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El proyecto del ISFPP es tan inexplicable que ni Mazú lo pudo defender


17:00 – (Por Rubén Lasagno) – Ayer publicamos la elaboración y presentación en Cámara de Diputados del proyecto para la creación del Instituto de Salario y de Formación en Políticas Públicas, cuyo principal autor es el diputado provincial Matías Mazú.

Allí nos extendimos en los aspectos más relevantes del instrumento que la gobernadora manda para su aprobación a la legislatura, con el fin de organizar un estamento intermedio entre el gobierno y los trabajadores, en el cual, aluden al argumento de poner en orden y tabular información salarial, trazar de alguna manera una tendencia, en base a datos estadísticos, que permitan determinar (entre otras cosas) porcentajes de aumentos previos, índices de inflación y cotejarlas con distintas variables para señalar cuál sería el aumento salarial equivalente que deberá ser discutido en la mesa para beneficio de los trabajadores. Pero esto no es así; es solo una máscara, un recubrimiento, un maquillaje que pretende otorgarle cierto margen de institucionalidad, el verdadero objetivo está claramente expresado en el Artículo 2 del Proyecto de Ley ingresado en la legislatura que en sus primero renglones expresa claramente: “El organismo que se crea tendrá como misión, intervenir en la determinación de las política salariales del Poder Ejecutivo, para la totalidad de los funcionarios, niveles intermedios (…).

Está clarísimo la misión del nuevo organismo: determinar salarios, decir cómo, cuánto y de qué forma el asalariado cobrará. Ergo: estar y posicionarse por sobre todos y cualquier Convenio Colectivo de Trabajo vigente a la fecha.

El Artículo 3 donde explica por quiénes será administrado, profundiza lo que después vamos a analizar en la conclusión. Allí habrá un Presidente y cuatro Vocales. Cada Poder (Ejecutivo, legislativo, Judicial y de Municipios) pondrá su propio representante en el Directorio y el Ejecutivo nombrará al Presidente del ISFPP y su respectivo Director.

Este articulado es claro y conciso: circunscribe la participación de manera exclusiva a los actores del poder y se cierra la de cualquier representación gremial; es decir que los trabajadores solo estarán representados por sus “patrones”, todos pertenecientes al oficialismo, por lo tanto dentro de las decisiones que se tomen allí, los principales interesados no tendrán ningún tipo de participación.

El Artículo 4 va un poco más allá y profundiza sobre la forma de elegir a los Directores de cada Poder que van a representar a cada sector en el ISFPP. En este caso, se aclara que todos los Directores serán seleccionados y aprobados a instancia de sus propios pares. También aquí queda excluida la participación gremial.

Sintetizando los tres artículos mencionados, las decisiones sobre los salarios que allí se tomarán, van a quedar a gusto y placer del gobierno y como tendrá fuerza de Ley, lo que allí se determine, deberá cumplirse.

El Artículo 5 es meramente distractivo, cuyo objetivo es plagar el texto de funciones más burocráticas que ejecutivas y tiende a confundir al lector, por cuanto menciona allí una serie de interacciones de otros organismos con el ISFPP y despliega una serie de “bondades” que implementaría su aplicación.

El Artículo 6 es meramente de relleno.

Lo importante y lo superfluo

Lo importante de este proyecto de Ley es que se constituye en una norma “supra” que regirá por encima de todos y cualquier Convenio Colectivo de Trabajo vigente y los trabajadores, deberán aceptar el salario que decidan entre cuatro paredes los hombres del gobierno sentados en una mesa con órdenes previas expresamente otorgadas por el Ejecutivo.

Con esto, el gobierno logra simular que habrá una discusión salarial (la cual será ficticia) y cuando los supuestos encuentros terminen, todos deberán aceptar lo que allí se haya establecido; es decir un1, un 2, un 3 o un 100% de aumento; o nada o hasta tal vez un congelamiento salarial por determinado tiempo, en virtud de las consideraciones de quienes se arrogarán el derecho de hablar por todos, pero que solo representarán los intereses del gobierno provincial.

Esto es lisa y llanamente la anulación de las Paritarias abiertas, lo cual resulta claramente expresado por Matías Mazú, ideólogo del proyecto, en el apartado “Fundamentos” en el segundo párrafo donde hace clara alusión al “fracaso” de dicha metodología, que – a criterio del gobierno – generó más islas salariales que antes. Por este motivo y no por otro, cree necesario el autor, eliminar las paritarias como se conocen hoy, excluir a los sindicatos de la discusión y decidir en la mesa de “los cuatro cabezones”, qué cómo y cuánto deberán cobrar los empleados públicos de la provincia, hecho que detalla claramente en el párrafo Nº 7 del mismo texto.

¿Quién lo dijo? ¿Yo lo escribí?, no señor

Esta mañana en el programa “Contracara” de Fm News, la producción se encargó de llamar al diputado Matías Mazú para que explicara el espíritu de este proyecto de Ley, controversial si lo hay, dado que se implementa en medio de un conflicto histórico con el sector gremial y en oportunidad donde, precisamente, está en discusión el autoritarismo gubernamental, las decisiones inconsultas y la negación a otorgar Paritarias salariales a los gremios provinciales.

No vamos a transcribir aquí las cosas que dijo Mazú, pero digamos como sustrato de todo lo que no supo explicar el diputado, que pretendió decir que el proyecto expresa lo que en realidad no dice y él expresó otra cosa de lo que realmente el proyecto dice; ¿O no lo leyó?.

Mazú pretendió salir por la tangente con la idea de instrumentarlo para “optimizar los recursos” y presentó el proyecto como un instituto que de alguna manera viene a ordenar informativa y estadísticamente el tema de recursos, salarios y con datos concretos y “serios”, se puedan establecer pautas salariales, pero no supo explicar el párrafo lapidario con que se inicia el Proyecto, en las primeras palabras del Artículo 2 donde sin eufemismos determina que el ISFPP se crea “para intervenir en la determinación de las políticas salariales”.

El diputado, claro está, negó que eso vaya a ser así, pero tampoco lo explicó con fundamentos creíbles ni pudo explicar estos conceptos vertidos en el papel, objetivamente muy claros y que no dejan lugar a dudas de ser el núcleo de todo este proyecto de Ley: busca ejercer un control total sobre la asignación y designación salarial, para que ningún gremio tenga la potestad de discutir en una mesa, ningún tipo de aumento o recomposición, como ocurre en el presente.

El rioturbiense trató de minimizar la importancia del proyecto de Ley, atendiendo que “es solo un proyecto, discutible, perfectible”, dijo, por cuanto en breve pasará a Comisiones para ser puesto en análisis. El conductor, por su parte, le hizo ver que eso era relativo, dado que, cuando el FPV quiere, en tiempo record aprueba cualquier cosa, en base a las manos que le son favorables dentro del recinto.

La otra gran falacia que desnudó definitivamente la mala intención de Mazú y quienes apoyan este proyecto, fue cuando el conductor le preguntó por qué se excluyó a los gremios de este organismo que pretenden crear.

El ex intendente de Río Turbio con su mejor cara de “¿A mi me hablan?”, dijo “para nada, los gremios van a poder opinar y plantear su posición…”, pero claro, la respuesta incluía una trampa: Mazú tomó la pregunta (consciente de lo que hacía) dejando entrever que en las comisiones donde se tratará, “podrán participar los gremios”, algo que es irrealizable para cualquier sindicato, tratándose del FPV, pero porque, además, la pregunta estaba dirigida, no a la asistencia de los sindicatos a las discusiones previas para aprobar y/o modificar eventualmente el proyecto, sino que se refería a la participación de los sindicatos en la constitución del Directorio, donde solo existen representantes del Estado provincial.

La posición claramente vacilante de Mazú, las pobres respuestas que dio, las supuestas “confusiones” al explicar algo distinto a lo que se le preguntaba, denotó, ante los gremios de la provincia, que el Proyecto para la instalación del Instituto del Salario, es muy parecido a la iniciativa del CPE cuando creó el recordado “Acuerdo Social Educativo”, donde el Ejecutivo conformaba una mesa de análisis y decisión sobre temas educativos, sin incluir a la ADOSAC el gremio docente, principal actor en la comunidad educativa de la provincia.

La creación del ISFPP se basa en el mismo principio: desairar a los sindicatos, dejarlos en orfandad y decidir en la mesa chica y con gente alineada tras la orden oficial de la gobernadora y dispuesta a cumplir cualquier consigna emanada del Poder Ejecutivo, por más inconsistente e increíble que ella sea.

Como conclusión de lo escuchado, digamos que este proyecto para la creación de un Instituto del salario es tan inexplicable de cara a los sindicatos, que ni siquiera el diputado Matías Mazú logró defenderlo argumentativamente, ante un micrófono crítico. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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