GNL: a fines de mayo regresa el busque regasificador a Bahía Blanca

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importación de gas natural licuado - Foto: Telam

Según publica La Nación Se había ido en octubre de 2018, pero ante la caída en la producción de gas, se requirió de nuevo

Por: Sofía Diamante

El 26 de mayo próximo es la fecha estimada en la que arribaría un nuevo buque regasificador al puerto de Bahía Blanca, necesario para transformar las importaciones de gas en estado líquido (GNL) a gaseoso, e inyectarlas en el sistema. Se trata del segundo buque que tendría la Argentina, ya que nunca se despidió del que está emplazado en Escobar.

Ayer se confirmó que el barco fue adjudicado a la empresa estadounidense Excelerate, luego de que la francesa Total se diera de baja de la licitación, a pesar de que había ofrecido un precio más bajo. Según fuentes oficiales, “Total alteró sustancialmente las condiciones del pliego, no quería asumir responsabilidad por asegurar la capacidad de regasificación o que se le apliquen multas al respecto, entre otros cosas. Se le requirió en dos oportunidades que se ajuste a las condiciones de la solicitud de propuesta y no lo hicieron”.

En la empresa francesa, sin embargo, indicaron que la oferta presentada “se hizo conforme a las condiciones internacionales aplicables, normalmente aplicable a este tipo de transacciones e incluía el suministro del barco y gas”. Y agregaron: “Hasta el momento, no hemos recibido una comunicación oficial sobre el resultado de la licitación”.

Excelerate ya tiene experiencia en el país. Además de ser dueña del buque amarrado en Escobar, estuvo a cargo previamente de la operación en Bahía Blanca durante los 10 años que estuvo emplazado la embarcación en el puerto, hasta que a fines de octubre de 2018 se decidió dejarlo ir.

La compañía tiene además una sociedad con Transportadora del Gas del Sur (TGS) para exportar GNL. En su momento, el objetivo de ambas empresas era participar de un proyecto más amplio para licuar el gas, que es el proceso inverso a la regasificiación: se enfría el gas natural a menos de 160 grados para poder exportarlo en estado líquido con buques tanque. Sin embargo, esta iniciativa quedó en stand-by tras la caída en la producción local.

De hecho, este fue uno de los motivos por los cuales el Gobierno debió recurrir a traer el buque regasificador nuevamente. La decisión de congelar las tarifas de gas, que comenzó con la gestión anterior de Mauricio Macri y se prolongó por más de un año y medio con el actual, generó que haya menos inversiones en nuevos pozos gasíferos.

A fin del año pasado, además, Bolivia informó que no se podía comprometer a los mismos volúmenes de exportación de gas que venía haciendo, por la propia declinación de sus yacimientos. Todo esto implicó que sea imposible no contar de nuevo con un segundo buque para este invierno, periodo en el que aumenta la demanda.

El monto de la contratación alcanza aproximadamente los US$12 millones, según dijeron en el Gobierno, que abarcan los montos fijos relacionados con la estadía del barco y las variables asociados al volumen efectivo de GNL que se regasifique.

El barco deberá iniciar su tarea el 26 de mayo, para comenzar a inyectar gas a partir de junio. Tendrá una capacidad de regasificación de 15 millones de metros cúbicos por día (m3/d), y una duración de contrato de 98 días.

En invierno, el consumo total de gas aumenta de un promedio de 130 millones a 180 millones de m3/d. El buque de Escobar tiene un máximo de capacidad de regasificación de 22 millones de m3/d. Bolivia, en tanto, se comprometió a entregar 14 millones de m3/d, 30% menos a los 20 millones de m3/d que inyectó al sistema argentino en el invierno pasado. Por el Plan Gas, que licitó la Secretaría de Energía en diciembre pasado, las empresas se comprometieron a producir 103 millones de m3/d.

Todavía faltaría cubrir una demanda de 26 millones, que la Secretaría de Energía deberá buscar en el mercado spot o quemar más combustibles líquidos, que son más caros y contaminantes.

La vuelta del buque a Bahía Blanca trae recuerdos de los 10 años que estuvo anclado, entre 2008 y 2018, luego de que en el anterior congelamiento tarifario se derrumbara la producción de gas a 115 millones de m3/d. El año pasado, la producción local cayó 8,9%, de los 135,2 millones de m3/d promedio en 2019 a 123,2 millones de m3/d.

La necesidad de volver a traer el buque era una foto que el Gobierno quería evitar, a pesar de que hayan motivos técnicos para justificarlo. Más allá del declino de producción de Bolivia, lo cierto es que hace tres años había una expectativa de que la Argentina podría autoabastecerse de gas, exportando en verano el exceso de producción que ocurre por la caída de la demanda. Se habló, inclusive, de la posibilidad de construir una planta de licuefacción (convierte el gas a estado líquido) para exportar GNL a Asia.

YPF hasta contrató por 10 años una barcaza de licuefacción que emplazó en Bahía Blanca para exportar hasta 2,5 millones de m3/d. Pero en el invierno pasado, la actual gestión rescindió el contrato y pagó una indemnización de US$150 millones, ya que, producto de la pandemia, se derrumbaron los precios de GNL y, según dijeron, no era rentable para la empresa seguir con este negocio. (La Nación)

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