domingo, enero 17, 2021
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“La gran Magario” de Costa, Grasso y Cia, todos subidos al carro de las obras nacionales


12:27 – (Por Rubén Lasagno) – En política mejor que hacer es decir y más aún que hacer y decir es mentir para aparentar que se hace. En esta suerte de “silogismo” transcurren las acciones políticas en nuestra provincia donde tanto oficialismo como oposición se cuelgan de lo realizado por el gobierno nacional para figurar mientras, por años, los dos sectores han estado de uno u otro lado del mostrador. Es decir, se da la paradoja que, mientras la oposición (Cambiemos) hoy alaba e impulsa las obras que ayer criticaba, como las represas o la megausina, el oficialismo reinventa una vieja deuda que tiene con la sociedad de Santa Cruz, tras dejar abandonado un plan de viviendas inconclusa por el kirchnerismo que se robó todo y hoy (ellos mismos) la hacen aparecer como una “conquista” de “la provincia y el municipio” en El Calafate, cuando en realidad se trata de un acto de corrupción explícito que nadie (ni uno ni otro) se ha preocupado por denunciar y/o aclarar a la opinión pública.

Hay un proverbio chino que dice: dale poder a alguien y lo conocerás. Yo lo parafrasearía diciendo: poné en campaña a un candidato y conocerás cuánto es capaz de mentir. En esto no hay distinción de color político y a riesgo de caer en las generalizaciones que no son del todo buenas, como yo siempre digo, en todo caso que me muestren las excepciones, porque hasta donde tengo conocimiento y experiencia en el análisis político, son todos iguales o más o menos parecidos.

La fauna provincial

No voy a entrar en el campo freudiano de la política nacional con Cristina Fernández a la cabeza, porque sería kilométrico de explicar las excentricidades, mentiras y ambigüedades de la principal culpable de la debacle argentina. Me voy a detener en los principales actores provinciales que pugnan por un voto en las elecciones de los próximos días y en tren de mostrar su cara más dulce, proactiva y emprendedora, no miden su scoring histórico el cual no viene de hace 50 años, sino de apenas dos años atrás en el caso de Eduardo Costa o de los últimos 14 en el caso de Pablo Grasso, ambos candidatos en los que vamos a fundar nuestro análisis principal.

Eduardo Costa, candidato a senador apreció en zona norte junto a Antonio Carambia, Omar Behm y María Belén Tapia, todos candidatos integrantes de Unión para Vivir Mejor, ilusionando a todos con las obras encaradas por el Gobierno Nacional para construir la Línea de 132KV, que está en desarrollo, la planta de ósmosis inversa en Caleta Olivia y otras como la autovía Caleta-Comodoro, el futuro parque eólico, planes de viviendas que se van a implementar con programas nacionales y como no podía faltar: las represas sobre el río Santa Cruz.

En muchos casos, estas obras que hoy son amores, fueron el epicentro de las críticas del propio Eduardo Costa, especialmente cuando repudiaba el planteo kirchnerista de hacer las obras de las represas, que iban a impactar negativamente el ambiente y donde se encubría una corrupción increíble, culpando, entre otros a Julio de Vido, Lázaro Baéz y Electroingeniería que junto con la UOCRA planificaban dar el gran golpe a través de esta megaobra pública en Santa Cruz. Ahora recorre las obras, se abraza con Ferreyra, comparte los cánticos con los cuales la UOCRA K recibe con beneplácito a Frigerio en la provincia y todo se transforma en un gran show de promesas sobre cosas en las que nunca participó, porque hasta ayer nomás era el agua y el aceite con lo que tocaba el kirchnerismo nacional en la provincia, donde, según Eduardo Costa, servía solo para hacer política engañando a la gente.

Pero la frutilla del postre de este absurdo de campaña, aparece de la mano de Pablo Grasso, el Intendente de El Calafate Javier Belloni y la gobernadora Alicia Kirchner, todos del FPV, quienes necesitaban un cartel bien iluminado donde se pudiera exponer lo buenos que son, lo bien que gestionan y la promesa de progreso que representan, si por alguna razón, algún distraído le pone el voto a la fórmula Grasso-Ianni en los próximos días.

Con todo planificado de antemano, cuando Frigerio estuvo en El Calafate, apoyando la campaña de los suyos (Cambiemos) en Santa Cruz, Belloni le pidió que nación “le pasara” al municipio las obras de un viejo Plan Federal de 58 viviendas inconclusas que habían quedado formalizadas en un 30% durante el krichnerismo. Frigerio, que aprovechó para sacarse un problema de encima, le dijo ¿Dónde tengo que firmar? Y al otro día, la entrega a provincia ya estaba protocolizada.

Con las casas sin techos, solo con paredes levantadas, como cruda referencia del vendaval de corrupción kirchnerista que asoló a esta nación en varios puntos del país donde se pueden encontrar obras en este estado y aún con avances menores o nunca realizadas, fueron “reinventadas” por Belloni, Alicia y Grasso como bandera de su discurso demagógico de campaña. Las envolvieron con un moño y empezaron a “preadjudicarlas a vecinos”, en una clara maniobra política de poca monta, típica de “la gran Magario”, pero con una historia que los condena a todos y cada uno de los actores que se hacen los distraídos.

Para “vender” esta parodia de las casas abandonadas por el kirchnerismo, los candidatos armaron una nota de prensa que es realmente una joya del eufemismo político clásico, la falta de autocrítica, la exculpación de los pecados cometidos y constituye una pieza típica de la mentira kirchnerista, mezcla de cinismo y argumentaciones oportunistas.

Dice el parte de prnesa que “Son 58 viviendas de un Plan federal cuya obra fue paralizada en 2007. Tras varios intentos frustrados de reactivación, se acordó preadjudicar las casas a vecinos que se comprometen a terminarlas. El Municipio solo les cobrará el valor fiscal del terreno”.

Lo que omiten decir los firmantes de este comunicado, léase Belloni, Grasso y Alicia Kirchner, es que el Plan Federal fue implementado por Néstor y Cristina, ordenado por ellos, pagado por ellos y nunca terminado por ellos. Es decir, está inconclusa por culpa del kirchnerismo que se robó todo y estos candidatos, como no pueden denunciar a su mano derecha, livianamente se limitan a indicar que es una “obra paralizada desde el 2007”, evadiéndose de las causas que motivaron esa paralización.

Pero esto no termina ahí, Javier Belloni, en un acto de caradurismo total dijo “Nos hubiera gustado poder terminarlas, haber hecho la licitación que encaramos en 2015. Iban a ser licitadas por el Municipio con un convenio con Nación que finalmente quedó trunco. Patético. Solo le faltó decir, aunque queda flotando en la elipsis que hace en su discurso, que la culpa de que no se terminen las obras es del actual gobierno nacional.

Belloni no encuentra extraño que durante ocho años (2007/2015) no se haya hecho nada, solo se lamenta, porque si en el 2015 el gobierno de Scioli hubiera dado continuidad al ladriprogresismo K, las terminaba con seguridad; o no. Un argumento contrafáctico que ni siquiera se sostiene en la duda, ya que todos sabemos y él no lo dice, que esas casas están ahí con solo las paredes levantadas, porque el kirchnerismo en su voracidad corrupta dilapidó todos los fondos, se los robó y dejó ésta como otras obras en el estado en que hoy se encuentran.

A Frigerio, claramente, no le importa nada. De hecho rápidamente le firmó la cesión, sin tener en cuenta que los dineros públicos que faltan allí y que llenaron bolsillos de empresarios, funcionarios y políticos de la década pasada, es plata de todos los argentinos. Pero “Cambiemos” hace la suya. Firma, deja conforme “a los locales”, les hace un guiño y todo sigue para adelante. Hay tantas denuncias y tanto afano, que este, bien puede pasar desapercibido. Al menos están las paredes levantadas. Ese es más o menos el pensamiento del gobierno nacional y por ese motivo, porque la plata que allí se fugó “es de nadie” (pero es de todos) Belloni, a renglón seguido se da el lujo de cobrarle solo el terreno y a un precio bajo de valor fiscal. Una bicoca de este populismo que muchos critican y todos practican.

El negocio, al tándem Belloni/Grasso/Kirchner le salió redondo. Nación se las cedió al IDUV (Pablo Grasso/provincia), Grasso se las cedió al Intendente Belloni (municipio) y éste hace campaña entregando casas sin terminar, pero destacando la nobleza que tienen los políticos que gobiernan Santa Cruz, al tal punto que en un reduccionismo letal, Belloni se anticipa a capitalizar esta verdadera conquista política y dijo “La gran ventaja es que tan solo van a pagar el valor del terreno, el resto es totalmente una donación de Provincia y del Municipio”.

Clarísimo; a Belloni no le importa regalar lo construido porque no es su plata ni la de Grasso; quita de la memoria a nación que le dio las obras y se las adjudica a la provincia y obvio, a su municipio y hace abstracción de los verdaderos motivos por los cuales esas casas hace 10 años se encuentran sin terminar, porque revisionar la historia, sería encontrarse con ellos mismos como culpables.

¿Quién señor, yo señor?, no señor

Desde el sábado rige la veda electoral para que los candidatos hagan campaña montados en actos de gobierno, sin embargo, esto no aplica para el Frente para la Victoria y tampoco para Cambiemos. Todos de una u otra manera, encuentran la forma de vulnerar esta norma y se la rebuscan para aparecer en la foto con obras de fondo, donde cuelgan el cartelito para que por asociación, el votante incauto piense que si vota a ese que allí aparece, esas obras van a ser cosa de todos los días. Una estupidez tan extravagante que solo la garantizan las sonrisas forzadas de los candidatos para las fotos de ocasión y se desbarata con solo googlear los antecedentes de cada uno de ellos y de las obras con las cuales pretenden proyectarse.

Pablo Grasso en plena veda fue a Las Heras como presidente del IDUV, junto con todos los candidatos que lo acompañan en su lista y reunido con el sindicato de petroleros privados, cuyo secretario general articula la campaña del FPV, prometió obras de agua potable y en Pico Truncado, también de manera institucional entregó 135 carpetas técnicas de viviendas a los vecinos del barrio del Plan Federal. Esto, fue tomado por Cambiemos como una acción que vulnera la veda electoral y lo denunció ante la Justicia Federal.

Ni lerdo ni perezoso Grasso también hizo un acto en el Barrio San Benito de Río Gallegos, donde entregó autorizaciones para la ocupación de lotes a los vecinos en el marco del Plan de Organización Territorial y Desarrollo Urbano que lleva adelante el Gobierno de Santa Cruz a través del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) que Grasso preside.

Y mostrando la proactividad de un presidente del IDUV sumamente preocupado por “la gente”, Grasso se reunión con el intendente de El Chaltén Raúl Andrade y firmó la segunda etapa de las obras de veredas y cordón cuneta para la localidad.

Votos por contagio

El ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, en tanto, tiene previsto viajar Santa Cruz este viernes, con el fin de visitar la Cuenca Carbonífera, y en particular la empresa YCRT y la termousina eléctrica. Tras Aranguren andarán Eduardo Costa y todos los candidatos de Cambiemos, que se mostrarán como parte integrante de la comitiva de la visita nacional, de manera tal que, por asociatividad, quede expresado el mensaje que de los logros del gobierno nacional son “sus propios logros” aún cuando para el Ministro Aranguren, sea su primer viaje a la cuenca en dos años y ¡Oh casualidad!, justo en días previos a las elecciones legislativas.

Todos se muestran, todos usan sus funciones, las obras de otros, las promesas o el aparente éxito y conquistas de otros, pero esconden primorosamente las frustraciones, los errores y la corrupción que no les conviene mezclar en su campaña porque son paintavotos. De un lado y otro hacen los mismo.

En el colmo incurre el candidato de la UCR Eduardo Costa, en la impresión de boletas de campaña. El actual presidente radical siempre acompañó sus boletas con un isologotipo absolutamente personal, que incluso fue reclamado por sus propios correligionarios, ya que excluía el escudo de la UCR y los sustituía por una “C” de Costa. Paralelamente en estos años siempre utilizó el nombre de su agrupación “Unión Para Vivir Mejor”, como mascarón de proa de campaña; pero en esta oportunidad, aprovechando el viento en popa que empuja la nave que conduce Macri, Costa hizo aparecer en sus boletas (ahora sí) el título de “Cambiemos” pero lo que aparece como insólito, descontextualizado y se resume en un claro uso político de imagen, sin que tenga nada que ver con Santa Cruz, la realidad de esta provincia e inclusive con el propio Costa a quien jamás se lo vio andar a su lado, es que en las boletas impresas que lleva para la campaña, aparece la imagen del candidato a senador Eduardo Costa junto a la gobernadora de provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, en tanto, los candidatos santacruceños de “Cambiemos”, están en la parte posterior del tríptico, con una foto disminuída y actúan casi como “relleno” de un candidato que está menospreciando a quienes lo acompañan en la provincia y haciendo un uso de la buena imagen de la gobernadora bonaerense pero sin tener absolutamente nada que ver con ella, ni ella con Santa Cruz. Hubiera sido más lógico, en todo caso, que Eduardo Costa luciera acompañado por la imagen de Mauricio Macri, el hombre que hoy representa a Cambiemos a nivel nacional y no a Vidal. Esto y la disminuida importancia que tiene los otros candidatos en las boletas, ha levantado no pocas críticas dentro del mismo partido Radical, donde hay muchos que ya comenzaron a afiliarse al PRO. (Agencia OPI Santa Cruz)

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