domingo, junio 13, 2021
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ROSA RAZURIS, LA FORMA MÁS SIMPLE DE DESBARRANCAR SIN QUE NADIE LA HAYA EMPUJADO

(Por: Rubén Lasagno) – Hasta donde tengo conocimiento (con las acotadas apariciones de esta mujer como abogada en alguna causa en la provincia) Rosa Razuris nunca fue una persona que haya centrado mi atención, ni siquiera sobre su perfil ideológico, por el cual nadie puede ser detractado públicamente, en base, precisamente, a que vivimos en democracia.

Por eso y aún sin conocerla, me sorprendió que una docente (también me desayuné que trabajaba en el colegio Industrial de Las Heras) promoviera una teoría tan absurda equivalente a la de los terraplaneros, que en el 2021 siguen discutiendo la esfericidad del mundo y por supuesto, pretenden poner en duda, desde la ciencia astronómica hasta las evidencias empíricas que aportó el hombre desde que logró despegar los pies de la tierra, elevarse y comprobar que el horizonte terrestre nunca se termina.

Razuris no es terreplanera, pero sobrevuela el absurdo al negar la pandemia que asola al mundo y le cuesta a nuestro país más de 85 mil muertes, poniéndolo en el tercer lugar del mundo, lo cual significa que desde lo político, sanitario y social hemos hecho todas las cosas mal. Si la abogada y docente, hubiera querido criticar y/o cuestionar “el manejo de la pandemia”, hubiera sido más “terrenal” su posición pública, pero negando la peste, pretendiendo que el mundo inventó esta autofalgelación para vaya saber qué propósito conspirativo, no merece la mínima reflexión y mucho menos, que le hagan las entrevistas que tuvo en esta última semana, con lo cual ganó más popularidad que si hubiera emitido un mensaje coherente y menos controversial.

Una de las corrientes de pensamiento universal, destaca que con el negacionismo se está en presencia de una corriente a la cual no hay que darle ni publicidad ni importancia criticándola o discutiendo sus absurdos planteamientos (VIDAL-NAQUET, PIERRE, Pierre, Los asesinos de la memoria, México, Siglo XXI Editores, 1994), pero la verdad es que si deberíamos guiarnos por esta teoría, no podríamos hacer periodismo dado que tanto el gobierno nacional y provincial son los adalides del negacionismo, ya que niegan la inflación, la inseguridad, la salud, crisis  política, la salida del mundo de Argentina, el aislamiento y cuanto se nos ocurra oculta el FPV en sus discursos y en la práctica; mal podríamos hablar de negacionismo, dejándolos afuera a los ejecutores práctico de esta corriente que describen Vidal-Naquet y Pierre.

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Pero debemos ser sinceros: cada uno puede pensar y decir lo que quiera, cómo quiera y dónde quiera. Ese es el fundamento de la democracia. No coincido con quienes ven a la Dra Rázuris como una caótica profeta de la no-pandemia por decir lo que piensa, aunque sea absurdo. Pensar esto, es creer en la sociedad estúpida que consume los mensajes sin elaboración previa, asumiendo la teoría lasswelliana. 

Lo que sí es grave y merece repudio y una acción rápida de las autoridades (como ya sucedió con su separación del cargo) es que como docente, traspasó sus execrables conceptos a su cargo a los alumnos; les “bajó línea” sobre esta base ideológica peligrosa y manipuladora y la vertió en el recipiente de la formación ciudadana, la escuela. Esto es inaceptable.

El kirchnerismo, a partir de allí, hace innumerables conjeturas para atacar ideológicamente a esta docente, no sin decir con buen grado de certeza, que Razuris erosiona y contamina a sus alumnos con una carga ideológica propia que extiende aún sobre los pañuelos celeste, su posición ante el aborto y hasta el cuestionamiento de los 30 mil desaparecidos y otras posiciones contrarias al relato K. 

Y aquí debemos diferenciar. La abogada/docente es criticable por los que hizo en el aula, pero no por lo que dice en su vida personal

Esto ya entra en otro plano de la discusión. Como lo plantea el kirchenrismo, Rázuris no tiene derecho a pensar distinto que ellos, aunque su opinión parezca realmente alienada, como decir que no hay pandemia y que las vacunas son contraproducente, cosa que prácticamente nadie comparte.

Ahora bien, la autocrítica no abunda en el discurso K, cuando se empeñan en atacar la mala praxis de la docente de Las Heras sin mirar su propio ombligo. Se olvidan, quizás, que La Cámpora actúa en las aulas y en los claustros llevando en los centros formadores de la educación y el pensamiento nacional, su propia visión del mundo y las cosas, lo cual, para ser honestos, es tan peligroso o más que las acciones de Razuris.

¿Por qué?, porque al mensaje de la abogada se lo destruye en un minuto por absurdo y contradictorio a la realidad mundial que nos circunda, pero la inyección ideológica, silenciosa, distorsionada y paupérrima del adoctrinamiento escolar por parte del brazo político del gobierno, carece de estridencia y es más letal para las generaciones futura de argentinos. Y sobre ella, los medios oficialistas no se espantan, la promueven. (Agencia OPI Santa Cruz)

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