El kirchnerismo cierra filas en apoyo de Amado Boudou y refuerza su ataque a la Corte Suprema

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Según publica La Nación Con la teoría de la guerra judicial (lawfare, en inglés) forjada por Cristina Kirchner como punta de lanza, el kirchnerismo duro cerró filas ayer en defensa del exvicepresidente Amado Boudou, en una solicitada que destila fuertes críticas a la Corte Suprema de Justicia y un mensaje a Alberto Fernández, que se mantuvo en silencio desde que se conoció la decisión del tribunal.

A pesar de que su sentencia a ocho años de prisión fue confirmada por el máximo tribunal de Justicia del país y pasó por las manos de 14 jueces a lo largo de todo el proceso, Boudou reivindicó su inocencia en la causa Ciccone y vinculó el fallo a una decisión política. “Hay una avanzada para que vuelva a la cárcel”, dijo el exvicepresidente de Cristina Kirchner.

Motorizados por el Instituto Patria y por la Cámpora, funcionarios, legisladores, gremialistas y representantes de organismos de derechos humanos firmaron una solicitada para criticar el fallo del máximo tribunal del último jueves, que dejó firme la condena de Boudou en el caso Ciccone, a pesar de lo cual, por el momento, el exfuncionario no volverá a prisión. Bajo el título “Con lawfare no hay democracia”, el kirchnerismo denunció la existencia de una “persecución política” contra Boudou que “atenta contra un Estado de Derecho”.

“Expresamos nuestra preocupación ante la resolución de la Corte Suprema de Justicia, que afecta a nuestro sistema democrático, vulnerando derechos y garantías constitucionales”, sostienen los firmantes.

Las reacciones kirchneristas contra la Corte empezaron el mismo día que se conoció la decisión del tribunal. Recién un día después, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se sumó a la defensa de Boudou al afirmar que “como cualquier otro ciudadano, merece que sus derechos no sean pisoteados”.

La semana pasada, figuras del kirchnerismo como el camarista Juan Ramos Padilla pidieron incluso “destituir” a los miembros del máximo tribunal, por su desagrado contra el fallo.

Sin embargo, Alberto Fernández ha mantenido silencio desde entonces. Mucho más después de que se reflotaron sus opiniones, cuando ya se encontraba fuera del gobierno de Cristina Kirchner, en las que había criticado en duros términos la actuación del exvicepresidente en las maniobras que terminaron con la expropiación de la imprenta Ciccone.

Según la opinión volcada por el kirchnerismo duro en la solicitada, la decisión de la Corte sobre el caso Ciccone se suma a la decisión de la Cámara de Casación, que confirmó la validez de los testimonios de los arrepentidos en la causa de los cuadernos de las coimas. “Este fallo de la Corte, sumado a otras graves actuaciones judiciales, tales como la aceptación de testimonios recogidos bajo presión, pone de manifiesto el sostenimiento de lawfare como instrumento de disciplinamiento y persecución hacia un proyecto político de ampliación de derechos para las mayorías y los más vulnerabilizados (sic)”, afirman.

El pronunciamiento está firmado por el exministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni; representantes de organismos de derechos humanos, como Taty Almeida; gremialistas, como el camionero Pablo Moyano y Hugo Yasky.

A ellos suman su rúbrica senadores y diputados alineados con la vicepresidenta; dirigentes y funcionarios del Frente de Todos y la adhesión de organizaciones de indudable ADN kirchnerista, como La Cámpora. También sumaron su apoyo intendentes del conurbano, como Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Lucas Ghi (Morón) y Mario Secco (Ensenada), entre otros.

Ministro

El único integrante del gabinete de Alberto Fernández que figura entre los firmantes es el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, el ultrakirchnerista y exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi.

En tanto, Boudou calificó la decisión de la Corte como “otro baldazo del sistema del Poder Judicial sobre la República y la democracia argentina”, aunque no aclaró el contenido del baldazo.

En ese sentido, Boudou defendió su inocencia y negó haber tenido relación alguna con el caso por el que fue condenado. “Se me involucró en algo que no tuve nada que ver con Ciccone”, dijo.

“No tuve una sola actuación en lo que fue la compra de un grupo empresario a otro grupo empresario. Cuando hay una sentencia de 900 páginas es porque muy bien no se pudo explicar”, explicó.

“Sabemos que el poder más desprestigiado de todos es el Poder Judicial, por cómo vienen actuando gran parte de jueces y fiscales hace décadas, no ahora. Todo lo que hace el Poder Judicial está teñido de sospecha, arbitrariedad, incluso de extorsión”, concluyó Boudou. (La Nación)

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