Con apoyo de un sector opositor, ya es ley la reforma de Ganancias

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El Gobierno admitió que debería subir el piso de Ganancias, pero aclaró que hoy no es posible
23/12 – 10:40 – Además del oficialismo, la votaron el massismo, el bloque de Bossio y el frente Progresistas; el kirchnerismo se retiró

Por: Laura Serra
Después de un mes de idas y venidas, culminó ayer la saga sobre el impuesto a las ganancias en el Congreso. Con una mayoría abrumadora, la Cámara de Diputados finalmente convirtió en ley el texto acordado entre el Gobierno, los gremios, los gobernadores y la oposición, por el cual se elevará en un 23 por ciento el piso del mínimo no imponible y se actualizarán las escalas.

La sesión de ayer -la última de este año- fue la contracara perfecta de aquella que se había celebrado hace dos semanas, en la que la oposición unificada impuso una versión del impuesto que el Gobierno calificó de “mamarracho” y por la que tildó de “irresponsables” a sus artífices, los diputados Sergio Massa (Frente Renovador) y Axel Kicillof (Frente para la Victoria). Ayer, el clima cambió radicalmente: acuerdo mediante, todas fueron flores en el recinto y no se escuchó ni un solo reproche del oficialismo a la oposición. Por el contrario, agradeció su predisposición al diálogo para confeccionar el acuerdo. Salvo el kirchnerismo, que, embanderado en su intransigencia opositora, abandonó la sesión.

Así las cosas, la votación arrojó 167 votos positivos, una mayoría que incluyó al oficialismo y a buena parte de los bloques que hace dos semanas habían apoyado la media sanción opositora, esto es, el Frente Renovador, el Bloque Justicialista, el frente Progresistas, el Frente Cívico por Santiago y distintos monobloques. Pero lo más sugestivo es que también acompañaron el acuerdo cuatro diputados del Frente para la Victoria, liderados por el jefe del PJ, José Luis Gioja, lo que parece prenunciar una pronta ruptura en la bancada que conduce Héctor Recalde.

“Éste es el primer Parlamento y el primer gobierno que les baja el impuesto a los trabajadores en los últimos 20 años”, exaltó el diputado Luciano Laspina (Cambiemos), presidente de la Comisión de Presupuesto. Para refrendar esa interpretación, el presidente Mauricio Macri recibirá hoy en Olivos a la cúpula de la CGT, como un gesto que corona el acuerdo alcanzado.

Laspina le endilgó al kirchnerismo que, por efecto de la inflación, unos dos millones de asalariados deban pagar actualmente Ganancias y que un 40% de esos contribuyentes lo haga con la alícuota más alta.

“Se encontró el punto posible”, celebró, por su parte, el diputado, y uno de los jefes de la CGT, Héctor Daer (Frente Renovador). Aun así, le reprochó al Gobierno no haber negociado en un primer momento el proyecto que había enviado al Congreso con el movimiento obrero ni con la oposición. Y cuestionó a los gobernadores que, a su juicio, sobreactuaron en sus críticas a la media sanción de Diputados.

En el mismo sentido se expresó Oscar Romero, jefe del Bloque Peronista. “El Gobierno adoptó una actitud desmedida con aquellos que votamos (la media sanción de Diputados) y nos calificó de irresponsables por desfinanciar el Estado. Nada de eso contribuyó a lo que debió haber hecho de entrada: discutir y consensuar. Gracias a la política, se llegó a este acuerdo”, sostuvo.

En contra del proyecto votaron los cuatro diputados del Frente de Izquierda y de la Izquierda Socialista, mientras que otros tres legisladores (los puntanos Luis Lusquiños y Berta Arenas, junto con Alcira Argumedo, de Proyecto Sur) se abstuvieron.

“Este impuesto al salario es peor que el proyecto que mandó inicialmente Macri al Congreso. Pagarán como mínimo 1,5 millones de trabajadores y centenares de miles de jubilados y monotributistas. Es una entrega más de la cúpula de la CGT”, enfatizó Néstor Pitrola (FIT).

En la misma línea, el ex ministro de Economía y actual diputado Axel Kicillof advirtió que, en virtud de las paritarias, el año próximo no disminuirá el número de contribuyentes del impuesto como prometió el Gobierno. Y no se privó de mandarles un fuerte reproche a sus otrora aliados: en su cuenta de Twitter publicó: “Volvió el contubernio: Sergio Massa y Diego Bossio votaron en contra de su proyecto”.

La flamante ley, que regirá desde el 1º de enero próximo, eleva el mínimo no imponible a $ 37.000 brutos para los trabajadores en relación de dependencia casados y con dos hijos. Los solteros, en tanto, tributarán a partir de un ingreso de $ 27.900 brutos. Además, actualiza las escalas del gravamen con alícuotas que van del 5% (ahora es del 9%) hasta el máximo del 35% de retención, para aquellos salarios superiores a los $ 120.000. Un dato importante: esta actualización será automática desde 2018 con la aplicación del índice Ripte.

Según el Gobierno, la ley tiene un costo fiscal bruto de $ 49.598 millones, que será compensado, en parte, con la creación de nuevos impuestos (al juego, uno extraordinario al dólar futuro y la aplicación de Ganancias a los futuros jueces) y por la recaudación que volverá por consumo. La diferencia será absorbida por el Gobierno, vía Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

A ese número se suma un recupero a través del dinero que vuelve en consumo por la modificación de Ganancias de, por lo menos, 9000 millones de pesos. (La Nación)

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