España recibió a Macri con un fuerte respaldo político y dudas empresariales

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España recibió a Macri con un fuerte respaldo político y dudas empresariales
23/02 – 11:30 – Rajoy dijo que “la Argentina es ahora un país en marcha”; el mismo mensaje transmitió el rey Felipe VI; los hombres de negocios se mostraron cautelosos ante los cambios en el país

Por: Martín Rodríguez Yebra
El Rolls-Royce que trasladó a Mauricio Macri arrancó desde el patio del Palacio del Congreso. El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, lo despidió con un gesto de la mano derecha. Volverían a verse por la noche. “La Argentina es ahora un país en marcha”, comentó a LA NACION el líder conservador mientras el auto que trasladaba a su par argentino salía hacia la Carrera de San Jerónimo. “Va a ser una buena visita,” dijo.

Rajoy ponía en palabras lo que se leía en el impactante despliegue de gestos y cortesías con el que España agasajó ayer a Macri, en una exhibición de apoyo a su gestión y con la que los dos países cierran de manera definitiva la hostilidad que marcó el tramo final del kirchnerismo. En el Parlamento, la bancada de Podemos puso la nota discordante al reclamarle por la detención de la piquetera Milagro Sala.

Macri cosechó en su primer día de visita de Estado el poder mostrarle al mundo empresarial, al que quiere tentar para que se arriesgue a invertir en la Argentina, que cuenta con el respaldo de las instituciones españolas. Ese espaldarazo contrasta con las dudas que no oculta el empresariado español. En ese ámbito, se observan con cautela los cambios en la Argentina.

El respaldo a Macri terminó de plasmarlo anoche el rey Felipe VI, durante la cena de gala que le ofreció en el Palacio Real: “Desde España se sigue con gran interés el proceso de transformación que usted encabeza en busca de un crecimiento económico sostenido y equilibrado. España reconoce y aplaude sus esfuerzos y los de su equipo y les desea el mayor éxito”.

El discurso -como casi todos los que pronuncia el monarca- estaba escrito por el gobierno. Son frases en general muy cuidadas que reflejan una posición política y que adquieren un mayor peso institucional al ser emitidas por la cabeza del Estado.

El mensaje del rey incluyó un compromiso de “trabajar en la pronta conclusión del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur”, un anhelo central del gobierno macrista. Y destacó el “potencial” que existe para incrementar las inversiones españolas en la Argentina.

Macri pasó al frente a dar su discurso. Iba de frac y moño blanco; lucía el collar de la Orden de Isabel la Católica con el que acababan de condecorarlo. “El nivel de afecto, hospitalidad y amistad que hemos recibido estos días es maravilloso”, empezó. Y agregó: “Tuvimos algunos cortocircuitos hace algunos años, pero restableciendo estos afectos tenemos que encontrar campos juntos”.

Reiteró un concepto que ya había expuesto ante las Cortes Generales, en el Congreso: “Con la estabilidad macroeconómica y con reglas de juego claras, invito a los españoles a que redoblen su esfuerzo inversor y contagien a otras empresas a venir a la Argentina”.

Lo dirá una y otra vez hasta que pasado mañana se suba al avión de regreso a Buenos Aires. Su gobierno cree que España puede ser el gran socio inversor para el plan de renovación de infraestructura con el que espera impulsar la economía.

La apuesta de las multinacionales ibéricas se desplomó a la mitad desde principios de esta década, sobre todo a partir de la estatización forzosa de YPF dispuesta por Cristina Kirchner en 2012.

La llegada de Macri no logró torcer esa inercia. Es recurrente entre los empresarios españoles la inquietud sobre la viabilidad de largo plazo en el giro liberal de la coalición oficialista Cambiemos. Apoyan el rumbo de las medidas aplicadas por el Gobierno, pero los preocupan la demora en la recuperación, la alta tasa de inflación y la posibilidad de un vuelco político que traiga de regreso al populismo. La plata por ahora no llueve.

El Presidente tendrá hoy y mañana encuentros cara a cara con directivos de las compañías más importantes de España, en busca de despejar dudas.

“Los empresarios saben leer los mensajes políticos”, dijo ayer la canciller Susana Malcorra, entusiasmada por el despliegue que dispuso España para agasajar a Macri. Otro miembro de la comitiva decía: “Tiraron la casa por la ventana”.

Se refería al programa que empezó bien temprano con la majestuosa recepción con desfile y revista de tropas con que el rey homenajeó a su invitado en la Plaza de la Armería del Palacio Real. Siguió con la visita solemne al Parlamento, una ofrenda floral en la Plaza de la Lealtad, un almuerzo privado con los reyes en el Palacio de la Zarzuela y la entrega de las llaves de la ciudad por parte de la alcaldesa Manuela Carmena.

Es cierto que todo viene en el combo protocolar de las visitas de Estado, pero también lo es que hacía un año y medio que España no recibía a un mandatario extranjero en esas condiciones.

“La sola presencia de Macri en una visita de esta jerarquía ya es un éxito”, evaluó ante LA NACION el diputado José Ramón García Hernández, vocero de Asuntos Exteriores del gobernante Partido Popular (PP) y viejo conocido del Presidente.

Por la noche, en la cena de gala, Macri recibió el saludo de todos los líderes políticos del país, excepto los de la izquierda radical de Podemos, reacios a ese tipo de agasajos y mucho más si es para un dirigente al que repudian.

Rajoy volverá a recibirlo hoy en la Moncloa, donde firmarán una decena de convenios bilaterales (el más importante, un demorado tratado de homologación de títulos universitarios) y reflotarán un acuerdo marco de asociación estratégica. La exposición pública del Presidente tendrá un pico cuando inaugure con el rey la feria de arte contemporáneo ARCO, que tiene a la Argentina como país invitado. (La Nación)

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