Los números que ponen en alerta al Gobierno

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Por: Sofía Terrile

¿Cuántas reservas del Banco Central son muchas reservas? Depende, responden los economistas. Pero, en un momento en el que la demanda de dólares en el mercado oficial es cada vez mayor, el poder de fuego de la entidad monetaria es un tema de preocupación entre quienes monitorean cómo varía.

En este momento, según la consultora que realice el cálculo, las reservas netas del Banco Central varían entre los US$9000 millones y los US$7000 millones. Es la plata que está realmente en poder de la entidad monetaria.

Para tener una referencia de si ese número es alto o bajo, pueda servir decir que llegó a estar cerca de los US$40.000 millones en los tiempos previos al cepo cambiario 2011-2015 (aunque luego lo terminó con signo negativo) y de los US$12.000 millones apenas asumió este Gobierno.

Para calcular las reservas netas, lo que generalmente se hace es tomar las brutas, restar encajes en dólares, el swap con China, el préstamo con el Banco de Pagos Internacionales, los dólares remanentes del Tesoro y otros pasivos exigibles en el corto plazo. Hoy, esa cuenta a la consultora Eco Go le da cerca de US$7700 millones.

Distinto es el caso cuando se habla de reservas líquidas, es decir, de las que efectivamente y rápidamente podría utilizarse para calmar al mercado cambiario: algunos economistas las ubican cerca de los US$4000 millones, e incluso por debajo de este número. Esa es la cifra clave para Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica: sostiene que dentro de las reservas que realmente tiene el Central no se puede contabilizar, por ejemplo, el oro (un ítem que sí consideran otras consultoras), porque venderlo para convertirlo en más dólares sería, a su juicio, “un escándalo político de magnitud bíblica”.

El economista también resta el swap (intercambio de moneda) con China por razones políticas porque, aunque se pueda utilizar en caso de una crisis cambiaria y convertir a dólares, alega que sería correrse de la línea del endeudamiento “con organismos internacionales o países con espíritu libre”. Tampoco cuenta encajes (“pertenecientes” al sector privado) ni los derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional.

Una Argentina congelada

En definitiva, tanto el oro como el swap serían dos ítems al que el Central podría recurrir -claro que en última instancia- para controlar el tipo de cambio. Lo ideal, apunta Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma, sería no tener que pensar en cuentas desesperadas. En el mismo sentido, y para explicar si el nivel de las reservas es alto o bajo, el economista recurre a una analogía: “¿Está bien que los bomberos tengan más agua en el tanque? Lo interesante es que no se te prenda fuego el edificio, después vemos si el agua alcanza o no”.

De todos modos, aclara, en el corto plazo sí es relevante cuánta agua hay en el tanque porque sostiene, en parte, al mercado cambiario. “Pero un desequilibrio persistente te lleva puesto igual”, suma Caamaño. Si el nivel fuera más alto, dice, tal como están las cosas hoy, tarde o temprano se llegaría a un número bajo nuevamente.

En parte, señala, esa dinámica se da por el cepo cambiario, tal como sucedió en el anterior gobierno kirchnerista. Así lo describe: “Se ponen restricciones porque la balanza de pagos no cierra, pero al mismo tiempo el Gobierno no puede o no quiere hacer las cosas para que esa balanza cierre, que no necesariamente tiene que ser una suba del tipo de cambio. Pero si el desequilibrio que hacía que la gente compre dólares sigue existiendo, la gente sigue comprando dólares o cosas parecidas a dólares, como bienes importados”.Mientras tanto, el fuego que hoy incendia al edificio incluye una emisión monetaria récord, excedentes de liquidez y tasas que no son lo suficientemente atractivas como para que alguien elija quedarse en pesos en lugar de ir al dólar, detalla Juan Ignacio Paolicchi, analista de Eco Go. “Hoy hay incentivos para que los individuos compren todos los dólares que puedan y para que las empresas cancelen deuda comercial y financiera”, añade.

El problema no es tanto cuántas reservas hay, sino su dinámica. “Es preocupante: si uno las mira contra diciembre de 2019, hoy son la mitad de aquel momento. Antes de la corrida en abril de 2018, estaban en torno a US$37.000 millones. Perdimos US$30.000 millones en dos años y medio”, apunta Paolicchi.

El Banco Central viene vendiendo dólares en los últimos días (unos US$506 millones entre el 3 y el 11 de agosto según las estadísticas) para contener al tipo de cambio, y a ese escenario se le sumaron los dichos cruzados entre Presidencia y el Ministerio de Economía sobre si seguirá o no vigente el cupo de US$200 para ahorristas. Esa fue la señal que dio cuenta de que tanto el nivel como la dinámica de las reservas preocupan, suma Lucía Pezzarini, analista de Ecolatina, porque en un contexto “normal” ese cupo pasaría desapercibido, dice.

Cabe recordar que la cantidad de personas que compran dólares en el mercado oficial pasó de menos de 500.000 en marzo a 3,3 millones en junio pasado. “Lo cierto es que hoy la salida por este canal representa la mitad o más del superávit comercial e impide al BCRA empezar a recomponer sus reservas”, apunta.

Frenar este goteo no es fácil. “Subir un poco más la tasa podría ayudar para mermar un poco esta dinámica, aunque tampoco esto está asegurado y además podría tener costos sobre la actividad. Por lo tanto, dados los avances significativos en torno a la reestructuración de la deuda, resulta necesario saber cómo iremos hacia un esquema más consistente de déficit fiscal, emisión monetaria y tipo de cambio”, resume la economista. (La Nación)

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