Más de un centenar de heridos en una violenta manifestación

Más de un centenar de heridos en una violenta manifestación

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11:00 Casi la mitad de ellos son efectivos de seguridad; grupos minoritarios rompieron el vallado e iniciaron las agresiones; después hubo casi cinco horas de piedrazos, gases y balas de goma

Por: Valeria Musse y Andrés Krom
Más de medio centenar de detenidos y 162 heridos, entre ellos 88 policías. Ese fue el resultado de casi cinco horas de una auténtica batalla que se inició en la Plaza del Congreso y después se extendió hacia la Plaza de Mayo. Sin duda, una de las jornadas más violentas de los últimos años se había consumado.

Alrededor del Congreso pululaban personas con ojos llorosos producto del gas pimienta. A su paso debían sortear un campo minado de baldosas rotas y de barricadas hechas con residuos. La jornada en la que participaba una multitudinaria manifestación se inició con tranquilidad, pero una vez más grupos dispersos que se separaron de las principales columnas políticas tomaron un inusitado protagonismo y la zona se volvió un caos total.

En la Plaza del Congreso, las banderas del Polo Obrero y el Frente de Izquierda se alzaban como cimas rojas en medio de las insignias de otras fuerzas, como el MST y el PTS. Los locales de alrededor permanecían cerrados por el temor de nuevos saqueos. Igual varios terminarían despedazados.

Los ánimos estaban caldeados y por un momento pareció que no se iban a repetir los excesos vividos el jueves pasado. Sin embargo, la paz duró poco. Alrededor de las 13.15 arribó una nueva columna de ATE, se produjo una corrida y algunos manifestantes derribaron la valla en apenas segundos. Minutos después empezó el primer intercambio de piedras y gases lacrimógenos. La tensión y la calma se confundían entre los cientos de presentes.

La Guardia de Infantería esperó agazapada el ataque de grupos sin identificación partidaria clara que se desprendieron de las columnas del PO, el PTS, el MST y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), entre otras. Cerca de las 14.25 recurrió a un carro hidrante para disuadir a las primeras líneas de manifestantes. Entre ellos se veía gente preparada para algo más que un reclamo: rostros cubiertos con máscaras antigás o pañuelos, hombres y mujeres que portaban palos difíciles de encontrar en la zona. Nuevamente, la plaza resultó vandalizada. Una filmación registró el momento exacto en el que un hombre, identificado con una pechera roja, lanzó una especie de bomba molotov hacia los uniformados.

Las fuerzas de seguridad también subieron el tenor de sus acciones. Uno de los agentes le asestó un macanazo en el rostro a una mujer que se refugiaba en la entrada de un edificio mientras otro agente roció gas pimienta a dos vecinos que observaban los incidentes desde la puerta de su casa. También se volvió a utilizar balas de goma. A las 15.50, los manifestantes que combatían a la policía en la Plaza del Congreso comenzaron a ganar terreno hasta quedar cara a cara con ellos.

Se vislumbraba que las formaciones de protesta más radicales estaban bien organizadas. Podía escucharse a los jefes de columnas dar la directiva de dejar la formación para avanzar unos metros y, sin ser ya identificados, arremeter contra los agentes. Entre esos grupos se pudo observar varios pequeños núcleos de cuatro o cinco hombres que se movían con logos de la CGT en sus camisetas. En la esquina de Moreno y Entre Ríos, al menos diez personas portaban molotov en sus manos, aunque no las usaron. Allí había bastantes más manifestantes con camisetas gremiales.

Con la llegada de la Gendarmería y de la Policía Federal, las fuerzas de seguridad recuperaron el control de la Plaza del Congreso, pero la pelea callejera se trasladó por Avenida de Mayo hacia la 9 de Julio. Un automóvil fue quemado luego de que los vándalos rompieran uno de sus vidrios para arrojar combustible en su interior y también hubo varios comercios que sufrieron la rotura de sus vidrieras. Como si faltara algo, los vecinos de inmuebles de la Avenida de Mayo arrojaban huevos o macetas a los revoltosos que intentaban incendiar otros rodados.

Numerosos equipos de prensa fueron agredidos por manifestantes y el caos llegó hasta el subte, hasta donde llegaron nubes de gases. (La Nación)

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