Contratos de las vacunas: los 22 millones de dosis contra el Covid que Argentina no recibió y cuánto costaron

0
189
Vacuna Sputnik V en Argentina - Foto: Telam

Según publica Clarín Llegó al país el 28 por ciento de las vacunas que a esta altura estaban previstas, según datos a los que accedió Clarín de los contratos que firmó el Gobierno. De un cronograma de 12 entregas hasta julio, siete ya no se cumplieron.

Por: Pablo Sigal

El 30 de abril, ya se sabe, tendrá lugar una nueva frustración. En este caso con el laboratorio AstraZeneca, que se había comprometido a entregar antes de esa fecha, según el anexo del contrato que firmó con Argentina el 6 de noviembre, 4.040.000 vacunas contra el coronavirus. De esa manera, el país iba a sumar esas dosis a los 2.382.000 que también se esperaban para antes de fin de marzo. Nada de eso ocurrió.

Si esas previsiones contractuales más otras similares de los diferentes laboratorios proveedores se hubieran cumplido, la cantidad de inyecciones contra el Covid aplicadas hasta hoy en el país podría haber llegado a los 31 millones. En cambio, han arribado algo menos de 9 millones de dosis y, en el mejor de los casos, en plazos casi siempre fuera del cronograma. A la fecha hay un saldo negativo de 22 millones de unidades.

Esas dos entregas de AstraZeneca que no se produjeron se suman a otros cinco retrasos de las compañías farmacéuticas que negociaron con Argentina, según datos de los contratos a los que accedió Clarín. En total son cinco contratos, divididos en un total de 12 plazos de entrega: los últimos caducarán entre mayo y julio.

En el caso puntual de AstraZeneca, Argentina pagó el 60 por ciento de las vacunas por adelantado. Según pudo saber Clarín, los plazos acordados figuran en un anexo del documento, mientras que una de las cláusulas del cuerpo principal habla de que la provisión debe ocurrir dentro del “primer semestre de 2021”.

Esa supuesta “contradicción” podría ser usada como argumento para evitar que las demoras sean consideradas un incumplimiento del contrato ante un eventual reclamo. Aunque también es cierto que el anexo es parte del mismo escrito y que abunda en detalles sobre la generalidad de la cláusula.

Vacunas compradas por Argentina

De todos modos, es probable que si las entregas comienzan recién en mayo, como se prevé ahora, el punto del “primer semestre” (toda una novedad si se tiene en cuenta que el Gobierno siempre habló de un cronograma y generó expectativas) tampoco pueda ser cumplido antes del vencimiento para llegar a los 22,4 millones de vacunas comprometidas.

El contrato que firmó el país no dice que las vacunas adquiridas deban ser necesariamente las que se producen en la planta MabXience de Garín y se envasan en el laboratorio mexicano Liomont, con lo que AstraZeneca tendría la posibilidad de traer las dosis desde otro lugar del mundo. 

Los problemas de abastecimiento abarcan también a la vacuna Sputnik V y a la de Sinopharm, que completan el tridente que eligió Argentina para poner en marcha, en diciembre de 2020, el Plan Nacional de Vacunación.

El único contrato que hasta ahora se respetó al pie de la letra fue el de las 580 mil dosis de la vacuna Covishield (versión india de la de AstraZeneca). Y las entregas del Fondo Covax se encuentran dentro de lo previsto: llegaron 1.082.000 dosis y hasta fines de mayo tienen tiempo de saldar el primer contrato por 1,9 millón de unidades. Luego se esperan nuevos contratos para llegar a los 9 millones de dosis que le encargó el país a ese mecanismo solidario.

Uno por uno

Según la información que surge de cada uno de los documentos, puede verse que el que más cerca estuvo de ser fiel al cronograma fue, inicialmente, Gamaleya, aunque con pocas dosis en juego.

La fecha acordada para la primera entrega era el 31 de diciembre. Debían llegar 300 mil dosis del componente uno y la misma cantidad del dos. El 24 de diciembre arribó la primera mitad; la segunda no lo hizo sino hasta el 16 de enero.

Aquel fue un momento clave para el Gobierno, que necesitaba mostrar su capacidad de empezar a vacunar a la población antes de fin de año, en momentos en que las críticas por el desacuerdo con Pfizer ya empezaban a sonar.

Lo positivo, si algo se puede rescatar, fue que entonces transcurrieron sólo 23 días entre el primer y el segundo envío de los rusos, con lo que la fidelidad al esquema de vacunación (primera y segunda dosis) quedó dentro del plazo recomendado por el laboratorio.

Luego, el escenario se complicó cada vez más. La curva de las demoras creció de forma exponencial. Se previó que Rusia entregaría hasta fines de enero otros cuatro millones de vacunas: dos millones del primer componente y dos millones del segundo. Ahí comenzó la cadena de decepciones.

Se sabe que las dificultades de producción ocurrieron sobre todo con la segunda dosis (que con esta vacuna en particular es diferente de la primera). En ese punto reside la mayor carga de la demora, aunque en rigor los retrasos  afectan al conjunto.

Finalmente, antes de fines de febrero estaba previsto que arribaran 15,4 millones de dosis más, divididos en partes iguales entre el primer y el segundo componente. La conclusión del vínculo con los rusos indica que de los 20 millones de dosis comprados han llegado 5,2 millones, en su mayoría correspondientes a la primera dosis. Por esas vacunas el país pautó un pago de 199 millones de dólares, a un precio de casi 10 dólares la unidad.

En cuanto a la vacuna de AstraZeneca, a las dos entregas pendientes hay que sumarles 4.040.000 dosis cuya fecha en el cronograma es fin de mayo; 3.451.000 de junio; y 8.518.000 más hasta el 31 de julio. En total, suman 22.431.000 dosis por un costo total de 89,6 millones de dólares. Es decir, 4 dólares la unidad.

Sobre la vacuna de Sinopharm se pactó una compra de 4 millones de dosis, de los cuales hasta ahora arribó en fecha sólo el primer millón de febrero. Los otros tres millones debían aterrizar antes de fin de marzo, pero Argentina pudo recibir apenas la tercera parte de ese remanente.

Los dos millones restantes llegarán, cuando lo hagan, fuera del calendario establecido. Se trata de la vacuna más cara, a un costo de 20 dólares la dosis, lo que implicó para el país un precio total de 80 millones de dólares.

Si bien en febrero se había anunciado que arribarían, en meses sucesivos, dos lotes de Covishield por 580 mil dosis cada uno, hasta ahora se conoce un solo contrato firmado por esas vacunas, cuya entrega se cumplió en el plazo firmado. Ni el Gobierno ni la empresa aclararon por ahora qué pasó con el segundo lote.

La gestión para que las Covishield llegaran fue del laboratorio AstraZeneca, como compensación al Gobierno por las dilaciones en los tiempos acordados con sus propias vacunas producidas en Argentina y envasadas en México. Como la de AstraZeneca, la Covishield tuvo un costo de 4 dólares por unidad y el total abonado fue de 2.320.000 dólares.

Por último, el primer contrato con el Fondo Covax por 1,9 millón de dosis, también de AstraZeneca, tuvo el mismo costo por unidad que el del contrato bilateral que el Gobierno firmó con el laboratorio: 4 dólares. El precio total en este caso es de 7,6 millones de dólares.

En suma, cuando las entregas de vacunas se completen en su totalidad Argentina deberá tener 48.955.000 dosis, por un costo de casi 379 millones de dólares. Hasta la fecha el país pudo recibir sólo 8.932.600 dosis, esto es el 28 por ciento de los aproximadamente 31 millones de unidades con las que ya debería haber contado.

Ese porcentaje, que mide la relación entre cantidad de vacunas recibidas versus compradas, es bajo. Casualidades de la pandemia, 28 por ciento es también el promedio del índice de positividad que hoy dan los testeos de Covid en el país. En este caso implica un valor muy alto: la variable crítica que, a falta de vacunas, se manifiesta en los partes diarios de contagios y muertes de esta segunda ola. (Clarín)

Dejar una respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí