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LA ANTIÉTICA DE LA POLÍTICA TESTIMONIAL, UNA MALA COSTUMBRE QUE DEBERÍA RESTARLE VOTOS A LOS CANDIDATOS QUE SE PROPONGAN COMO TAL

Urnas elecciones - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

(Por: Rubén Lasagno) – El candidato testimonial, es un invento político del kirchnerismo, por el cual alguien, quien generalmente ya ocupa un cargo, se postula como candidato para arrastrar votos, pero previamente tiene la decisión tomada que, de ganar, no asumirá, o asumirá el nuevo cargo dejando el anterior en manos de sus sucesores, o ya asumido, se pone como cabeza de lista para un cargo superior.

Este vicio político, solo está planteado como una falta ética, pero internalizado como algo “normal” por la clase política y en el votante medio quien parece no verlo, porque el mecanismo perverso de mentirle al electorado de que va un candidato, cuando en muchos casos asume otro, no está contemplado en la Ley como un delito y como las leyes las hacen los propios legisladores, quienes son los primeros beneficiados con esos baches legales, cae de suyo que nunca serán sanadas estas anomalías, porque los intereses partidarios, los egoísmos, la falta de conducta cívica, el personalismo, la ambición política desmedida y la inmoralidad, es transversal a todos los partidos y por ese motivo exceptuando muy puntuales casos raros en la fauna política, los candidatos testimoniales son parte del folclore en cada elección de medio tiempo o general.

Todo se arreglaría con un detalle en la Ley: aquel candidato que se proponga para un cargo electivo, tiene la obligación de cumplir el término de su mandato en el cargo y durante el transcurso del mismo está inhibido de postularse para otro cargo igual o superior hasta que venza su mandato. 

La razón en casi obvia y excluyente: cuando lo vota la gente, sus votantes lo eligen para que esté cuatro años o seis en un cargo y se entiende que debe respetar la voluntad popular. Eso no ocurre; los políticos usan de trampolín los cargos que tienen, no cumplen con la manda electoral (estar en el cargo el tiempo que corresponde y trabajar en el Congreso, la legislatura, un Concejo Deliberante, la intendencia etcy dejan a otro en su lugar y/o usan su actual cargo para trabajar, desde allí, hacia su nueva aspiración ya sea desde una banca en el CD, desde Intendente a gobernador, de diputado provincial a diputado nacional o de diputado nacional a senador o Gobernador y/o de Gobernador a Presidente. 

El ejemplo de cargo testimonial más relevante fue Néstor Kirchner, que como diputado nacional nunca cumplió su rol y fue un ausente compulsivo en el Congreso.

Santa Cruz está lleno de candidatos testimoniales en el FPV. El caso de Fernando Cotillo es paradigmático, pero muchos actores menores también lo implementaron todo el tiempo. Entre los últimos ejemplos más significativos estuvo el del Intendente de El Calafate, Javier Belloni, que mientras no había terminado su mandato como Intendente, se candidateaba a Gobernador. Si ganaba, dejaba en Calafate su edecán político y migraba a la calle Alcorta en Río Gallegos.

Otros se candidatean hoy sabiendo que no van a permanecer en el cargo en caso de ganar. Tal es el ejemplo del titular del SER, Claudio Vidal. Si el petrolero fuera elegido como diputado nacional en noviembre, será testimonial, porque su norte es ser gobernador de la provincia, por lo tanto ni bien asuma, comenzará a  trabajar en su campaña 2023. 

Si hipotéticamente  y por las vueltas de la política, saliera triunfante en su postulación como gobernador, dejará a su segundo en la lista en la diputación nacional y falseará el compromiso que tomó ante su electorado de representarlos ante el Congreso.

Hay un solo caso que se conoce en Santa Cruz, que rechazó una postulación para ser candidata a diputada nacional, siendo en ese momento diputada provincial y es el de Gabriela Mestelán de Encuentro Ciudadano. En el 2017 siendo legisladora provincial, le pidieron incluirse en la campaña para el Congreso y Mestelán dijo que primero iba a cumplir su mandato en la provincia y luego se postularía. No hubo otro caso de este tipo en Santa Cruz y desconocemos a nivel nacional, donde, por ejemplo, Daniel Scioli fue un testimonial permanente.

La oposición provincial, tampoco ha sido el ejemplo a seguir, excepto el anteriormente descripto.

Eduardo Costa, actual senador, fue un artífice, junto con el sector kirchnerista-peronista de la provincia, en transformarse en un candidato testimonial, no por no haber asumido sus bancas, sino porque a dos años de cumplir el mandato ya trabajaba intensamente en su candidatura a la gobernación de Santa Cruz. Y no lo hizo una vez, lo hizo siendo diputado nacional y senador.

Esta actitud lo transforma en testimonial porque está decidido a incumplir su mandato como diputado nacional o senador, para llegar a la gobernación, por cuanto cuando se proponía para los cargos nacionales, ya sabía de antemano que al otro año iniciaría la campaña para la gobernación. Además, en ese tránsito en el cual el diputado o senador se dedica a hacer campaña, solventa parte de la misma con los gastos con su dieta o presupuesto legislativo, otorgado para el funcionamiento como representante en el Congreso.

Roxana Reyes (JxC) es otro ejemplo de lo que decimos. Actualmente la diputada nacional hace campaña proponiéndose para renovar su banca en el Congreso, pero paralelamente ya tiene en su cabeza la disputa a la gobernación en el 2023.

Esto pone a su actual candidatura en el orden de “testimonial”; pues capta votos de un electorado al que debería decirle la verdad. “Vótenme a mí, pero yo voy a dejar a otro en mi lugar en Diputados, porque en el 2022, empiezo la campaña para gobernadora, cargo que asumiré si gano, a pesar que me falten dos años para cumplir la manda pública en el Congreso, por este voto que hoy me están dando”. 

Esta sería la verdad, pero la clase política se desliga de ser sincera, por cuanto el cargo testimonial no es ilegal, es solo una falta ética y en política, este es un bien escaso, prácticamente está extinguido y es bueno que la gente lo sepa a la hora de emitir su voto, porque puesto bajo la lupa de la anti-ética es un gran ejemplo de quienes a veces, desde el discurso proponen ser distintos, haciendo lo mismo de quienes critican. (Agencia OPI Santa Cruz)

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11 Comentarios

  1. En un paquete de propuestas que los políticos se niegan a recibir, una de mis ideas es que para candidatearse alguien que ya ocupa un cargo debe renunciar a este previamente. Me gustaría enviarles un resumen pero debe ser por mail pues tiene unas diez páginas. Si me pasan la de ustedes se los envío.

    • Es totalmente antiético y no se si La Constitución lo permite. Toda persona que es elegida por el voto popular para un cargo debe cumplir el mismo hasta su finalización y recién ahí puede postularse nuevamente para el mismo u otro cargo.

  2. Los politicos deberian jubilarse como todo trabajor, 25 años ocupando cargos (intendente,concejal,diputado por el pieblo,etc)
    Ya esta no deberian ser INTERMINABLES…

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