Dividida, la CGT activó un paro con poca adhesión que resultó casi...

Dividida, la CGT activó un paro con poca adhesión que resultó casi testimonial

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10:00 La huelga finalizará hoy, a las 12, y el balance se anticipa dispar por la falta de apoyo de algunos gremios; los Moyano no asistieron y crece la pelea interna

Por: Nicolás Balinotti
Dividida y sin consenso pleno, la CGT activó ayer, y hasta hoy al mediodía, un paro general cuyo balance se anticipa dispar y con poca adhesión. Fue una huelga casi testimonial, que se pareció a una reacción desesperada ante la demanda de algunos sectores de una señal combativa que se concretó a destiempo.

A la CGT le había molestado tanto su exclusión de la elaboración de la letra chica del proyecto de reforma previsional como la pérdida de beneficios que tendrían los jubilados. Ahora, la central obrera peronista renovó sus críticas al bono de compensación que dispuso el Gobierno como argumento para mantener la guardia en alto y para que el reclamo no caduque hoy, a las 12, con el cierre del paro.

“Es una burla. El ajuste es significativamente mayor que el alcance del bono, que es un parche de supervivencia”, distinguió Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato de mando, el que más convencido se mostró de avanzar con la huelga, la segunda en contra de la gestión de Mauricio Macri . La primera había sido el 6 de abril pasado en rechazo a la política económica del oficialismo y al incumplimiento del pacto antidespidos.

El nuevo período de confrontación que abrió la CGT con el Gobierno no se resolvió de manera unánime en el consejo directivo. Ni el sector de “los Gordos” (grandes gremios de servicios) ni el de los denominados “independientes” estaban convencidos de cruzar esa línea.

El fin de año reavivó una interna que se dirimiría en 2018 y que proyecta el posible fin del triunvirato y el surgimiento de un liderazgo único. “No podemos tener tres secretarios generales y que cada uno anuncie un paro a su manera. El año que viene debemos resolver esto, no va más”, dijo un jerárquico de la CGT que ocupó un rol clave en la reunificación y que integra el sector autodenominado “independientes”. El dirigente repartió críticas tanto para el triunvirato de mando como para Pablo y Facundo Moyano, dos de los grandes ausentes ayer en la sede gremial de Azopardo 802. Los Moyano se opusieron públicamente a las reformas, pero eludieron el debate interno con sus colegas.

La reunión de consejo directivo en la que se resolvió el paro duró menos de 15 minutos. Allí se oficializó que el cese de actividades sería de 24 horas, pero el del transporte, de 12. Los colectiveros de la UTA, otra vez, volvieron a dar señales ambiguas: Mario Caligari, su representante en la CGT, manifestó su adhesión puertas adentro de la central, pero en la práctica los colectivos circularían casi como un día normal.

En el lapso que duró el cónclave hubo apenas unanimidad al referirse al peronismo: hubo cuestionamientos generales a los legisladores del PJ que le facilitaron al oficialismo el tratado legislativo de la reforma. Como nunca antes, la CGT se siente huérfana, sin un territorio político fértil para plantar bandera. Esa desorientación empujó a varios sindicalistas a las orillas del macrismo.

A las 16.37, después de tres horas de máxima tensión en los alrededores del Congreso, convertido en un inédito escenario de batalla regado de cartuchos de balas de goma, piedras, basura y fuego, la CGT envió un comunicado en el que tomó distancia de la violencia callejera.

“Un grupo de provocadores pretende desvirtuar una manifestación. La violencia de los grupos radicalizados impide que los trabajadores organizados, jubilados y ciudadanos, descontentos con el proyecto de ley en tratamiento, puedan expresar libre y pacíficamente su oposición”, señaló el triunvirato. Fue un atajo para tomar distancia de la izquierda trotskista, que ocupó la primera línea en el combate con las fuerzas de seguridad. Entre la nube de incidentes y el avance del debate legislativo, el paro de la CGT dio la sensación de quedar como una nota al pie de una jornada intensa. (La Nación)

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