La inflación de julio fue 1,9% y acumula una alza de 15,8% en el año

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Por: Sofía Diamante

El incremento de hasta 5% en los programas de Precios Máximos y Precios Cuidados que autorizó el Gobierno a mediados del mes pasado parece no haber tenido efecto en los datos de inflación, que mostró un aumento de 1,9% en julio, en línea con las proyecciones oficiales y por debajo del 2,4% que estimaba en promedio el mercado. En los primeros siete meses del año, la variación promedio de precios acumula un alza de 15,8%.

El Indec informó que el índice de precios al consumidor (IPC) tuvo una suba el mes pasado de 42,4% en la medición interanual. El indicador núcleo -que no contempla alzas en los valores estacionales ni en los regulados oficialmente- aumentó 2,5%, por encima de lo que había mostrado ese mismo indicador en junio (2,3%) y mayo (1,6%).

“Debería llamar la atención la aceleración de la inflación núcleo, que no tiene en cuenta las tarifas congeladas ni los factores estacionales, aunque sí el tipo de cambio. Si el aumento dado en los precios de los alimentos el Indec no lo capturó en julio, podría impactar en el índice general de agosto, que debería venir más caliente”, explicó Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma, que proyecta un alza en torno al 3%.

Con esa visión coincidió Lucía Pezzarini, economista de Ecolatina, que destacó que la inflación núcleo haya dado muy por encima de la general. “Por ahora los precios regulados tiran para abajo el índice general, pero en las últimas semanas de julio ya se ve una mayor aceleración, que está explicada por los ajustes de precios máximos y cuidados, con lo cual parte tendrá un arrastre para agosto”, indicó.

Por otro parte, señaló que el índice en Gran Buenos Aires (GBA) dio 1,6%, mientras que en el resto de la región, las variaciones fueron más altas. “Donde se empezó normalizar la actividad, la inflación se empieza a ‘sincerar’, mientras que la que está más planchada es la de GBA”, comentó.

El IPC de julio mostró subas en los rubros alimentos y bebidas (el de mayor peso en el índice) de 1,3%, por arriba del 1% que tuvo el mes anterior, evidenciando el efecto del incremento en los programas de precios. Los mayores aumentos se registraron en equipamiento y mantenimiento del hogar (3,9%) -impulsado por las subas observadas en equipos electrónicos y electrodomésticos-, recreación y cultura (3,3%) -se tomó en cuenta los bienes y servicios que se ofrecieron el mes pasado-, prendas de vestir y calzado (3,3%) y en salud (2,2%).

Las variaciones por debajo de la media se dieron en los sectores de transporte (1,8%), bebidas alcohólicas y tabaco (1,4%), vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (1%), comunicación (0,7%) y educación (0,1%).

Para explicar el índice general, Caamaño indicó que la inflación tiene dos anclas: los sectores regulados, que no aumentan desde el año pasado (tarifas de luz, gas, transporte, agua y telefonía) y que mostraron una variación de 0,5%, y el tipo de cambio, que “viene corriendo de atrás”.

“Además hay buena parte del IPC que todavía está sin precios, como recreación y cultura y restaurantes y hoteles, que entre ambos representan 20% de la variación de precios general. Después hay otros rubros como transporte que adentro de sus mediciones no tiene precios, como los micros de larga distancia o los viajes en avión. Con todos estos factores al índice le cueste despegar y aún así dio 1,9%”, comentó el economista.

Según el relevamiento de expectativas de mercado (REM) que publica cada mes el Banco Central, los analistas económicos esperaban para julio una inflación de entre 2,2% y 2,4%. Para el año, las proyecciones anticipan un aumento de precios de 39,5% interanual, con una variación que empieza a crecer luego de los aumentos ya anunciados de 11% promedio en servicios de telefonía e internet, la posible actualización en combustibles y el cierre de paritarias en el gremio de camioneros, que impacta en los costos de logística.

Sin embargo, con las tarifas de luz y gas congeladas hasta fin de año y con gran parte de los rubros gastronómicos y culturales cerrados, las mayores expectativas de inflación se esperan para el año próximo.

En el Banco Central indicaron que “la acotada volatilidad cambiaria favorecida por la política de flotación administrada contribuyó a que la inflación interanual continuara descendiendo respecto a 2019”.

“Si bien se espera que el reacomodamiento de precio de algunos servicios con la reapertura de actividades impacte en el nivel general en los próximos meses, el proceso de convergencia a menores niveles de inflación seguirá afianzándose. Como resultado de las medidas del BCRA para promover el ahorro en pesos, las tasas de interés de los depósitos a plazo continúan ganándole a la inflación, mientras que también se registran tasas efectivas en dólares positivas en instrumentos tales como los depósitos de personas humanas hasta un millón de pesos”, agregaron fuentes de la entidad monetaria.

“El dato de inflación de julio vino algo por debajo de lo esperado (estimábamos 2%), explicado por la subestimación del crecimiento de precios estacionales, que fue de solo 0,9%. Se destacó la aceleración de la inflación núcleo (2,5% vs. 2,3% el mes pasado), que es la que mejor refleja la dinámica subyacente, dado que los estacionales son volátiles y los regulados están pisados”, opinó Francisco Mattig, estratega de Renta Fija de Consultatio.

“El relevamiento de los precios fue mayor al de junio, y solo el rubro restaurantes y hoteles está imputado: podremos ver alguna sorpresa a medida que se pueda ir relevando, como pasó con otros rubros; por ejemplo, vestimenta, que presionó el número el mes pasado). Seguimos observando una aceleración de la inflación, donde vemos posibilidad de un número en el orden del 4% para agosto, lo que parecería estar validándose con las estimaciones privadas de alta frecuencia que estamos viendo en las últimas semanas”, agregó. (La Nación)

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