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La profecía de Chiche: ¿Sergio Massa con Cristina Fernández?


10:15 – (Por Rubén Lasagno) – El particular conductor de televisión Samuel “Chiche” Gelblung sostiene desde el año pasado que Sergio Massa y Cristina Fernández terminarían unidos por la política (de cara al 2019) y todo ello desató una risa colectiva donde lo escucharon, por tratarse de alguien que apuesta a la controversia y planta temas con argumentos muy particulares para generar el debate y la discusión, tanto en radio como el la tevé.

Pasaron los meses, los programas y don Chiche siguió en sus treces. Claro, ¡Como es Chiche!, nadie o pocos le prestaron atención con la debida seriedad; hasta hoy.

Hace unos días trascendió por medios nacionales la reunión reservada que mantuvieron en Tigre, en la casa del ex candidato a la presidencia, la dupla ultra kirchnerista constituida por Verónica Magario, intendente de La Matanza y Fernando Espinoza, mano política de CFK y el único que pone el pecho por “el modelo”, dado que la ex presidenta se refugia en el silencio para no destruir lo poco que otros intentan construir.

Cuatro horas de reunión, son cuatro horas de rosca política, amañadas a las campañas, las negociaciones, el toma y daca, los puntos de vistas, cómo se acercan o qué los separa y el objetivo común, como corresponde a este tipo de conversaciones, es el poder; ergo: cómo llegar juntos o de la mejor forma a la presidencia en el 2019.

Somos bastante grandecitos y hemos visto y vivido la realidad argentina en primera persona, con demasiadas muestras de desvergüenzas y panquequismo por parte de la clase política autóctona, como para creer la pavada que difundieron desde las huestes de Sergio Massa y de la propia matancera, Verónica Magario, quienes aludieron a una “reunión de trabajo”, interesándose en la seguridad del partido de Tigre para adecuar los medios en la jurisdicción K donde te matan por dos pesos, te roban y violan en cualquier camino poco iluminado, mientras Magario plotea los patrulleros con su nombre y no ejecuta 250 millones de pesos para afectar a la seguridad ciudadana.

La única verdad es la realidad y ésta nos muestra a un desvalorizado Massa, convencido de que solo no puede, quien ha decidido acercarse a lo peor de la política nacional, a la escoria kirchnerista, a lo más malo y sucio que tiene el orden nacional, en materia de conducción y acción política.

Si es cierto que la política es acuerdo, no es menos cierto que los acuerdos deben tener un marco de coherencia, honestidad y proyección; al menos si pretenden que la gente crea en ellos. Cuando uno hace acuerdos, también hace empatía. Si Massa empatiza con Magario y Espinoza, no creo que Margarita Stolbitzer esté muy de acuerdo; es más, yo me animaría a señalar que de aquel acuerdo electoral no queda nada. No la veo a Stolbitzer mezclada con lo más rancio del modelo kirchnerista, lo más corrupto y falaz de nuestra reciente historia. Y me extraña que Sergio Massa, después de haberse cortado solo por un andarivel separado del contexto kirchnerista y construido camino propio, vuelva manso y derrotado a conversar con lo peor de la década perdida, pretendiendo unir fuerzas con los que combatió y denostó hasta diciembre del 2015. Y desalienta más aún, que nos mienta diciendo que fue una reunión de trabajo, cuando todos sabemos para qué se juntan cuando se juntan y si hay kichneristas por medio, el boicot político, el caos y el desorden, son los elementos más sobresalientes en su mesa “de acuerdos”.

Como dijo Chiche “Massa terminará reunido con Cristina Fernández” y todo va en ese sentido. Es solo una cuestión de tiempo. Una verdadera pena que el constructor del nuevo espacio, no se haya dado el tiempo para crecer y demostrar por mano propia que podía convencer a la gente de ser una opción. Hoy, Massa cae en la bolsa de saldos y retazos. Unirse a lo peor del país es un síntoma de debilidad y desesperación.

Ya no basta (y no me convence en lo personal) la falacia que difunden sobre “la necesidad de unir al peronismo”, como sostienen los impresentables que se juntan con cualquiera con tal de ganar una elección. El peronismo no existe más. El kirchnerismo lo dinamitó. Son deshechos desperdigados, sin referentes, sin convicciones y sin representación. Si Picheto, Gioja o Rodriguez Saa, son “referentes” del PJ, está todo dicho. Son meros utilizadores de la memoria y el nombre del viejo general, para sacar provecho propio y usufructuar la mística para construir poder.

Pero nadie va a poder construir un poder creíble, duradero y eficaz, recurriendo a viejas recetas y reviviendo los zombies de la política nacional. No habrá ala renovadora del PJ o como se llame, si la peor gente, munida de sus prontuarios, forman parte de las nuevas propuestas electorales ni de aquellos que hagan alianzas desesperadas para trabar la gobernabilidad o diputar las urnas.

Al menos, no van a contar con nosotros para lograrlo y nos tendrán en frente para recordárselo a la sociedad. (Agencia OPI Santa Cruz)

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