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Alberto Fernández, en Tucumán: “A la deuda le decimos que no, al desendeudamiento le decimos que sí”

El presidente Alberto Fernández en campaña - Foto: Telam

Según publica Clarín El Presidente cerró un acto de campaña con Juan Manzur y el gobernador Osvaldo Jaldo. Críticas al FMI y a la oposición.

Alberto Fernández cerró este lunes a la tarde una jornada de recorrida de campaña en Tucumán. El Presidente participó de un acto del Frente de Todos en esa provincia, con la presencia de Juan Manzur -jefe de Gabinete de la Nación- y Osvaldo Jaldo -gobernador interino, tras la licencia de Manzur-.

El Presidente, que llegó al mediodía a San Miguel de Tucumán, hizo dos apariciones a lo largo de la tarde, antes del acto en el hipódromo de la ciudad. Primero lideró la inauguración de una planta de chacinados y luego recorrió una fábrica de dulces.

“Estoy muy feliz de estar en el lugar donde la patria nació”, dijo Alberto Fernández. Y pidió, “antes de empezar su discurso”, un aplauso para Jaldo y Manzur, a los que

Tras ese preámbulo, comenzó su alocución, con un claro tono proselitista. “Estamos terminando un tiempo espantoso, muy difícil”, comenzó en referencia a la pandemia y calificó que el país estaba “definitivamente en ruinas”. “El día 99 nos agarró la desgracia de la pandemia”, dijo Fernández, reiterando una fórmula repetida: recordar los días que tuvo su mandato antes de la crisis epidemiológica.

Siguió: “Si hoy tenemos esta reunión es porque estamos inmunizados. Ese es el comienzo del futuro: que la mayor parte del pueblo esté vacunado nos permite recuperar la vida cotidiana, estar como hoy, abrazarnos. Hoy lo pudimos hacer. Con cada abrazo va volviendo poco a poco el trabajo, las economías. Nuestros chicos vuelven a recuperar el estudio, el colegio, la facultad”.

Y volvió a definir el fin de las restricciones contra el covid. “El tiempo de la desdicha ha quedado atrás”.

En el contexto de la pandemia, y a pesar de los graves casos que se conocieron de personas que fallecieron por no recibir atención médica, resaltó: “No es posible que en el Siglo XXI alguien se enferme y ande penando por las calles la atención médica que necesita. El Estado debe cuidarlos. A la salud pública le decimos que sí”.

Entonces apuntó a la oposición: “Los que ahora dicen que tienen todas las soluciones, nos dejaron plantada una deuda de 19 mil millones de dólares. Nunca más eso. A la deuda le decimos que no”.

Luego insistió con la fórmula del manual actual del oficialismo: “A la deuda le decimos que no, al desendeudamiento le decimos que sí”.

El Presidente recordó la presencia del ministro de Economía, Martín Guzmán en Washington por las negociaciones con el FMI e informó que Manzur se sumará a la comitiva. En ese contexto, aprovechó para criticar a Mauricio Macri, sin nombrarlo.

“Martín y yo seguimos discutiendo con el Fondo, ellos, junto al ministro que tomó deuda y al (ex) presidente, están en Miami brindando, riéndose en un restaurante carísimo de Miami”, dijo Fernández.

Y arremetió: “No brindo con los acreedores, ni con el irresponsable que contrajo la deuda”, apuntó contra Macri y el exministro Nicolás Dujovne. Antes, había calificado al mandato del expresidente como el de los que “se jactaban de no abrir hospitales públicos”.

Con la intención de seguir profundizando la grieta -a pesar de que algunas de sus frases bregaron formalmente por lo contrario- se diferenció de la gestión de Macri en cuanto a las medidas para los jubilados. “Entre los bancos y los jubilados, elijo a los jubilados: por eso nos ocupamos que la jubilación siga creciendo y no quede atrás de la inflación. Que ellos con su lógica de ajuste le digan que no a los jubilados, nosotros les decimos que sí”, chicaneó.

Asimismo, volvió a hacer hincapié en los planes sociales, asumiendo que gran parte de la población los cobra y no los hace felices: “Poco a poco debemos ir terminando con los planes sociales para que se recupere el empleo. Sé que muchos acá tienen planes sociales y que lo que mas desean es tener un empleo: no es verdad que alguien sea feliz con un plan social”, se dirigió a los presentes.

“Gritemos sí a la vida y dejemos que el no se lo lleven los otros”, cerró su discurso Fernández.

Un acto de campaña sin reveses

“El peronismo está más unido que nunca”, gritaba la locutora del acto de claro tinte proselitista. Los funcionarios del Gabinete nacional y los provinciales fueron presentados como si fuera el ingreso de un equipo de básquet a la cancha: con sus nombres, elogios, ovación y locución acalorada.

El propio gobernador Jaldo, en tono épico, elogió el retorno de Manzur -otrora su enemigo político- a tierras tucumanas. Y saludó a las autoridades de Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero presentes en el acto.

“Tenemos en Tucumán al hombre que nos vino ayudando y colaborando desde el primer minuto que se hizo cargo del gobierno nacional. Ese hombre que nunca vino a Tucumán con las manos vacías. Es el compañero. Bienvenido Alberto Fernández”, dijo Jaldo y fue claro: “Tenemos que ganar las elecciones del 14 de noviembre”.

Y siguió, en una clara arenga electoral: “Compañeros, de lado las diferencias. Compañeros, el presidente nos necesita. Juan Manzur nos necesita. El Gobierno nacional nos necesita. Tenemos que trabajar juntos y unidos por un peronismo y un Tucumán mejor. Vamos, hasta el triunfo”.

Por su parte, el jefe de gabinete también tomó la palabra con todos de campaña y alentó a los presentes a cantarle al Presidente. “Alberto, Alberto”, se escuchaba en ovación.

“Vamos Alberto, con fuerza, no me aflojes”, le dijo Manzur antes se continuar su discurso, en el que contó cómo está trabajando a la par de Alberto Fernández.

Con la misma intención de seguir alentando a su partido, continuó: “Las elecciones internas ya está, terminaron: hoy el peronismo está mas unido que nunca, eso terminó”, señaló.

Y concluyó comprometiendo a su pueblo: “Empecemos a transitar este camino al 14 de noviembre. Vamos que los votos que hagan falta los pone Tucumán”.

Recorrida en Tucumán

Fernández aterrizó en el aeropuerto de la capital tucumana minutos antes del mediodía, acompañado por los ministros de Seguridad, Aníbal Fernández -protagonista de la polémica del día-, y de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni. También viajó con ellos el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello.

Allí fue recibido por el gobernador interino, Osvaldo Jaldo, y por el jefe de Gabinete, el tucumano Juan Manzur, quien se apresta a viajar en las próximas horas rumbo a Estados Unidos para apuntalar las negociaciones que el ministro de Economía, Martín Guzmán, lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional para avanzar en un acuerdo de deuda.

El mandatario participó de la inauguración de la Planta de Chacinados y Salazones La Cocha, y posteriormente recorrió una fábrica de dulces en Simoca antes de visitar el edificio que albergará a una agrupación de Gendarmería Nacional en Aguilares. El acto del Frente de Todos en el hipódromo de la capital cerró su agenda en la provincia tucumana.

“Todo nuestro esfuerzo está concentrado en que la Argentina crezca con más producción y más empleo. Son las dos cosas que nos hacen falta”, subrayó el presidente al visitar la planta de chacinados y salazones de La Cocha.

“Vamos a decirle sí a la vida que queremos, al trabajo, a la producción, al turismo, a los argentinos y argentinas que merecen el país que aún no pudimos construir”, agregó Fernández, apelando al eslogan que identifica a la campaña del oficialismo para las elecciones de noviembre.

Luego de la carta pública que le dirigió la vicepresidenta, Cristina Kirchner, y que provocó cambios en el Gabinete como un primer paso para relanzar su gobierno tras la derrota del oficialismo en las PASO, el presidente ha comenzado a aparecer en actos públicos masivos para dar nuevos bríos a la campaña electoral.

La semana pasada estuvo en la cancha de Nueva Chicago, en el barrio porteño de Mataderos, en un acto organizado por movimientos sociales bajo el lema “Por la unidad y la victoria”.

Esa convocatoria terminó con polémica: tuvo una convocatoria de alrededor de 40 mil militantes y no cumplió con los aforos establecidos ni con los protocolos de prevención contra el coronavirus.

Como consecuencia, horas más tarde la Justicia porteño allanó y clausuró el estadio. (Clarín)

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