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Peralta quería visitar un criadero de langostino pero Argenova se “olvidó” de construirlo


24/07 – 09:00 – Todo transcurría con normalidad, la comitiva estaba presta a partir hacia Puerto Deseado. El Gobernador Daniel Peralta haría una aparición “sorpresiva” en la pequeña localidad pesquera, para recorrer un complejo destinado a la cría de langostinos, única y ansiada experiencia en el sur.

Horas antes, un teléfono sonó en Casa de Gobierno tratando de persuadir al Secretario del mandatario provincial que desista de la hazaña. “El criadero no está terminado” habrían intentado justificar.

Un experimento destinado al fracaso

La historia se remonta hacia fines de 2006, cuando el proyecto nació a instancias de un pedido de la Provincia que obliga a las empresas, que tienen permisos de pesca tangoneros, a retribuir las ganancias obtenidas con obras y creando puestos de trabajo genuinos en tierra.

Argenova entusiasmó a la Subsecretaria de Pesca de ese entonces Liliana Scioli, durante la gestión del nefasto Carlos Sancho como Gobernador en Santa Cruz, con un propósito glorioso a cambio de la renovación de las autorizaciones; criar langostinos en cautiverio. Estos arreglos propiciados por la funcionaria, poco claros y superficiales, le dieron la posibilidad a todas las operadoras de prometer el oro y el moro a cambio de seguir explotando los recursos marítimos.

Recuerda un empleado de aquel entonces, que por el despacho de Scioli desfilaban papeles con ofrendas laborales y económicas que la convencieron inmediatamente sin hacer hincapié dónde realmente importaba.

Durante el proceso de “construcción” del criadero, la empresa nunca permitió que se difundan los avances de la iniciativa, y con el pasar de los meses se instaló en la opinión pública la duda sobre el cumplimiento de la palabra empeñada. De todos modos, la operadora española ya había conseguido el visto bueno de la Subsecretaría de Pesca con la ratificación de las concesiones. El resto era cotillón.

El concejal justicialista Raúl Mella, cuestionó hace dos días que Argenova ocupa un gran predio fiscal para una inversión, “que luego de tres años sólo tiene construido cinco piletones precarios y que ni si quiera da trabajo a la gente ya que sólo dos personas cuidan el criadero de las trescientas que prometió”

Dar a conocer esto en los medios, le valió a Mella una restricción de ingreso permanente a la planta “a partir de ahora me impiden entrar al lugar, no soy bienvenido.”

Y es que tenía fundadas sospechas el edil para manifestarse, ya que a simple vista la obra carece de complejidad para los fines experimentales con que se anunció.

Langostino caprichoso

Maniobrando precariamente, los primeros intentos de cultivar la especie fueron través de la captura de los langostinos por una embarcación de la flota amarilla en Rawson. “De esa tanda y de las tres que le siguieron, se murieron todos” recuerda el sitio digital Pesca y Puertos.

La viabilidad de las iniciativas que tienen como objetivo el cultivo del crustáceo patagónico enfrenta elevados obstáculos que impiden el avance. Los problemas vinculados a la tecnología, biología y económicos le quitan rentabilidad.

Según el INIDEP, Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, el pronóstico más auspicioso indica que se podrían cosechar 6 toneladas anuales por hectárea. El problema, es que ese nivel de productividad lo consigue un buque tangonero en un buen día de pesca.

“Aún la ciencia no pudo lograr capturar hembras que desoven en cautiverio y engordar las crías hasta que tengan un valor comercial. Conocer la tasa de conversión, el porcentaje de supervivencia de las larvas y los costos de infraestructura son todavía datos borrosos” afirman los especialistas.

Lo último que se pierde es un permiso de pesca

Advertido de la farsa, el Gobernador alegó problemas de agenda y desistió, de pronto, de la visita al que se perfilaba como el emprendimiento regional más pomposo de los últimos tiempos.

Sostuvo que no abandonaría la promesa de recorrer el establecimiento, sino que “lo pasaba para el mes próximo”.

Suerte tuvo Argenova en detener a tiempo a Daniel Peralta, que de haber caído de sopetón en Puerto Deseado habría presenciado el entierro de los langostinos por una iniciativa carente de sustento, y que dejó al descubierto la verdadera motivación empresarial. Por un permiso de pesca ofrecen cualquier cosa, y lo peor del caso es que siempre existen funcionarios dispuestos a creer en promesas por más increíbles que sean. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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