La Cámara de Casación rechazó unificar las causas contra el financista Federico Elaskar

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Elaskar aseguró que Báez lo “apretó” para quedarse con la financiera SGI

09:20 – El máximo tribunal decidió que también deberá ser juzgado por evasión impositiva.

La Cámara Federal de Casación Penal (CFCP) resolvió que la justicia en lo penal económico debe investigar si el financista Federico Elaskar cometió el delito de evasión fiscal, confirmaron fuentes judiciales, y así rechazó unificar esa investigación con otra que se le sigue por lavado de activos.

Al revocar un sobreseimiento dictado en primera instancia, la Sala B de la Cámara en lo Penal Económico había declarado la incompetencia del fuero y remitido el expediente al juez federal Sebastián Casanello, quien tramita una causa contra Elaskar por lavado de activos.

Pero Casanello rechazó unificar la causa por supuesta evasión fiscal, que involucra 672.500 pesos correspondientes al pago de impuesto a las ganancias por el período 2009, porque sostuvo que el objeto procesal es diferente y la causa que él instruye fue elevada a juicio.

Ahora, en una decisión que se conoció la semana pasada, la Sala I de la CFCP consideró que, independientemente de si el sobreseimiento de Elaskar en el fuero penal económico debe ser o no confirmado, es en ese fuero donde debe proseguir la causa por presunta evasión del impuesto a las ganancias.

Elaskar era el dueño de la financiera SGI conocida como “La Rosadita” luego adquirida, según su propia versión, por el empresario Lázaro Báez, con prisión preventiva en la causa que tramita Casanello e involucrado en otros ilícitos vinculados a las obras públicas viales.

Semanas atrás, cuando declaró en el juicio oral por el lavado de dinero, Elaskar dijo que lo presionaron para vender la financiera SGI, criticó al contador Daniel Pérez Gadín (a quien Báez habría mandado para coaccionarlo) pero dijo que estaba “muy bien fundamentado” el fallo que dispuso la “falta de mérito” de la ex presidente Cristina Kirchner por parte de Casanello.

La resolución de la Sala I de la CFCP (que reenvió el expediente por evasión del impuesto a las ganancias por el periodo 2009) fue firmada por los camaristas Daniel Petrone, Diego Barroetaveña y Ana María Figueroa.

Por su parte, el arrepentido Leonardo Fariña afirmó que para él la empresa Austral Construcciones eran “básicamente Lázaro y él”, al aludir al fallecido ex presidente Néstor Kirchner y que el lavado de dinero comenzó diez días después de su muerte por orden del ahora preso empresario Lázaro Báez.

“El proceso de canalización de fondos del que me tocó participar y que me tiene imputado en esta causa empieza después de la muerte del señor Kirchner, una semana o diez días después, como todos saben el 27 de octubre (de 2010) murió el señor Kirchner, lo cual a mí me planteó un interrogante porque esta empresa eran básicamente Lázaro y él”, declaró la semana pasada ante el Tribunal Oral Federal 4 que lleva adelante el juicio oral por lavado de dinero.

El actual imputado colaborador -sujeto al programa de protección de testigos e imputados- dijo que “con la muerte, pensé que mi trabajo en Austral iba a mermar, cosa que no pasó”.

“Le mando mail a Martín (Martín Báez, el mayor de los cuatro hijos de Báez) con condolencias para que se las pase al padre y a los días me cita a una reunión y me dice de empezar con el proceso de expatriación de fondos, eso fue diez días después de la muerte del señor Kirchner”.

“Me consta personalmente la salida de entre 25 y 30 millones de dólares sólo en el mes de enero de 2011” como parte de las maniobras de lavado de activos que ahora se juzgan, aseguró ante el tribunal que lo juzga junto a Báez y los cuatro hijos del empresario, entre otros acusados.

Además sostuvo que la Austral Construcciones, propiedad de Báez, tenía como “ingreso principal” la obra pública con una escala de costos y un endeudamiento “muy alto” “Báez llamó por teléfono al señor Kirchner, el cual le manifiesta que habíamos llegado tarde y el negocio estaba cerrado”, contó Fariña sobre lo que él definió como una gestión suya para que el empresario comprara parte de la empresa Telecom.

“Ese fue el fin, y se cayó” la posibilidad de ese negocio multimillonario, dijo el arrepentido.

Fariña comenzó a declarar por lavado de dinero fruto de delitos con contratos en la obra pública en la provincia de Santa Cruz.

Contó cómo fue que conoció a Báez y a su hijo mayor Martín, de quienes dijo que llegó a ser “persona de confianza”, además de participar en la gestión para Austral Construcciones de un fideicomiso del Banco Nación que está cuestionado en la causa.

También aludió a estados contables con situaciones “en negro”, y dijo que por eso “hizo operaciones para el Sr. Báez” .

Sociedad AnónimaVideo: OPI Santa Cruz

“Gran parte de los ingresos de la empresa se extraían del giro comercial y las obras se seguían adjudicando, había que justificar la salida del dinero blanco al circuito negro, y por eso se generaban costos que eran mentirosos”, afirmó Fariña.

“Hicieron un descalabro y el circuito seguía, entonces se hizo una bola que se aumentaba y se aumentaba”, agregó.

Además habló de “determinaciones de precio mentirosas” para las obras que se licitaban y extensiones de plazos de obra como parte de las irregularidades cometidas.

El arrepentido, ex marido de la modelo Karina Jelinek, refirió que conoció a Báez por intermedio de otro cliente, con quien viajó a Río Gallegos, cuando tenía 23 o 24 años, para comenzar a trabajar en el aspecto financiero de Austral Construcciones.

“Hasta ese momento no tenía ningún tipo de referencias de qué era Austral Construcciones, para mí no representaba ningún tipo de empresa conocida”, dijo a los jueces.

Fariña apuntó que hubo cosas que comenzaron a “llamarle la atención” en el 2010, como los “elevados costos” de la empresa y el nivel de endeudamiento, que generalmente se tenía con el Banco Nación a través de giro en descubierto.

“Báez era una persona muy amena, macanuda”, señaló sobre el momento en que lo conoció, cuando comían un asado en la estancia del empresario, en Río Gallegos.

Apuntó que Báez le manifestó necesitar “renovación de flota y compra de camiones” por “exceso de nuevos proyectos”, pero que no tenía línea de financiamiento, y que por ello necesitaba sus servicios.

En este juicio se acusa a Báez, sus cuatro hijos, Fariña, el financista Federico Elaskar, el contador Daniel Pérez Gadín y el abogado Jorge Chueco, por lavado de dinero producto de ganancias ilícitas de las empresas del grupo del empresario amigo de Néstor Kirchner con las obras en Santa Cruz. (Clarín)

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