La oposición explora un acuerdo con Cristina para pactar reglas en el Senado

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Cristina Kirchner Senado de la Nación - Foto: Prensa Senado

Por: Gustavo Ybarra

Mientras Cristina Kirchner sigue sin dar señales de acercamiento, Juntos por el Cambio busca acordar con el oficialismo un protocolo de funcionamiento remoto que evite la paralización del Senado, pero que, sobre todo, los saque de la encerrona política a la que se dirigen de cara a la sesión de este jueves.

Si bien el temario aún no es oficial, la vicepresidenta ya decidió llevar al recinto el proyecto que limita los fondos que la Nación le gira a la ciudad por la transferencia de competencias de la Policía Federal y la modificación de la ley de economía del conocimiento. Se trata de dos proyectos que, por distintas razones, son de especial interés para Juntos por el Cambio.

Sin embargo, el bloque que lidera Luis Naidenoff (UCR-Formosa) impugnó hace una semana ante el fuero contencioso administrativo el último protocolo de sesiones virtuales firmado por Cristina Kirchner, y anunció que no validará con su presencia el funcionamiento de la Cámara alta hasta que no se subsanen las irregularidades denunciadas.

Esto pone al principal conglomerado opositor ante el problema de que si, como ya lo hizo en otras oportunidades, abandona la sesión en protesta por la conducta de la vicepresidenta, dejará el recinto a expensas del oficialismo y sin voces opositoras.

En el caso de la ciudad, el golpe sería por partida doble: el proyecto no solo saldría aprobado por unanimidad, sino que, además, no quedaría constancia en el debate parlamentario de la defensa de la postura del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en su disputa por los fondos coparticipables con el Poder Ejecutivo.

En cuanto a las modificaciones en la ley de economía del conocimiento, fue el propio bloque de Juntos por el Cambio el que insistió en varias oportunidades en la necesidad de avanzar con la iniciativa, hasta llegó a pedir una sesión especial para tratar el tema, mientras acusaba al oficialismo de cajonear el proyecto.

Por lo tanto, la ausencia de los conducidos por Naidenoff en el debate no haría más que darles a los halcones kirchneristas una nueva razón que les permita sostener su acusación de que lo único que busca Juntos por el Cambio es una excusa para ponerle piedras al Gobierno impidiendo el funcionamiento del Congreso, en este caso, el Senado.

Negociaciones

Si bien todo indica que Cristina Kirchner no está dispuesta a ceder -de hecho, la impugnación presentada por Juntos por el Cambio no hizo más que enervar los ánimos de la vicepresidenta-, todavía hay algunos canales abiertos entre el oficialismo y la oposición.

La oposición pretende que la vicepresidenta vuelva a sentarse a negociar un protocolo, como ocurrió con el primero, aprobado por unanimidad en el recinto. Además, quieren que se amplíe la presencia de senadores en el recinto, que se encuentra limitada a la presidenta del cuerpo y a cuatro legisladores con funciones en la mesa de conducción del Senado, que son eventuales reemplazantes de la vicepresidenta durante los debates.

Sin embargo, el rechazo a las sesiones mixtas es compartido por la bancada oficialista, que al temor por un contagio le suman los inconvenientes de desplazamientos que encuentran varios legisladores como consecuencia de la cuarentena por e coronavirus.

“Cristina tiene que convocar a los presidentes de los bloques y llegar a un acuerdo. ¿Cómo no podemos hacerlo si Diputados ya lo hizo?”, se preguntó Julio Martínez (UCR-La Rioja) la semana pasada durante una reunión de comisión.

Sin embargo, desde el oficialismo replican con las complicaciones que implica una sesión presencial. Así, a las dificultades de los senadores de Tierra del Fuego para llegar al Congreso sumaron el testimonio de Maurice Closs (Misiones). “Me tuve que hacer seis o siete hisopados, cada vez que volví cumplí aislamiento, y mis hijos no pueden ir al jardín; no es una vida normal”, dijo.

Una solución sería pedir un dictamen médico sobre cuántas personas podrían estar en el recinto sin aumentar el peligro de contagio. A partir de ese número, cada bloque podría rotar a quienes quieran ir a cada sesión. (La Nación)

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