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El “factor interpretativo” de la ley, puede hacer que una masacre sea solo un acto voluntario de no matar más gente…

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El “factor interpretativo” de la ley, puede hacer que una masacre sea solo un acto voluntario de no matar más gente…

12:00 – (Por Rubén Lasagno) – Si el Señor X armado con un fusil de asalto AR-15 y cinco cargadores repletos de munición ingresa en un predio ferial atestado de gente y dispara con su arma a mansalva, recarga dos veces sigue disparando, mata a 20 hiriendo a 50 más, en cualquier lugar del mundo civilizado y para cualquier Código o juez más o menos coherente, esto sería un asesinato en masa o una masacre y podría juzgarse como tal cayéndole al culpable con prisión de por vida o la pena de muerte, de acuerdo el país donde ocurriera el hecho.

Pero si este caso se diera en nuestra provincia de Chubut y apresado el Señor X fuera condenado de por vida a la cárcel, nuestro Superior Tribunal de Justicia integrando por los Dres Miguel Donnet, Mario Vivas y Alejandro Panizzi podrían interpretar muchos atenuantes en el hecho producido por el Señor X, como por ejemplo que éste solo utilizara tres cargadores de los cinco que llevaba, con lo cual, podrían pensar los abogados del máximo Tribunal “pudiendo haber ocasionado más daño y muerte, si acaso seguía recargando el fusil de asalto y disparando contra las personas, puesto que llevaba cinco magazines completos y además las personas tenían la posibilidad de correr y ponerse a salvo de las balas”, pero los jueces sin duda irían más allá y podría interpretar que “los disparos que terminaron con la vida de 30 personas, fue producto de la sobreelevación natural del arma automática, ya que en acción de disparos sucesivos (ametrallamiento) el “operador” del arma, pierde ciertamente el control de la puntería y por lo tanto su intención no fue matar a nadie, sino solo herir, con lo cual las muertes pueden provenir de una acción involuntaria del acusado”.

¿Ud no lo cree?

El relato que precede podría ser de una abstracción surrealista total en un país donde la justicia tenga ubicación, grandeza, moral y capacidad para juzgar los hechos objetivos, con jueces probos y Códigos acorde a los tiempos que se viven. Pero en Argentina no; este escenario podría darse sin ningún tipo de problema en nuestro país porque el “factor interpretativo” de los jueces (que son personas) hilvana subjetividad con conciencia moral (aquella que nos permite determinar las acciones que están bien o mal) y por lo tanto el enfoque para quienes ven en el Señor X a un masacrador que merece la peor pena tipificada en la Ley para castigar un delito de este tipo, para otros, puede significar una acción cuya valoración sea tan distinta que en vez de un asesino, al tipo lo hagan ver como alguien que un día tomó un arma automática y salió a balear gente, pero de ninguna manera tuvo intenciones de matar a nadie.

Así se desprende del fallo que plantearon los jueces del Superior Tribunal de Justicia de Chubut, a través de los jueces Miguel Donnet, Mario Vivas y Alejandro Panizzi, tras determinar que Brian Petrillán, quien apuñaló cinco veces a su esposa frente sus dos hijos menores y la dejó postrada en una silla de rueda, incapacitada de por vida para caminar, delito por el cual en primera instancia lo habían condenado a 12 años de prisión por femicidio, no tuvo intenciones de matarla. De esta manera revocó la condena y recalificó la causa como “lesiones graves agravadas por ser ocasionadas en un contexto de violencia de género“, quitándole al criminal toda intencionalidad en el hecho y de los 12 años que fue condenado, la pena resultará entre 3 y 10 años, según se resuelva en la audiencia.

Los jueces del STJ interpretaron como válidas los argumentos de la defensa de Petrillán quien sostuvo “las estocadas (estaban dirigidas) a las piernas de Gallego (la mujer), lo cual indicaba que su intención era lesionarla, no matarla. Hubiera sido distinto si las puñaladas se habrían dirigido de la cintura para arriba, al cuello o al tórax“.

Es más o menos el mismo razonamiento hipotético en defensa del Señor X cuando interpretamos que usó solo 3 cargadores, pudiendo usar 5 (y herir o matar más gente) y cuando se explica que las muertes provienen de “un acto involuntario” del Sr X, ya que no puede controlar la sobreelevación del arma por efecto de los disparos continuos.

Y nuestro loco ejemplo del Señor X toma mayor relevancia cuando se conoce que el STJ de Chubut evaluó que en el momento de apuñalar a la mujer frente sus hijos, Petrillán le decía “te vas a acordar de mí”. A partir de esas supuestos dichos del asesino y sin ninguna otra prueba que su palabra, los jueces Miguel Donnet, Mario Vivas y Alejandro Panizzi interpretaron que la actitud del atacante no era la de quitarle la vida, porque de hecho “le decía que se iba a acordar de él” (¿?).

No sin antes seguir avanzando en la visión berreta de la justicia al considerar que la presencia de los menores en la habitación, permitía que los mismos pudieran dar aviso a la policía, por lo tanto el autor del crimen de ninguna manera estaba evitando que un tercero se interpusiera.

Aclaramos el contexto en el cual se dio este crimen. El 11 de junio de 2016 Brian Patrillán llegó al domicilio de Erika Gallegos que en ese momento dormía con sus dos hijos, derribó la puerta de la casa y atacó a la mujer aplicándole cinco puñaladas en el cuerpo que le afectaron músculos, tendones, articulaciones y pérdida de sangre que la dejó postrada e incapacitada para caminar de por vida. Todo este aberrante hecho, frente a los ojos de sus hijos menores.

Como en nuestro ejemplo del Señor X, no haber utilizado todos los cargadores que llevaba encima y no haber podido controlar el arma automática, son atenuantes de acuerdo al “factor interpretativo” de los jueces del ejemplo, como lo es en este caso real para los jueces del STJ de Chubut que Patrillán haya apuñalado a la mujer por debajo de la cintura mientras “le decía” ¡te vas a acordar de mi!,  ya configura per se un atenuante, dejando de lado que pueda existir algún agravante en todo este drama.

La “teoría del vaso medio lleno”, una perspectiva distinta de acuerdo al ángulo en el que se aborde un tema, es lo que socialmente se define como “la psicología del optimismo” que ronda sobre los cambios que deben experimentar los pesimistas, para ver el mundo distinto. Tal vez los jueces Miguel Donnet, Mario Vivas y Alejandro Panizzi estén imbuidos de esta teoría de ver las cosas de distinta manera a la realidad y con mayor optimismo. Sin embargo, sería bueno que se dedicaran a aplicar el criterio lógico y dejaran de banalizar el crimen, aplicando la ley en todo su rigor, si es que quieren ayudar a construir una sociedad mejor, más justa, libre y previsible. (Agencia OPI Santa Cruz)

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