Luciana Báez complicó a su padre y habló del vínculo con los...

Luciana Báez complicó a su padre y habló del vínculo con los Kirchner

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El día llegó: los hijos de Lázaro Báez van “peligrosamente” contra Casanello y CFK, con justa razón y argumentos válidos
24/02 – 09:40 – Señaló a Lázaro como el responsable de la toma de decisiones en las empresas e insinuó que el lazo comercial con el ex presidente era por amistad

Por: Hernán Cappiello
Luciana Báez, una de las hijas de Lázaro Báez , señaló a su padre ante la Justicia como el máximo responsable de la toma de las decisiones de la empresa familiar y se desligó así del empresario, que quedó ahora más complicado en el caso.

Con la declaración de Luciana Báez ante el juez federal Claudio Bonadio terminaron las indagatorias de los hijos del empresario preso, que están considerados sospechosos de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con su función.

Luciana Báez se atuvo a las mismas respuestas que su hermano menor, Leandro, quien declaró anteayer. Ambos comparten la misma estrategia de defensa: mostrarse transparentes y declarar, e incluso colaborar con tal de desligarse de las acusaciones y señalar a su padre como quien tomaba las decisiones.

La declaración de los hermanos Luciana y Leandro difiere de la de Martín Báez, el hermano mayor, que -asesorado por otros abogados- se negó a contestar preguntas y presentó un escrito más formal. Allí reiteró que la función de los hijos en las sociedades del padre era para cumplir formalidades y por una relación de confianza. Los hermanos menores están distanciados de su padre y el mayor está más cerca.

El centro de la investigación del juez Bonadio y del fiscal Carlos Rívolo son las transferencias que realizaron las empresas del grupo Báez a la firma Los Sauces, de Néstor Kirchner primero y luego de Cristina Kirchner y sus hijos, Máximo y Florencia.

Los Sauces facturó entre 2009 y 2016 a las empresa de Báez casi 26 millones de pesos. Además, Los Sauces y otras empresas del grupo Báez realizaron transferencias recíprocas en ese período por 63,5 millones de pesos.

La acusación se basa en que las transferencias pueden constituir retornos de dinero de Báez a los Kirchner por los beneficios que obtuvo en la obra pública. Se trataría de un supuesto caso de cohecho, lavado de dinero o negociaciones incompatibles con la función por contratar con la firma del presidente para la obra pública que el Estado le otorgó al grupo de Báez.

Por esta causa, Cristina Kirchner y sus hijos están citados a indagatoria el 6 y el 7 de marzo próximo como integrantes de esta organización, donde los hijos de Báez fueron indagados como integrantes,

Luciana Báez le dijo al juez Bonadio y al fiscal Rívolo que la amistad entre Lázaro Báez y Néstor Kirchner fue determinante para que las empresas de la familia alquilaran departamentos a la empresa del ex presidente. Se parece bastante al delito de negociaciones incompatibles con la función, dado que los ocupantes de los inmuebles eran obreros que construían obra pública otorgada por el Estado nacional.

Cuando Rívolo le preguntó por qué eligieron a Los Sauces, respondió: “No lo sé, supongo que por su amistad con Néstor”. Y describió que la relación entre ambos era de amistad. “Con Néstor, él [Báez] siempre dijo que era su amigo, después el trato que tenía con los demás no sé cómo sería, tampoco contaba mucho cómo era el trato antes, era reservado y después de la muerte de Néstor no sé cómo habrá sido la relación con Cristina y los hijos.”

La muerte de Kirchner fue el momento de quiebre, según Luciana. Leandro, en cambio, dijo que el alejamiento con Cristina Kirchner y el cese de los negocios mutuos se dieron luego del programa Periodismo para todos y las revelaciones del valijero Leonardo Fariña.

Luciana fue indagada durante casi dos horas y dijo que era una empleada administrativa de Austral Construcciones y que firmaba los cheques. Explicó que el sistema de pago de alquileres a la empresa de los Kirchner se hacía mediante cheques. Llegaban con una orden de pago visada por Báez y ellos los firmaban. Había dos grupos de firmantes de cheques A y B. El primero estaba integrado por Báez y sus hijos, y el segundo, por contadores y apoderados. Para emitir un pago, el cheque debía tener las firmas de ambos grupos. (La Nación)

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