Se acabó la “silla vacía”: es ley el debate presidencial obligatorio

Se acabó la “silla vacía”: es ley el debate presidencial obligatorio

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Nueve preguntas incómodas que Macri y Scioli eludieron durante el debate
24/11 – 09:10 – Fue por 152 votos a favor, 38 en contra y 1 abstención. La iniciativa ya había obtenido media sanción del Senado a principios de mes. En caso de balotaje, habrá un debate adicional dentro de los 10 días anteriores a la elección.

Por: Guido Braslavsky
La “silla vacía” se terminó en los debates presidenciales en la Argentina. Esta madrugada, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que instaura los debates obligatorios y públicos entre los candidatos presidenciales que superen la instancia de las primarias. A la 1.46, la pantalla del recinto marcó 152 votos a favor, 38 en contra y 1 abstención.

La iniciativa, que había obtenido media sanción del Senado a principios de mes con 46 votos a favor y 10 en contra (del kirchnerismo), estipula que haya 2 debates obligatorios -uno de los cuales deberá hacerse en el interior del país-, dentro de los 20 días y hasta 7 días antes de la fecha de elección. En caso de balotaje, habrá un debate adicional dentro de los 10 días anteriores a la elección.

El candidato puede rehusarse, en realidad, pero difícilmente alguien tomaría esa decisión: la sanción es quitarle los espacios de publicidad audiovisual (que se repartirán entre los demás). En el debate, el espacio físico “permanecerá vacío junto al resto de los participantes a fin de denotar su ausencia”, dice la ley. La regulación y fijación del temario en una audiencia con los candidatos, recae en la Cámara Nacional Electoral.

“La finalidad de los debates es que los candidatos le hagan conocer a los ciudadanos las plataformas”, defendió el proyecto el macrista Pablo Tonelli.

Del otro lado, la kirchnerista rionegrina María Emilia Soria anticipó el voto contrario del FpV y cuestionó: “¿Cuál es la urgencia?”, ya que por no tener dictamen de comisión el proyecto debió ser habilitado al comienzo de la sesión por los dos tercios de los presentes. Soria criticó que “el debate presidencial sea un negocio de marketing” y que no se hubieran tenido en cuenta proyectos como el que presentó su compañera de bancada, Luana Volnovich.

A su turno, el cordobés Juan Brügge, del interbloque UNA que lidera Sergio Massa, anticipó el voto favorable: “Es un paso, un instrumento más, un mecanismo para un voto informado”, afirmó sobre el debate obligatorio. Y el salteño Pablo Kosiner, del bloque Justicialista, también por la positiva destacó que la iniciativa significaba “ponerse en línea con la tendencia mundial”.

Hasta hace un año, cuando Mauricio Macri y Daniel Scioli aceptaron debatir antes del balotaje, nunca hubo desde 1983, un debate presidencial en la Argentina. Aunque nunca faltó vocación de organizarlos, la razón fue la misma: quien punteaba en las encuestas prefería no correr riesgos y evitar el cruce con su rival. Y la sociedad tampoco castigaba en las urnas al que se escurría, como sucede en otras culturas políticas donde el debate es tradición.

Un hito fue en 1989 lo que sucedió entre Carlos Menem y el radical Eduardo Angeloz. Menem pegó el faltazo. Y el radicalismo lo aprovechó con un recordado spot de campaña, “hay una silla vacía” que no le alcanzó para revertir su derrota.

En la sesión Diputados dio también media sanción al proyecto que regula las transiciones presidenciales. La iniciativa fue producto de la caótica transición entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri, cuando la ex presidenta quiso fijar condiciones y se negó a concurrir a la ceremonia de traspaso. Pero el proyecto no se ocupa sólo de aspectos formales sino que establece obligaciones de brindar amplia información administrativa del estado de cada área, por parte del gobierno saliente al entrante. El proyecto de transición recibió 138 votos a favor, 49 en contra y 4 abstenciones. (Clarín)

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