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El Papa abrió la cumbre sobre abusos sexuales en la Iglesia y todos tuvieron que escuchar testimonios de víctimas

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10:00 – Participan unos 190 religiosos de todo el mundo.

Por: Julio Algañaraz

Al abrir este jueves la histórica cumbre de líderes religiosos de todo el mundo para afrontar la crisis por los abusos sexuales en la Iglesia católica, el papa Francisco dijo que “el santo pueblo de Dios nos mira y espera no simples y descontadas condenas sino medidas concretas y eficaces para poner en práctica”.

En la llamada Sala Nueva del Sínodo, dentro del gran palacio de las audiencias generales, asistieron alrededor de 190 religiosos, entre ellos 114 presidentes de las Conferencias Episcopales y los superiores de todas las órdenes masculinas y femeninas, además de los “ministros” del pontífice en el gobierno de la Curia Romana.

Con esas palabras del argentino Jorge Bergoglio quedó inaugurado el Encuentro sobre el Cuidado de los Menores, que se concentra en los actos de pederastia de los curas, es decir con víctimas menores. El abuso de adultos (sobre todo seminaristas), la violación de monjas y otros delitos han quedado fuera de esta histórica cumbre, relegados por el gravísimo asunto que le ha causado a la Iglesia una de las peores crisis planetaria de su bimilenaria historia.

El pontífice precisó que ante la herida de los abusos sexuales a niños y adolescentes había pensado en interpelar a los patriarcas, cardenales, arzobispos, superiores religiosos masculinos y femeninos y responsables en general para que todos juntos se pongan “en escucha del Espíritu Santo” y, con la docilidad de su guía, escuchen “el grito de los pequeños que piden justicia”.

“El peso de la responsabilidad pastoral y eclesial nos obliga a discutir juntos de manera sinodal, sincera y profunda cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad”, dijo.

Un pasaje importante de su discurso fue el anuncio de la distribución de un documento con algunos criterios importantes. Dijo que se trata de “unas lineas-guía” para ayudar a la reflexión y por eso, insistió, “son un punto de partida”.

“Viene de ustedes y vuelve a ustedes y no quita la creatividad que pueda surgir”, agregó.

El papa pidió “al Espíritu Santo que nos sostenga en estos días y nos ayude a transformar este mal en una oportunidad de conciencia y de purificación”.

“Que la Virgen María nos ilumine en el intento de curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado, tanto en los pequeños como en los creyentes”, concluyó Francisco.

Enseguida tomó la palabra el moderador de las 3 sesiones plenarias, el exportavoz pontificio Federico Lombardi, un jesuita (como Bergoglio) que ofreció indicaciones logísticas sobre el trabajo que para jueves y el viernes, dividido en 2 momentos fundamentales: 1) las sesiones plenarias y 2) los grupos de trabajo divididos por idiomas.

A continuación habló el cardenal filipino Luis Antonio Tagle: “El olor de las ovejas. Sentir las dificultades y curar las heridas, centro de la tarea del pastor”.

Se inició enseguida un ping-pong de preguntas y respuestas entre los participantes bajo la guía del moderador Lombardi.

La segunda exposición de esta primera jornada estuvo a cargo del arzobispo de Malta, monseñor Charles Scicluna, considerado el mayor experto en la investigación de los grandes escándalos de abusos sexuales clericales. Abordó el tema “La Iglesia como hospital de campo. Asumir la propia responsabilidad”.

Las voces de las víctimas

También se reprodujo en video el testimonio de 5 víctimas de curas abusadores. Fue un momento de fuerte impacto, porque algunos cargaron con dureza.

El papa y los 190 participantes siguieron en un tenso silencio a un latinoamericano que dijo: “Las secuelas son obvias, en todos los aspectos. Y quedan para toda la vida”.

Explicó la víctima que cuando denunció el abuso sexual por parte de un cura, “la primera reacción fue tratarme de mentiroso, darme la espalda y decir que yo y otros éramos enemigos de la Iglesia”.

Reclamó que a las víctimas hay que creerles, respetarlas y acompañarlas: “Hay que repararlas, hay que estar con ellas. Ustedes son los doctores de las almas, y sin embargo en algunos casos se han convertido en los asesinos de las almas, en los asesinos de la fe. ¡Qué contradicción más espantosa!”.

Una mujer recordó que cuando tenía 15 años tenía que mantener relaciones sexuales con un sacerdote: “Esto duró 13 años seguidos. Estuve embarazada 3 veces y me hizo abortar las 3 veces, simplemente porque no quería usar un preservativo ni un método anticonceptivo. Y cada vez que me negaba a tener relaciones, me pegaba”.

Un hombre del Este europeo pidió a los clérigos presentes que “aprendan a escuchar” a quienes denuncian.

Un asiático recordó que fue acosado sexualmente por sacerdotes más de 100 veces, “lo que me ha creado traumas y malos recuerdos a lo largo de mi vida”. (Clarín)

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