Anulan el procesamiento de Cristina Kirchner por usar aviones oficiales para llevar muebles a Santa Cruz

El matrimonio Kirchner llega a Río Gallegos el 17 de marzo de 2006 – Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

Según publica Clarín La Cámara Federal de Casación Penal decidió que el ex juez Bonadio no debía haber investigado el caso sino mandarlo a sorteo. Por eso decidió que se vuelva a investigar.

Por: Lucía Salinas

La causa colateral vinculada a los Cuadernos de las Coimas, donde Cristina Kirchner fue procesada por peculado al utilizar los aviones de la flota presidencial para trasladar muebles para sus hoteles y su residencia en El Calafate, volverá a foja cero.

La Sala II de la Cámara de Casación anuló el procesamiento que pesaba contra la vicepresidenta por una cuestión de procedimientos y ordenó que se dicte un nuevo pronunciamiento al respecto.

Para la ex Presidenta, las ocho causas que tiene en la Justicia federal por corrupción, responden a la teoría del lawfare, es decir a una supuesta persecución política que se llevó a cabo desde el Poder Judicial. Bajo ese criterio realizó diversas presentaciones para lograr que los expedientes no progresen.

De ese universo de expedientes, varios ya se encuentran radicados en diferentes Tribunales para la organización de los respectivos juicios orales. Sin embargo, algunas investigaciones aún se encuentran en instrucción, y podrían modificar su curso en beneficio de la vicepresidenta.

En noviembre de 2019, la Cámara Federal porteña confirmó que se movían aviones oficiales sólo con el fin de trasladar diarios y muebles a Santa Cruz los fines de semana que Néstor y Cristina Kirchner descansaban allí. La Sala I encontró a la ex Presidenta responsable del delito de peculado en carácter de partícipe, señalando que “se utilizaron con fines indebidos los aviones asignados a la Agrupación Aérea presidencial”.

Sin embargo, se realizó una distinción: el peculado se consideró por “trasladar muebles” que tenían como destino los hoteles de la ex presidenta y no los diarios. La discusión se centró en el uso de los aviones para el traslado de muebles. Así, se determinó que “tanto ella -Cristina- como su familia eran los beneficiarios directos de la utilización de los servicios pagados con el presupuesto nacional, quedando muy claro que conocía y quería el resultado obtenido con la maniobra”.

Reforzando dicho planteo, se sostuvo que “las cosas muebles, conforme algunos testimonios brindados en autos, podrían tener como destino final alguno de los hoteles de la ciudad del Calafate, propiedad de la familia Fernández-Kirchner”.

En consecuencia, Cristina Kirchner quedó acusada como partícipe necesaria del delito peculado (es decir usar bienes del Estado para beneficio personal), pero con la falta de mérito del ex secretario de la Presidencia Oscar Parrilli el delito se quedó sin un “autor”, que era la calificación que le habían asignado en el expediente.

Cuando la Cámara Federal porteña dictó esa medida, la causa volvió a instrucción y cambió de juez: quedó en manos de Sebastián Casanello quien delegó la investigación en la fiscal Alejandra Mángano.

En paralelo la vicepresidenta acudió a la Casación rechazando la confirmación que hizo la Cámara de Apelaciones del procesamiento en su contra, porque señaló que esa instancia revisora omitió tratar su reclamo de nulidad de la investigación y que no fue tratada.

La queja de Cristina Kirchner es que el ex juez Claudio Bonadio “no tenía que investigar el caso”. El expediente tuvo origen después de que el fallecido juez le tomó testimonio como arrepentido en el caso Cuadernos a Sergio “El Potro” Velázquez -ex piloto de la flota presidencial- el ex juez Bonadio realizó lo que se conoce como “Extracción de testimonio” para que se dé inicio a la causa. Cristina Kirchner sostiene que él no debía investigar el caso, sino que se tenía que sortear y quedar en manos de otro magistrado. En cambio, Bonadio se la quedó por una cuestión de conexidad.

Al analizar estos argumentos, la Sala II de la Cámara de Casación integrada por los jueces Alejandro Slokar, Carlos Mahiques y Guillermo Yacobucci, le dieron la razón a la vicepresidenta. Por ese motivo ordenaron “anular la resolución por arbitrariedad”, dejando sin vigencia el procesamiento por peculado. Slokar es miembro de Justicia Legítima.

El voto en disidencia fue del camarista Yacobucci que rechazó los planteos de Cristina Kirchner. 

Los dos magistrados concluyeron que Claudio Bonadio no debió investigar el caso porque fue quien denunció la maniobra. “El juez de primer grado actuó de manera contradictoria frente a dos situaciones idénticas, asumiendo en este caso la investigación y ́ excusándose para entender en la causa contra uno de sus colegas, lo que configura una evidente vulneración de la garantía del juez imparcial”.

El juez Slokar reiteró que la misma Sala advirtió en otra ocasión que había “plurales circunstancias que evidenciaban un fundado temor de parcialidad, justificado a partir de extremos objetivos que se presentaban sobradamente acreditados”, sobre el juez Bonadio y que sin embargo, continuó frente a la investigación. Por ese entendieron que se incurrió en una arbitrariedad en el caso.

Además, coincidieron con Mahiques en entender que no se agotaron todas las instancias de medidas de prueba para que quede firme el procesamiento contra la vicepresidenta y que por eso debía anularse el mismo. 

De esta manera se anuló el procesamiento contra Cristina Kirchner y se pidió que la Cámara de Apelaciones dicte un nuevo pronunciamiento sobre la situación de la vicepresidenta en esta causa y sobre su planteo puntual respecto a la instrucción del caso.

En esta causa se había procesado a Cristina Kirchner por haber usado para llevar muebles al sur en el T- 01, 02, 03, a partir de 2012 T- 04, y el T-10 de la Fuerza Aérea Argentina.

Se comprobó que de 2003 a 2015 ese movimiento de aviones oficiales, habría costado unos 600.000 dólares al Estado.

Por eso se dijo que “Se utilizaron con fines indebidos los aviones asignados a la Agrupación Aérea presidencial” y que “es uno de los ejemplos más obscenos, por su sin sentido, de derroche de fondos públicos”. (Clarín)

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