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Desgastado, Bolsonaro busca pulir su imagen para verse más «presidencial»

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10:30 – Llamó a un publicista experto en trabajar con los medios de comunicación luego de un arranque lleno de errores e internas

Por: Alberto Armendáriz

En Brasilia, a principios de mes, el gobierno de Jair Bolsonaro se preparaba para celebrar sus 100 primeros días en el poder cuando una encuesta le aguó la fiesta al revelar una abrupta caída en su popularidad. Pocos días después, en Nueva York, la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos tuvo que cambiar el lugar de su próxima gala anual, en la que se reconocerá al nuevo mandatario como «Personalidad del Año», cuando el Museo de Historia Natural se enteró de que el galardonado sería polémico líder ultraderechista y se negó a ser sede del evento…

Tras su extraordinaria victoria en las elecciones del año pasado, la imagen de Bolsonaro en Brasil se ha desgastado rápidamente en medio de escándalos y luchas internas, mientras en el exterior nunca llegó a ser siquiera positiva.

Finalizada la «luna de miel» de su administración, los asesores presidenciales creen que es hora de hacer cambios antes de que el deterioro se vuelva irremediable.

«Los sondeos apuntan un desencuentro con la opinión pública, que esperaba tener ya a esta altura a un presidente con una agenda constructiva, que se abocara a resolver los problemas del país, y en cambio, se ve un gobierno sin rumbo, un presidente que continúa actuando como un candidato en campaña, generando controversias innecesarias. Los brasileños quieren que Bolsonaro se comporte acorde al cargo que ocupa», afirmó a LA NACION Rubens Figueiredo, politólogo de la Universidad de San Pablo y director de la Asociación Brasileña de Consultores Políticos.

Según la última encuesta de Datafolha, apenas un 32% de los brasileños considera que la gestión de Bolsonaro es muy buena o buena, 33% cree que es regular y 30% la ve como mala o muy mala.

Para apuntalar la imagen positiva del presidente domésticamente, el Palacio del Planalto llamó al publicista Fabio Wajngarten, un antiguo aliado de Bolsonaro durante la campaña, dueño de la firma de marketing y encuestas Controle da Concorrência, con gran experiencia en trabajar junto a medios de comunicación.

Fue nombrado a cargo de la Secretaría de Comunicación (SeCom) y su misión es institucionalizar el perfil del presidente: menos redes sociales y más divulgación de las acciones del gobierno a través de medios tradicionales, en especial la televisión.

Wajngarten, de 43 años, buscará mejorar la relación de Bolsonaro con la prensa; su antecesor en el cargo, Floriano Amorim, evitaba hablar con periodistas y sostenía que los conflictos con la prensa fortalecían al presidente.

Comenzó a montar una estrategia comunicacional más profesional, con el objetivo de ayudar al gobierno a «vender» sus propuestas, como el proyecto de reforma previsional que ya está tramitando en el Congreso, para el cual ha diseñado una amplia campaña propagandística que acerque el tema a la gente.

No le será fácil mantener alejado a Bolsonaro de Twitter, plataforma favorita del mandatario y sus influyentes hijos políticos, pero Wajngarten cuenta con el apoyo de los militares que integran el gabinete así como del «gurú» del gobierno, el filósofo Olavo de Carvalho, y de varios importantes empresarios de origen judío a los que el presidente escucha.

«Enfrenta una tarea difícil porque Bolsonaro es una persona intempestiva que ha hecho toda su carrera política en base a polémicas; le costará convencerlo de cambiar su comportamiento», estimó Figueiredo.

A nivel internacional, en un reciente desayuno con periodistas, Bolsonaro reconoció que tiene una imagen muy mala en el exterior; se quejó de que en varios países lo ven como un «dictador, racista y homofóbico», y adelantó que pretende cambiar por lo menos 15 embajadores en puestos claves para modificar esa percepción.

Lista

En la lista de reemplazos hay diplomáticos asociados a los anteriores gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT, de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff), en representaciones en Washington, Nueva York (Naciones Unidas), París, Lisboa y Roma, entre otros. El propio canciller Ernesto Araújo indicó que los nuevos embajadores «estarán extremadamente alineados con las prioridades de la política exterior del presidente Bolsonaro».

Consultado al respecto por este diario, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que «el cambio de puestos es un proceso regular en el Palacio de Itamaraty y también un proceso natural cuando ocurren cambios de gobierno». Por otra parte, agregó que «no hay indicación, hasta el momento», de que vaya a ser reemplazado el embajador en la Argentina, Sergio Danese, quien asumió su cargo en Buenos Aires en septiembre de 2016, durante el gobierno de Michel Temer.

«En el pasado, Itamaraty ha hecho un excelente trabajo en mostrar siempre el lado positivo de Brasil a través de un cuerpo diplomático muy capacitado; incluso durante los años de la dictadura y pese a los graves problemas que el país tiene», explicó el analista Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas.

«El problema ahora es el propio presidente, que, como hemos visto en estos primeros meses de gobierno, insiste en posiciones polémicas como sostener que el golpe del 64 no fue un golpe, o decir que el nazismo fue un movimiento de izquierda, o aboga por debilitar las leyes de protección ambiental y flexibilizar el porte de armas. Mientras Bolsonaro continúe con esas actitudes, será muy poco el daño que los embajadores puedan atenuar», advirtió.

Fueron precisamente esas posturas las que llevaron al Museo de Historia Natural de Nueva York a rechazar ser sede el próximo mes de la gala de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos en la que se homenajearía a Bolsonaro como «Personalidad del Año», y a que el alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, calificara al mandatario como «un ser humano peligroso». Y hasta el momento los organizadores del evento aún no han encontrado un lugar donde realizar el agasajo en la Gran Manzana. (La Nación)

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