lunes, enero 18, 2021
16 C
Río Gallegos

Confirmado: CFK lavó dinero para su campaña. En Santa Cruz hay mecanismos similares.


20/10 – 11:00 – Así lo señaló con pruebas documentales en un largo artículo Jorge Lanata. Sin embargo rescatamos de esa investigación la mecánica burda del lavado donde empresas quebradas aparecen “donando” miles de pesos. Alguna vez lo señalamos desde aquí y remarcamos cómo esta mecánica de lavado de dinero se aplica a través de empresas, fundaciones, medios periodísticos, hoteles, transporte y turismo. La enorme corrupción estructural que hay en todos los niveles admite que hoy se hable de esto y que los culpables no padezcan las consecuencias.

La ruta del lavado de dinero la hemos apuntado varias veces desde nuestro lugar y mencionamos cómo se genera en el orden local y provincial con la existencia de lujosos hoteles que pernoctan como enormes monstruos vacíos pero con abultada facturación, las empresas de transportes, los medios de comunicación y el turismo los cuales generan un circuito adecuado para la inyección de dinero negro a través de cuya facturación se interpolan divisas “blanqueadas” en el mercado financiero-económico regular, reinvirtiéndose luego en la compra de otros bienes y/o empresas que a su vez generan más facturación y todo forma una cadena interminable que si bien en algún punto comienza a parecer “genuina” tiene un origen ilícito de base.

Allí es cuando aparece la figura de los famosos “testaferros”, que son simples prestanombres cuya historia empresaria anterior es inexistente o caótica, pero que sin embargo aparecen prósperos de la noche a la mañana. En Santa Cruz, particularmente, nos explicaba un Contador Público la figura del “testaferro” se ha cambiado por la constitución de Sociedades Anónimas donde el verdadero interesado adquiere el paquete accionario dominando la empresa y evitando los problemas que resultan de poner propiedades millonarias a nombre de otros.

Estas empresas facturan y cumplen acabadamente con todos los requisitos impositivos a fin de no despertar ninguna sospecha ni provocar cuestiones judiciales que puedan complicar su operatividad. Generalmente a su frente suelen quedar sus antiguos dueños que pasan a tener un rol de “Gerentes”, pero que han perdido la potestad de administrar sus activos y solo quedan abonados a un sueldo.

En el caso de las campañas políticas el reingreso de los dineros obscuros se hace a través de muchas de estas empresas y otras que se prestan a cambio de una comisión, las cuales reciben dinero que aportan como “donaciones”, pero que no resisten una investigación seria y minuciosa por parte de la Justicia.

Esto es más o menos lo que ha reflejado el diario Crítica de Argentina con respecto a la forma en que se solventó la campaña de Cristian Kirchner, en la cual hicieron aparecer dinero negro (como el producto de las valijas de Antonini) a través de “donaciones” efectuadas por empresas que debido a su historial financiero no podrían regalar ni un centavo ya que muchas de ellas estaban virtualmente quebradas.

La mecánica que describe el periodista Lanata es tan burda como lineal. Bajo el título de “Plata fácil, gobierno complicado” Crítica de Argentina explica el largo proceso de la vinculación que hubo entre el tráfico de drogas, medicamentos y efedrina y el aporte de las empresas de droguerías a la campaña de CFK. Allí señala cuál es el mecanismo utilizado para inyectar en el circuito blanco del dinero, aquellos dólares de oríggen desconocido que proviene en todos los casos de actividades criminales.

El artículo de Lanata en su tramo final señala:

“Forza era una persona muy suelta para hablar –declaró ante la Justicia el 15 de octubre el cirujano Gustavo Ricchiuto–. Por ejemplo, decía haber aportado dinero para la campaña de Cristina Kirchner y nadie le creyó, pero después resultó que era así.

También señaló en su momento que se había hecho escándalo con la valija de Antonini
Wilson por 800 mil dólares, pero ese día habían ingresado otras valijas por cuatro millones doscientos mil dólares más.”

El “aporte electoral” de Forza, como el de otro empresario del sector, Marcos Daniel Hendler, o el de Julio Posse, el monotributista y agente de la DEA, eran, en realidad, parte de una operación que involucra a las más altas esferas del gobierno nacional. La administración K lavó dinero para ingresarlo legalmente a la campaña de Cristina: entregaron a socios, aliados o amigos dinero en efectivo a cambio de cheques blancos que pudieran ser declarados ante los propios controles del Estado. Por eso las cifras no cierran: empresas quebradas que “donan” 300 mil pesos, jubilados que regalan dinero, monotributistas que, presos del fervor cristinista, dan lo que no tienen.

La respuesta es simple: nunca lo dieron

Ésta era la mecánica: Héctor Capaccioli o algún contador del Frente para la Victoria recibían al “donante” en las oficinas de Roque Sáenz Peña 530, combinaban una cifra y entregaban euros o dólares a cambio de cheques declarados.

El compromiso siempre era el mismo: que el dinero esté depositado en la cuenta correspondiente para la fecha de vencimiento del cheque, que era cuando el FPV emitía la orden de cobro.

La cifra que el donante recibía en efectivo y debía depositar tenía, claro, un descuento: el donante se quedaba con el 10% y donaba el resto. En el caso de Néstor Lorenzo, su aporte fue hecho a través de su socio en San Javier, Carlos Torres (170 mil) y Julio
Posse (otros 170 mil). También hay 310 mil pesos aportados por Multipharma, una empresa que dirige con Torres.

De los más de diez millones de pesos que el FPV declaró en concepto de aportes de empresas, 3.650.000 fueron “donados” por firmas del sector de los medicamentos y droguerías. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

Últimas notas

Más articulos