Tras la confirmación de Joe Biden, Donald Trump promete una “transición ordenada” y afirma que es “solo el comienzo de la lucha”

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La religión, otro eje de disputa entre Donald Trump y los demócratas

Según publica La Nación Apenas minutos después de que el Congreso de Estados Unidos ratificara al demócrata Joe Biden como el próximo presidente del país, el actual mandatario, Donald Trump, confirmó que entregará el poder el 20 de enero, como corresponde, y dijo que la lucha recién comienza.

“Aunque estoy totalmente en desacuerdo con el resultado de las elecciones, y los hechos me respaldan, habrá una transición ordenada el 20 de enero”, indicó el republicano en el texto que emitió y que no pudo replicar en redes sociales, su canal favorito de difusión, porque sus cuentas fueron bloqueadas ayer en medio de los disturbios protagonizados por sus seguidores, que concluyeron con cuatro muertos y varios heridos.

“Siempre dije que continuaríamos nuestra lucha para asegurarnos de que solo se contaran los votos legales. Si bien esto representa el final del mejor primer mandato en la historia presidencial, es solo el comienzo de nuestra lucha para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”, agregó según el mensaje que hizo público uno de los asesores de la Casa Blanca, Dan Scavino, e insistió con sus afirmaciones de que los comicios fueron fraudulentos, pese a que no presentó pruebas que lo confirmaran.

Ayer, cuando estaba todo listo para la sesión que iba a confirmar la victoria de Biden y la derrota del exmagnate, una multitud leal a Trump irrumpió en el Congreso con el objetivo de detener el encuentro. Con palos, banderas, carteles, a la fuerza, decenas de personas escalaron paredes, forzaron puertas, se cruzaron con los agentes de la Policía dispuestos en el lugar y luego entraron al recinto para dar vuelta las instalaciones, tirar todo al piso y hasta sacarse fotos en el lugar.

En ese momento los legisladores se refugiaron debajo de los escritorios y se pusieron máscaras de gas, mientras los agentes intentaban armar barricadas en el edificio para frenar el ingreso, lo que representó una de las escenas más impactantes que se haya desarrollado en una sede del poder político estadounidense.

La alcaldesa de Washington implementó un toque de queda para tratar de contener la violencia.

La reacción de los manifestantes tuvo lugar luego de semanas de acusaciones pronunciadas por Trump, quien asegura sin sustentos que lo prueben que los resultados de los comicios fueron alterados en favor de su contrincante. Horas antes el presidente había exhortado a sus simpatizantes a viajar a Washington para protestar. Durante un mitin afuera de la Casa Blanca, los instó a marchar.

“Si no pelean como demonios, se quedarán sin país”, dijo. “Dejen que los débiles se marchen. Este es un momento para la fuerza”, agregó.

De hecho algunos legisladores republicanos estaban decididos a objetar los resultados en su nombre cuando el procedimiento fue interrumpido abruptamente por la muchedumbre.

El mandatario pasó gran parte de la tarde en su comedor privado frente a la Oficina Oval viendo las escenas de la violencia en televisión. Ante la insistencia de su personal, emitió un par de tuits y un video grabado en el que dijo a sus partidarios que era momento de “irse a casa”, aunque aún dijo que respaldaba su causa. Horas después, Twitter bloqueó la cuenta de Trump en la plataforma por primera vez, exigió que eliminara los tuits en los que justificaba la violencia y amenazó con una “suspensión permanente”.

Ratificado

Por la noche, ya con el recinto en calma, el Congreso se volvió a reunir y los senadores condenaron las protestas y confirmaron los resultados del Colegio Electoral y la victoria de Biden. El vicepresidente Mike Pence, al reanudar la sesión, se dirigió directamente a los manifestantes y dijo: “Ustedes no ganaron”, incluso después de la presión ejercida por el republicano para que lo ayudara a refutar el resultado.

Por su parte, el presidente electo, que el 20 de enero asumirá el cargo, dijo que la democracia estaba “bajo un ataque sin precedentes”, un sentimiento que fue compartido por muchos en el Congreso, incluidos algunos republicanos. El expresidente George W. Bush afirmó que vio los eventos con “incredulidad y consternación”. (La Nación)

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