G-20: prohíben el ingreso de manifestantes con antecedentes

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12:00 El Gobierno tiene una lista de más de 2000 activistas que protagonizaron disturbios

Por: Alan Soria Guadalupe
El Gobierno no descarta que pueda haber infiltrados internacionales durante las protestas contra el G-20 pese a que se extremaron los controles migratorios y el intercambio de información de inteligencia con otros países.

El objetivo máximo es evitar que haya un desmadre de violencia en las movilizaciones como ocurrió durante la cumbre del año pasado, en Hamburgo, donde hasta las delegaciones manifestaron haberse sentido desprotegidas.

Entre el 30 de noviembre y el 1° de diciembre el foco estará puesto en los grupos anticapitalistas locales, que ya adelantaron que marcharán, pero también se evalúa la posibilidad de que viajen a la Argentina referentes de algunos de los grupos que motivaron los incidentes en 2017.

“No se va a poder evitar al 100%, pero los controles se maximizaron con la colaboración de otros países que ya fueron anfitriones de la cumbre”, dijo a LA NACION una fuente con conocimiento de los operativos que están a cargo del Ministerio de Seguridad, que conduce Patricia Bullrich .

El Gobierno se impuso como objetivo impedir que se repita lo que pasó en Hamburgo mucho antes de que la Argentina asumiera la presidencia del G-20. Desde mediados del año pasado se establecieron contactos entre los organismos de inteligencia locales y los de Alemania, Francia, España, Reino Unido e Italia para identificar manifestantes violentos e impedirles que viajen a nuestro país.

Ese intercambio resultó en una lista que contiene entre 2000 y 4000 nombres de personas que fueron detenidas por disturbios en cumbres pasadas. En caso de que viajen a la Argentina, serán advertidas en el aeropuerto de origen de que no serán aceptadas en nuestro país. Si llegan a Ezeiza, no pasarán el control migratorio y deberán regresar.

Con ese sistema se espera descomprimir una parte de las posibles manifestaciones violentas, aunque en el Gobierno admiten que la apertura histórica de nuestro país a los extranjeros agrega un punto de dificultad para mantener un control más acérrimo.

“Hay tareas de inteligencia [para identificar a los violentos], pero también somos uno de los países más abiertos del mundo, no somos de los que piden visa”, señaló un funcionario del Ejecutivo. “El sistema de seguridad va a ser muy estricto”, agregó.

El listado con los nombres de los que no podrán entrar al país estarán disponibles en todos los pasos fronterizos, lo que amplía el área de control por si alguno intenta ingresar por tierra. La porosidad de las fronteras, sin embargo, es un punto débil.

El Gobierno maneja información de grupos anarquistas y mapuches chilenos que tienen planeado cruzar la frontera para participar de las protestas. Se trata de personas con experiencia en causar disturbios allí y son conocidas por las autoridades chilenas, que están en contacto con Seguridad.

Al mismo tiempo, será inevitable identificar como posibles violentos a quienes actúan inorgánicamente y que no hayan tenido problemas en el pasado. Así pueden actuar, por ejemplo, quienes se presentan como miembros del grupo anarquista Black Bloc, un movimiento desarticulado y horizontal que tiene como objetivo generar caos en el marco de distintas cumbres en todo el mundo. (La Nación)

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