Si a eso se agrega algún anuncio que aporte algo más de visibilidad, estará la chance de reencauzar al mercado cambiario. Pero hasta entonces, habrá ruido, porque se está sintiendo que empiezan a caer las ventas del agro por una cuestión estacional”.

Al respecto cabe apuntar que las liquidaciones de los exportadores de cereales y oleaginosas, que habían llegado a los US$618 millones en la última semana de julio, cayeron a los US$433 millones en la primera de agosto (promedio de US$86,6 millones) y rondaron los US$59 millones en las tres primera ruedas de la presente semana. (La Nación)

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