Inesperado ataque político de Báez contra la Justicia y el Gobierno

Inesperado ataque político de Báez contra la Justicia y el Gobierno

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Obediencia debida, la estrategia de los Báez, ridícula e indebida
10/04 – 12:05 – El empresario K dice ser perseguido por la AFIP, y echa sombras sobre los beneficiarios de la obra pública.

Por: Claudio Savoia
“¿Se pretende que Lázaro Báez hable o que no hable? ¿En tal caso, hablar de qué, o callar sobre qué?”, se pregunta el acusado. Y también: “¿Quién mas pretende hundirme y confinarme o quizás acallarme y condenarme? ¿El Gobierno actual? ¿El gobierno anterior? ¿La patria contratista? ¿La Cámara de la construcción? ¿Quiénes se enriquecieron usando y mancillando mi nombre? ¿Clarín o Pagina/12?” El inesperado desfogue corresponde al mismísimo Lázaro Báez, el empresario K preso desde hace un año por lavado de dinero.

En la ampliación de su indagatoria ante el juez penal económico Ezequiel Berón de Astrada, que lo investiga por la supuesta evasión previsional de 33 millones de pesos en su empresa Epsur, el multiprocesado titular de la constructora Austral lanzó un sorprendente manifiesto político, cargado de sospechas contra la justicia, el gobierno -enfocado en la AFIP, denunciante en esta causa- y también contra el sistema de licitaciones públicas del que fue beneficiado.

“Si el objetivo de mi descarnada persecución obedece a una maniobra orquestada para llegar a involucrar a la ex presidenta y no lo pudieron lograr, o se decidió por la razón que fuere llegar hasta aquí (tanto por que no se logró desvirtuar la inocencia de la nombrada o por conveniencia política, da igual para el caso) y quedarse con Lázaro Báez como el culpable perfecto e ideal, la injusticia es aún mayor”, dispara el empresario, refiriéndose a sí mismo en tercera persona. “Se persiste en buscar delitos para involucrar a la ex presidenta, y parezco ser la única alternativa que les queda cuando jamás hubo algún compromiso para con ella, ni de ella hacia mí.” “Quienes estén operando esta persecución administrativo judicial, corporacional (sic) o política contra mi persona, no lograron llegar a ningún otro objetivo que destruirme a mí solo y sacarme de la obra pública para que sigan los mismos de siempre. Y cargarme las tintas de otros a mí. Dedicaré el resto de mi vida, que ya arruinaron, a desentrañar esta gran mentira e inconmensurable daño que se armó en torno a mi nombre y mis allegados”, se desgarra Báez.

Con una montaña de pruebas en su contra -que siguen acumulándose en varios expedientes- Báez niega haber cometido ningún delito, con un dramatismo que mezcla ofensa con veladas amenazas y mensajes cifrados. “Sé que algún día esta “caza de brujas” de los verdaderos personajes a quienes habría que investigar y eventualmente encarcelar, va a encontrarse cara a cara con la verdad y varios funcionarios –actuales y pasados- van a quedar involucrados en lo que hoy se me achaca a mí”, avisa. “Pan y circo. Como en la antigua Roma. El clamor popular de justicia pareció calmarse con Lázaro Báez”.

El empresario focaliza su victimización en la AFIP, donde “parecieran existir ‘grupos de tareas’”, exagera. Báez reclama haber sido denunciado por una evasión de casi 300 millones de pesos, que con el correr del expediente se desinflaron a 33 millones. “Se exageró y se mintió inventando cifras exorbitantes y a vuelo de pájaro”, porque -dice Lázaro- “todo debía hacerse rápido, por el momento político, la coyuntura, y el ‘personaje’”.

En la causa por evasión previsional, el juez Berón de Astrada citó a indagatoria al empresario tres veces, y la semana pasada procesó a sus hijos Leandro y Luciana.

En su explosivo escrito, Báez le pidió al juez que extraiga testimonios para que otro magistrado investigue al denunciante abogado de la AFIP Jonathan Denis Novello y a sus superiores por haber impulsado una “falsa denuncia”, y también que cierre la investigación en su contra. Frente al resto de sus declaraciones, casi algo menor. (Clarín)

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