7 de junio Día del Periodista

(Por: Rubén Lasagno) – Cada 7 de junio se celebra el día del periodista en nuestro país, recordando la publicación de La Gazeta de Buenos Aires en 1810. Este día específico de recordación reduce todo a una fecha simbólica pero muy importante, dado que resume la decisión de un grupo de personas, de ejercer la libertad en medio de un contexto difícil, experiencial, utópico de una prensa fuertemente condicionada hasta culturalmente, por la sociedad de entonces.

Han pasado muchísimo años y el periodismo se ha profesionalizado, está cada vez más intelectualizado, se forja en el ámbito universitario, se prepara a diario y el periodista de estos días no es solo un  relator de hechos, es una suerte de “espía” en los ámbitos públicos, un incansable comunicador de hechos desconocidos por la sociedad, un buscador incansable de datos ocultos para revelarlos a la opinión pública, pero también el periodista que se precie de tal en esta época debe tener opinión, una posición claramente determinada, en general (y preferentemente) apolítico  y constituirse en un férreo analista de la realidad, sin partidismo ni intereses que manipulen su acción profesional, produzcan autocensura o limiten su actividad para decir lo que quiera y lo que sienta.

Día del periodista

Se hace difícil para una persona encuadrarse en todas estas condiciones, si tenemos en cuenta que el día a día genera necesidades personales y familiares de las más variadas situaciones que se nos ocurra. Finalmente el periodista es un trabajador y como tal, sus necesidades deben ser cubiertas con el producto de su trabajo.

Y allí está un límite ético que nos pone la profesión. El periodismo suele elegir la calle poceada, llena de barro y obstáculos, donde transita una realidad dura y en la cual suele faltar la moneda que no se lleva bien con las convicciones profesionales. 

En general esos son los más relegados, porque tienen la mala costumbre de meter las narices en lugares prohibidos, hurgar en el poder, los negocios oscuros o desmantelar los secretos el aparato político corrupto. Es decir, ser realmente un contra poder, casi el ABC del buen periodismo.

Otros transitan por calles asfaltadas, bien señalizadas, fáciles de recorrer para llegar a una meta bien definida, aunque profesionalmente pobre, pero segura a la hora de generar un mundo distópico que para algunos es cómodo soñarlo como una posibilidad concreta de crecer con el mínimo esfuerzo, usufructuando un título autoimpuesto, pero jamás usado en su dimensión plena.

En ese marco aparecen los periodistas del copy paste, los medios que resuelven su producción con las gacetillas de prensa que reciben de organismos gubernamentales, policía, justicia, candidatos, partidos políticos y ONGs no gubernamentales y atomizan sus diarios (papel o web) con información general de interés social, pero sin ningún esfuerzo por cumplir con el trabajo periodístico de investigación donde se exponga al poder, se ventilen hechos de corrupción, manejos espurios de los fondos públicos, abusos de poder, connivencias entre poder y particulares, empresarios o funcionarios y en el cual se ventilen los robos disfrazados de proactividad política, tanto del oficialismo como de la oposición.

Sin duda éste es el periodismo más difícil de hacer y menos contributivo. Es más fácil entregar la línea editorial, sumirse a un gobierno, a un partido o a un sindicato, que ejercer el periodismo libre con la potestad de hacer, informar, decir y analizar, firmando con nombre y apellido, lo cual es un elemento de total ausencia en la mayor parte del periodismo que se suele hacer en las provincias como Santa Cruz, donde sus propietarios suelen ser empleados del propio Estado.

Otra de las cuestiones fundamentales del nuevo periodismo, son las fuentes. Hoy, más que la visibilización de edificios pulcramente pintados, recepciones de lujos con hermosas chicas elegantemente vestidas, un sistema de comunicación super eficiente sostenidas con plataforma hiperconectadas de última generación, lo que un buen periodista necesita es tejer una confiable red de calificadas fuentes que le permita desarrollar su trabajo de manera segura y precisa.

Una red de fuentes seguras y confiables, es muy difícil de desarrollar y se consigue solo a través del tiempo y por medio de la confianza mutua. Quien se ofrece como fuente, debe estar seguro de que el periodista no va a desperdiciar su esfuerzo y el periodista debe asegurarse que del otro lado no lo vana usar.

Cuando se llega a esta armonía entre periodista y fuente, el trabajo fluye como parte de ese estado de libertad permanente en el cual se siente el periodismo, con las únicas vallas que sabe no debe vulnerar; ellas son la honestidad intelectual a la hora de comunicar y la obligación de hacer prevalecer la verdad, como único capital genuino que lo hará trascender. 

¡Feliz día a todos los periodistas! (Agencia OPI Santa Cruz)

5 COMENTARIOS

  1. Buscar un periodista de investigación en Santa Cruz sacando aOPI es como buscar un albino…. raro dificil exótico, IMPOSIBLE, Todos enganchados, pagos y en silencio
    Feliz dia

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