Siete de cada diez menores de 17 años viven en hogares pobres

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Según publica Clarín Son 8,3 millones de chicas, chicos y adolescentes, de los cuales 2 millones no alcanzan siquiera a comprar la canasta básica de alimentos.

Por: Ismael Bermúdez

Con el 64,1%, las niñas, niños y adolescentes son los más pobres entre los pobres. Y con el 16% son los más indigentes entre los indigentes.

Los menores de 17 años suman 13 millones en todo el país. De aquí se desprende que a nivel nacional hay 8,3 millones de chicas, chicos y adolescentes que viven en hogares pobres, de los cuales 2 millones viven en familias que no alcanzan a comprar una canasta básica de alimentos. Así, de los 20 millones de pobres a nivel nacional, más del 40% son menores de 17 años. Y de cada 10 chicos, casi 7 son pobres.

Esos datos son del Observatorio de la Deuda de la UCA ( Universidad Católica Argentina) y los chicos están en esa situación a pesar del cobro por las familias de la Asignación Universal por Hijos (AUH) que abarca a 4,3 millones de chicos y adolescentes, la tarjeta alimentaria, el IFE ( Ingreso Familiar de Emergencia) y otros planes sociales.

En consecuencia, sin esos planes, la indigencia y la pobreza infantil serían bien mayores, superarían el 70%, a la vez que marcan los límites de los planes sociales. La próxima semana el Observatorio dará a conocer el informe más detallado de este sector más que crítico de la población.

Esta dimensión de la pobreza infantil se arrastra hace décadas, se mantuvo en niveles de entre el 40 y 50%, pegó otro salto en 2018 con el 51,7% y en 2019 con el 59,5%, y, por la recesión y el deterioro de los ingresos por la pandemia y la cuarentena, saltó al 64,1%.

Estos indicadores confirman que tiene un carácter estructural, marca una realidad presente y es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico que nace y se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación tiene un futuro comprometido. Y también toda la sociedad.

El chico o adolescente pobre lo es porque sus padres lo son. Y esto quiere decir que la mayoría de los chicos y adolescentes vive en hogares sostenidos por desocupados, trabajadores formales precarios e informales, subocupados y cuentapropistas que también se desempeñan en la informalidad, sin la cobertura de la seguridad social y que son mayoría entre los que en los últimos meses perdieron el empleo. Todo lo cual amplía la persistencia y la dimensión de la pobreza.

Del dato oficial que 2 millones de chicos viven en hogares indigentes se desprende que sufren de “inseguridad alimentaria” o directamente hambre (“inseguridad alimentaria severa”). Esto explica la proliferación y la mayor afluencia de familias con niños a los comedores y merenderos populares.

Aunque los menores de 17 años sobresalen por tener la mayor proporción de pobres, también aumentó la pobreza entre los restantes grupos de edad. Ningún grupo etario pudo escapar a la pérdida de ingresos o deterioro social.

Entre los que tienen entre 18 y 29 años es del 44,1%. Entre 30 y 59 es del 41% y con más de 60 años asciende al 14,4%.

Entre los adultos mayores, en 10 años, la pobreza se duplicó del 6,5% en 2010 al 14,4%. (Clarín)

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