El FMI ya supervisa los números de Argentina pero aún no hay fecha para una nueva misión

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Menos crecimiento y más volatilidad a nivel global

El equipo técnico liderado por el venezolano Luis Cubeddu trabaja de manera virtual desde Washington. Los tipos de programa que están en análisis.

Por: María Iglesia

El Gobierno comenzó con las primeras reuniones virtuales con el Fondo Monetario Internacional con el objetivo de refinanciar los pagos que se adeudan al organismo. En concreto, se busca un nuevo préstamo y, con esos recursos, repagar el crédito anterior. Las opciones son dos: un nuevo stand-by o una línea de facilidades extendidas.

Por ahora, se está en la etapa de “fact finding”, explicaban ayer fuentes al tanto de la negociación. Es decir, se trata de chequeo de información para luego pasar a los intercambios más políticos.

En el Gobierno esperan que, una vez que pase lo peor de la pandemia, una misión del FMI visite el país para avanzar con reuniones cara a cara. Pero dentro del equipo técnico para la Argentina, liderado por el venezolano Luis Cubeddu, hay posiciones encontradas sobre un posible viaje a la Argentina, por el riesgo que implica en medio del coronavirus.

Del préstamo anterior, firmado durante el gobierno de Mauricio Macri por un total récord de US$ 57.000 millones, se recibieron en 13 meses unos US$ 44.000 millones. Ese es el monto a devolver, más los intereses (que ya se están pagando de manera trimestral).

El primer vencimiento de capital, que pone un límite a la negociación, es en septiembre de 2021. No obstante, en mayo se debe renegociar la deuda con el Club de París y, ese grupo de países, pide tener un acuerdo con el FMI como condición. Es por eso que la fecha límite es llegar a abril con la cuestión con el Fondo cerrada.

El esquema que se termine pactando con el FMI marcará el ritmo de devolución del préstamo y también los requerimientos que el Fondo puede a pedir. Son dos las posibilidades que se manejan: firmar un nuevo stand-by (SBA), que es un préstamo a plazos más cortos y con menos exigencias, o ir por uno de facilidades extendidas (EFF), con períodos de devolución más postergados en el tiempo, aunque con pedidos de reformas más profundas para el país.

La Argentina, en su historia de préstamos con el organismo, osciló principalmente entre estos dos tipos de créditos dentro del menú de opciones del FMI. Y el que se negocie ahora se convertirá en el programa número 22 del país con el Fondo desde el primero que se pactó a fines de 1958.

En GMA Capital describen al stand-by como un “préstamo adaptado a las necesidades de financiamiento de las economías”. Mencionan que suelen otorgarse en casos de crisis de balanza de pagos y su duración suele ser de entre 12 y 24 meses, y raramente supera los 36 meses.

Las famosas “condicionalidades”, en el caso de estos tipos de préstamos, pasan por “una serie de metas cuantitativas como el alcance del equilibrio tanto fiscal como externo”, añaden en esa consultora. Los países que tienen hoy un SBA son Armenia, Honduras, Egipto, y el más reciente, Ucrania.

En Invecq Consulting sostienen que las condiciones que pide el FMI, para estos préstamos, pasan por políticas que tiendan a fortalecer reservas, reducir el déficit fiscal y hacer sostenible el nivel de endeudamiento.

La “contra” que tiene es que se debe devolver en menos tiempo que bajo uno de facilidades extendidas: el repago se da entre poco 3 y 5 años: así, en 2024 ya se tendría que estar abonando cuotas del capital que se consiga, identifican en Ecolatina.

Para el caso de un préstamo de facilidades extendidas la asistencia financiera tiene por objetivo cubrir necesidades de balanza de pagos más graves.

“Las reformas que se exigen en este caso son integrales y más profundas, tanto para recuperar la solvencia intertemporal pública y externa como para garantizar un sendero de crecimiento sostenido basado en mayor productividad”, explican en GMA Capital.

El período de repago es más largo, suele ser de entre 4,5 y 10 años y algunos países con este tipo de acuerdo son hoy Ecuador, Pakistán, Angola, Jordania y Etiopía, entre otros.

Así, como el repago se concreta en más tiempo, “los pagos de un préstamo de facilidades extendidas se harían entre 2025 y 2031, mientras que los de un SBA serían entre 2024 y 2027. Como el capital a devolver es igual en ambos casos, las cuotas del EFF son más relajadas que las del SBA”, diferencian en Ecolatina. (Clarín)

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