Los cuadernos de las coimas: un empresario peritó los escritos de Centeno para insistir que su caso pase a la justicia electoral

Las nuevas pruebas no modifican el rumbo de la causa judicial

Según publica Clarín Armando Losón está acusado por diez hechos de soborno, pero dice que sólo hizo pagos para campañas electorales del kirchnerismo, y que fueron menos. Sus peritos detectaron 1.600 alteraciones en los textos del chofer.

Por: Lucía Salinas

El empresario Armando Losón es uno de los acusados en la causa de los cuadernos de las coimas, aceptado además como imputado colaborador en el expediente. Pero aún discute que su caso pase al fuero electoral, porque sostiene que efectivamente entregó dinero al gobierno K en forma ilegal, pero como aporte en negro a sucesivas campañas electorales y menos cantidad de veces que las que le atribuyen. Losón ex presidente de la firma Albanesi, está acusado de diez pagos indebidos, y pagó una pericia privada sobre las copias digitales de los cuadernos. Allí, según las conclusiones arribadas, su nombre “fue agregado en varios tramos” para “incluirlo en más pagos de los correspondientes”. El empresario aclaró, sin embargo, que no niega la existencia de las anotaciones de Oscar Centeno ni la estructura delictiva investigada, sino que pide “que se revalúe su situación en particular”.

“No pretendo cuestionar el contenido de la totalidad de los cuadernos, sino únicamente aquella parte que me involucra (y a otras personas eventualmente), y respecto de los cuales los peritos han verificado graves irregularidades en perjuicio del suscripto”, sostiene el escrito presentado ante la justicia y al que accedió Clarín.

Armando Losón fue de los primeros imputados colaboradores con los que contó la causa cuadernos, iniciada en agosto de 2018. En su declaración admitió haber realizado pagos a los ex funcionarios del gobierno kirchnerista “en concepto de aportes de campaña y desde mi cuenta bancaria personal”, reiteró con la nueva presentación.

Con ese argumento, señaló que su holding empresarial nunca tuvo obra pública, algo que se le atribuyó en un tramo del expediente, sino que el grupo Albanesi -de capitales privados- “desarrolla su principal actividad en el mercado de energía, ofreciendo servicios de provisión y transporte de gas natural y suministro de energía eléctrica”. Como accionista de CAMMESA donde el Estado cuenta con el 20%, niegan haber participado en hechos delictivos vinculados a obra pública de cualquier índole.

En este momento la Cámara Federal porteña se encuentra analizando un planteo del abogado defensor del empresario, Carlos Vela, en el que sostiene que los hechos imputados deben ser remitidos al fuero electoral a cargo de la jueza María Servini, “al tratarse de aportes de campaña todos los pagos realizados”. Si bien la justicia federal le atribuyó diez hechos de corrupción, desde el grupo empresarial sostienen que se trató de “tres o cuatro pagos” que no respondían “a sobornos sino a aportes personales para la campaña electoral”.

El caso cuadernos tuvo como puntapié inicial a Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta -mano derecha del ex ministro Julio De Vido- quien llevó durante años un detallado registro del recorrido de los bolsos con dinero, presuntamente proveniente de coimas millonarias que empresas de la construcción, vinculadas otras al transporte público y al sector energético, pagaban a los gobiernos kirchneristas desde 2003 y hasta 2015.

Según la justicia, el sistema funcionó con la “participación indispensable” de los empresarios, todos sobreseídos por el delito de asociación ilícita y quienes sólo responderán en el juicio oral por la acusación de cohecho. “El sistema estribaba básicamente en una serie de ‘puntos fijos de recaudación’, en los cuales se reunían los funcionarios identificados con los empresarios, de los cuales recibían dinero en efectivo, principalmente en moneda estadounidense”, detalla la acusación final que deberán afrontar los imputados.

A las explicaciones que se encuentran bajo análisis en la Cámara Federal, el abogado Vela sumó una pericia privada que su cliente hizo sobre las copias digitales de los cuadernos. Se analizaron específicamente aquellos tramos en los que se hacía referencia a Losón respecto a las entregas de dinero.

En su escrito, el empresario reiteró: “Se me vinculaba con personas y empresas dedicadas a la “Obra Pública” (QUE NUNCA TUVE) y, se me imputaba una supuesta entrega de dinero a CENTENO en un día en el cual no me encontraba en Buenos Aires, sino en Santiago del Estero, en la central térmica de FRÍAS, como así también otras entregas inexistentes, o de imposible cumplimiento, por lo menos de mi parte”.

Con este primer argumento busca que se reduzcan la cantidad de hechos imputados. El juez Julián Ercolini le atribuyó diez. El abogado defensor sostiene que no son más de cuatro. Ahora piden que sea revisado nuevamente.

En esta nueva presentación se indicó que “se inventaron sucesos, fechas, cifras en moneda extranjera absolutamente falsas, se modificaron circunstancias de hecho, nombres, etc.; y entiendo, humildemente, que todo ello excede claramente la actuación unipersonal de una persona de las cualidades y calidades personales e intelectuales como CENTENO”, por eso señalaron que no es una denuncia contra el ex chofer ni que se apunta al contenido global de los cuadernos.

En lo que refiere a su mención en los cuadernos, pidió que se investigue “la posible intervención de terceras personas en las grafías de las fotocopias de los cuadernos”.

El primer ejemplo que citó en función de la pericia privada fue el siguiente: “Se aprecia que donde dice “Alem 855” está corregido con corrector (liquid paper) para luego anotar sobre la corrección esta dirección que correspondería a donde tengo la oficina de la empresa”. Los expertos indicaron que “se modificó ahí la dirección del edificio”.

Otro de los ejemplos refiere a la siguiente anotación: “Lo llevo a Nelson L. al edificio de Alem 855, nos esperaba en la barrera “Armando” quien sube al auto y bajamos al subsuelo y le entregó una bolsa con 300.000 dólares además dijo Marcelo: ‘decile al licenciado Baratta que ya alquilo otra máquina para el trabajo’. De la sola lectura, dicen los peritos “se aprecia claramente que en el lugar en donde dice “Armando”, se encuentra enmendado y se puede apreciar claramente que bajo ese nombre dice “Marcelo”.

En sus conclusiones, los peritos privados encontraron más de 1.600 alteraciones del texto original, de las cuales 1.373 fueron “sobre escritos”, 195 correcciones se hicieron con líquido corrector, y visualizaron 55 enmiendas o testados, entre otras anomalías.

Por ese motivo el empresario remarcó: “Las gravísimas adulteraciones de nombres, lugares y fechas sólo tuvieron el propósito de involucrarme para armar distintas causas en mi contra con el sólo intento de quedarse con esta empresa centenaria”. (Clarín)

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