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Frontera caliente: la policía de EE.UU. repele con gases a los migrantes

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Tensión en la frontera: 1500 migrantes ya acampan ante el muro de EE.UU.

11:00 Unos 500 centroamericanos de la caravana fueron agredidos cuando intentaron cruzar desde México

Unos 500 migrantes centroamericanos se lanzaron ayer sobre la valla fronteriza que divide México de Estados Unidos en Tijuana, pero desistieron de cruzar al ser alcanzados por gases lacrimógenos desde el norte, al tiempo que los estadounidenses cerraron la frontera.

Luego del incidente, la Secretaría de Gobernación de México dijo que iba a deportar a los migrantes.

Desesperados por estar hacinados en un albergue, al menos 500 migrantes que participaban en una manifestación se lanzaron sin éxito hacia la línea fronteriza de Estados Unidos. Más de 5000 migrantes han estado acampando en el interior y en los alrededores de un complejo deportivo en Tijuana tras recorrer México en las últimas semanas como parte de una caravana.

Muchos tienen la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos, pero los agentes en el puerto de San Ysidro están procesando menos de 100 peticiones diarias.
Ireneo Mújica, que ha acompañado a los migrantes durante semanas como parte del grupo activista Pueblo Sin Fronteras, dijo que el objetivo de la marcha del domingo hacia la frontera con Estados Unidos era hacer que la difícil situación de los migrantes sea más visible para los gobiernos de México y Estados Unidos.

“Estamos dispuestos a dejar aquí la vida con tal de pasar”, dijo Mario López, un hondureño que empujaba a su hija de tres años a través de un agujero del muro fronterizo a ras del terreno durante la intentona. La chica, que había perdido sus sandalias en la estampida, se arrastró en la tierra queriendo pasar al otro lado.

Helicópteros estadounidenses sobrevolaban cerca de la frontera, controlando los intentos de cruzar de los migrantes y lanzando gases lacrimógenos. Poco después, los helicópteros cruzaron el límite y sobrevolaron el lado mexicano.
Con dificultades para respirar, muchos recularon e incluso una mujer cayó del muro y se desmayó.

“¡Nos van a matar!”, gritaba otra mujer mientras trataba de recoger a la desmayada.

La multitud trataba de protegerse de los gases cubriéndose el rostro, mientras que las madres auxiliaban a los chicos.

La muchedumbre se arremolinaba sobre la línea fronteriza, donde había empujones, en medio de gritos y llantos de los niños. “¿Ya estamos en Estados Unidos?”, preguntaban con desesperación migrantes mientras esperaban cruzar la doble valla fronteriza que separa la ciudad mexicana de Tijuana de la estadounidense San Diego.

Desde México se escuchaba el resonar de las sirenas de las patrullas fronterizas estadounidenses que hacían recorridos y levantaban una nube de tierra en esta desértica zona.

La agencia de aduanas y de seguridad fronteriza de Estados Unidos decidió cerrar el paso fronterizo con Tijuana tanto de vehículos como de peatones.
Según testigos, un grupo numeroso consiguió cruzar hasta un primer muro y trató de cruzar el segundo, cubierto con púas, para lanzarse a Estados Unidos, donde agentes de la patrulla fronteriza se movilizaban.

Juan Manuel Gastélum, alcalde de Tijuana, declaró el viernes pasado una crisis humanitaria en esta ciudad fronteriza de 1,6 millones de habitantes, que, según dice, pasa apuros para darle alojamiento a la gran cantidad de migrantes.

Ayer, el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó en Twitter su descontento con las caravanas en México. “Sería muy inteligente si México detuviera las caravanas mucho antes de que lleguen a nuestra frontera sur, o si los países de donde provienen no les permitieran crearlas (es una forma de que saquen a ciertas personas de su país y las echen a Estados Unidos. Pero ya no)”, escribió. (La Nación)

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