Incertidumbre entre las empresas, que deberán renegociar US$3300 millones

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Por: Sofía Terrile y Sofía Diamante

No fue el mejor día para ser gerente financiero de una compañía endeudada. Desde anoche, quienes ocupan ese puesto sabían que hoy los esperaba una jornada agitada, pero con el transcurso del día la incertidumbre y las dudas sobre el futuro de las empresascon deuda en moneda extranjera fueron creciendo. Es que el Banco Central dio a conocer la “letra grande” de las nuevas restricciones, pero poco se sabe sobre cómo terminarán instrumentándose las refinanciaciones y qué consecuencias tendrán.

Según adelantó el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, entre el 15 de octubre y 31 de marzo -periodo en el cual la entidad solo venderá el 40% de las divisas que necesita cada empresa para cancelar sus obligaciones- hay vencimientos de deuda corporativa por US$3300 millones. En detalle, según el Gobierno, “no son más de 10 las empresas que tienen vencimientos de deuda hasta diciembre y a las que se les pide que reestructuren parte de su capital”.

Voceros del Banco Central añadieron que se está conversando con esas empresas para que acerquen sus propuestas. De hecho, las compañías que tienen vencimientos antes del 31 de diciembre deben presentar su plan de negociación antes de fin de mes, pero no se aclaró si es para que la entidad se organice con la venta de dólares o si es para supervisar las reestructuraciones.

En diálogo con LA NACION, la mayoría de las compañías que enfrentan vencimientos de capital durante el período en el que, en principio, rige la norma, todavía no tenían demasiadas respuestas para dar a sus acreedores. “Lo estamos analizando”, repetían sus voceros ante la consulta.

“La situación es bastante compleja; renegociar una obligación negociable con múltiples acreedores es muy complejo. Una cosa es hacerlo por cuestiones de mercado y otra porque te obligan. Te empujan a un default con la plata en tu cuenta. Sinceramente no lo he visto nunca”, dijo el ejecutivo de una de las empresas alcanzadas por las nuevas restricciones, todavía sin poder creerlo.

El Banco Central dispuso anoche, para las empresas con deudas superiores a US$1 millón, que los dólares que podrán comprar en el mercado de cambios no superará el 40% del capital que vence y el resto “como mínimo, tiene que ser refinanciado con un nuevo endeudamiento externo con una vida promedio de 2 años”. Esa condición corre cuando la deuda contraída no es con la casa matriz, ni con un organismo internacional o agencias oficiales de crédito.

Voceros del Banco Central confirmaron que, para la porción restante, la firma endeudada debería echar mano de sus billetes atesorados o, en su defecto, refinanciar: acceder al tipo de cambio financiero no sería posible porque esa empresa ya se hizo de dólares en el mercado oficial.

“Fue una medida inesperada, de esas que hacen que aumente el riesgo de invertir en la Argentina”, dijo Lorena Reich, directora de la región Latam para Lucror Analytics. La restricción apunta directo al corazón de las empresas apalancadas en el mercado de capitales con obligaciones negociables (ON) en dólares, una complicación más para las compañías que tienen necesidades de financiamiento grandes.

Lo paradójico es que la principal afectada con esta medida es YPF, la empresa controlada por el Estado, que tiene que hacer frente a un pago de US$415,8 millones en marzo próximo, luego de que el 41% de los acreedores de su ON de US$1000 millones no entrara en la reestructuración que propuso en julio pasado.

Otras empresas que enfrentan vencimientos en el corto plazo, según consignó la consultora 1816 en base a información del Mercado Abierto Electrónico (MAE), son Banco Hipotecario (que está en pleno proceso de canje), IRSA, Cresud, Genneia, AES, San Miguel, Newsan y Aeropuertos Argentina 2000, que acaba de completar un canje, pero aun así deberá enfrentar vencimientos de capital para quienes no aceptaron la propuesta, aunque serán menores al límite de US$1 millón mensual.

En el corto plazo, el fondeo a través de ON se verá muy limitado. “Si bien hay liquidez en el mercado local, la profundidad y los montos no son los mismos que en el mercado internacional, condición que limita a las compañías que necesitan de fondos para inversiones muy importantes”, resume Reich.

Para las compañías ya endeudadas, el costo puede ser alto, advierte el abogado Luciano Cativa, socio de FB Tax Legal. Para empezar, están los gastos de refinanciación, además, para refinanciar se deberán ofrecer alicientes: mayores intereses y mayores garantías de respaldo, apunta.

Por el otro, esos gastos de refinanciación tendrán un impacto en las reservas y el capital social de la compañía, lo que podría poner a estas firmas deudoras en una situación de reducción obligatoria de capital o disolución forzada.

Por el momento, estos supuestos de disolución o reducción obligatoria están suspendidos hasta fin de año por ley, pero “los efectos contables e impositivos de estas refinanciaciones de endeudamientos generarán impacto no sólo sobre este período en curso, sino también en los que se inicien con posterioridad al 1° de enero de 2021”, advierte el abogado.

Más trabas para operar

Las nuevas normativas del Central llegan en un contexto en el cual para las empresas es prácticamente imposible pagar sus importaciones y girar dividendos al exterior. Esto comenzó hace un año, tras las PASO, pero los controles se profundizaron en mayo pasado, cuando el BCRA dejó de venderles dólares a aquellas empresas que tuvieran fondos en el exterior.

Para paliar la falta de divisas, las empresas comenzaron a recurrir a los mercados financieros para adquirir dólares a través del contado con liquidación (CCL), pero luego el Banco Central les imposibilitó volver a acceder al mercado de cambios por 90 días si operaban en el mercado bursátil. Ahora, con las medidas de esta semana, además las obliga a dejar inmovilizados los bonos por 15 días (parking), lo que hace aumentar el riesgo por la alta volatilidad.

“No están dando muchas opciones, se cierran las puertas de salida, pero las empresas necesitan hacer los pagos para operar: no pueden pagar sus deudas, no pueden importar, no pueden sacar dividendos; prácticamente no pueden hacer nada de lo que necesita una empresa para funcionar normalmente”, indicó Jimena Vega Olmos, socia del estudio MHR Abogados.

Pero los importadores no son los únicos con problemas. El Gobierno estableció también más controles para las empresas exportadoras que busquen financiamiento local, ya que les exige a los bancos comerciales pedir autorización en el Banco Central antes de aprobar un crédito.

“Con esta medida, obligan prácticamente a las grandes empresas exportadoras a financiarse afuera, que no sabemos si lo conseguirán, ya que la Argentina está mal crediticiamente”, dijo Vega Olmos, y concluyó: “¿Qué tan fácil será en la práctica que un acreedor externo en la situación actual dé crédito a los exportadores o acepte refinanciar la deuda en el poco plazo que da la norma para negociar?”. (La Nación)

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