El discurso y sus acciones empujan a Bolsonaro hacia el juicio político

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El presidente de Brasil Jair Bolsonaro - Foto: Telam

Según publica La Nación El discurso del mandatario brasileño ante sus seguidores fue calificado de “golpista” por su feroz ataque al Supremo Tribunal.

Por: Janaína Figueiredo

Habrá un antes y un después de las marchas convocadas este martes por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para defenderlo y, simultáneamente, atacar a los que él elige como enemigos. Hay consenso entre académicos, intelectuales y en el mundo político no alineado con el jefe de Estado de que fueron actos antidemocráticos, en los cuales Bolsonaro pronunció “un discurso golpista”, con foco en su feroz pelea con el Supremo Tribunal Federal (STF). La imagen del día es un presidente descontrolado, jugando a todo o nada.

Mientras la economía se desacelera, la inflación aumenta y una potencial crisis energética asusta a la población brasileña, Bolsonaro elige no gobernar y dedicar su tiempo a una anticipada campaña electoral. Sus amenazas al sistema democrático dejaron de ser hipótesis y pasaron a ser realidad, porque la realidad le es absolutamente adversa. Consciente de que hoy perdería la elección presidencial contra cualquiera de los precandidatos ya en carrera, el jefe de Estado apunta sus cañones contra el juez Alexandre de Moraes, del STF.

¿Por qué Moraes? Por dos motivos centrales: es el juez que tiene en manos el proceso sobre divulgación de fake news, que incluye aliados del presidente y hasta miembros de su familia; también es quien presidirá el Tribunal Superior Electoral (TSE) el año que viene. Bolsonaro no abandonó su pelea por el voto impreso (la demanda de que las urnas electrónicas que se usan hace más de 25 años emitan un comprobante) y Moraes, que en 2022 será la mayor autoridad electoral del país, representa un enemigo peligroso para los planes del bolsonarismo.

Como explica Fernando Gabeira, veterano escritor, periodista y político brasileño, hoy las principales banderas del presidente son el voto impreso y una libertad de expresión sin limites. En ambos casos, sus ambiciones se chocan con las limitaciones impuestas por Moraes, lo que llevó a Bolsonaro a decir que no cumplirá más las decisiones del magistrado. Un desafío al Poder Judicial que extremó la tensión en el país.

El presidente ya es calificado como “golpista” por periodistas de los grandes medios de comunicación, y la defensa de un eventual proceso de impeachment va ganando adeptos. Mientras Bolsonaro dice que sólo Dios lo sacará del poder, sus adversarios ya empiezan a pensar en otras opciones.

Lo que se espera ahora son respuestas. Del STF, del Congreso Nacional, de los principales partidos políticos y dirigentes del país, de los empresarios y, también, de la comunidad internacional. Bolsonaro cruzó limites que no había cruzado, y lo hizo acompañado, en Brasilia, por militares, entre ellos el vicepresidente Hamilton Mourão, y el ministro de la Defensa, Walter Braga Netto. Se sabe que en otros sectores del mundo militar ambas presencias causaron malestar.

Los términos “antidemocrático” y “golpista” se repitieron a lo largo del día. No fue una jornada más de marchas con seguidores de Bolsonaro que piden militares al poder, cierre del Congreso y del STF. Fue el día en que el presidente llamó canalla a un juez de la máxima corte de Brasil y prometió desobedecer sus decisiones.

El jefe de Estado prometió dos millones de personas en las calles, pero los números, como los de la economía, no lo acompañaron. El dato, ante los ataques de Bolsonaro a un Poder de la República, no es relevante. Fue lo suficiente para que el presidente lanzara artillería pesada contra los que eligió como principales enemigos. Lo que se espera, a partir de ahora, es una reacción más enfática de sus críticos, que podría, entre otras consecuencias, activar una campaña a favor del impeachment de Bolsonaro. Los que hasta ahora decían que no había clima para algo semejante, como el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso, se dispusieron a analizar el tema.

Falta más de un año para las elecciones presidenciales del 2022 y este martes quedó claro que Bolsonaro irá por más. (La Nación)

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