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La respuesta del Gobierno al «círculo rojo»: la candidatura no se toca

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08:30 – El Gobierno clausuró el debate público: el candidato será el presidente Mauricio Macri. Las presiones del «círculo rojo» para que le ceda ese lugar a María Eugenia Vidal no surtirán efecto. No habrá corrida que modifique esa decisión. En la Casa Rosada asumen que la turbulencia se mantendrá hasta las elecciones, por eso tampoco habrá más cambios internos. El equipo que está en la cancha es el que jugará.

Por: Santiago Dapelo

Macri está decidido a ir por la reelección. «Voy a ser candidato a presidente», confirmó ayer en una entrevista radial. El estrés financiero de los últimos días, con un dólar volátil y el riesgo país -termómetro del contexto financiero y las expectativas sobre la economía- en una espiral ascendente, tienen una explicación: el posible regreso de la expresidenta Cristina Kirchner al poder.

No fue el único que salió al cruce. Los dos dirigentes más importantes del macrismo, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, hicieron lo mismo en las últimas 36 horas. El único plan en marcha es el M. «El candidato a presidente es Mauricio, no hay otro plan. Vidal es candidata a gobernadora y yo voy a ser candidato a jefe de gobierno de la ciudad», lanzó el jefe comunal.

El Presidente siguió ayer atentamente el comportamiento de los mercados, a los que acusó de tener una visión cortoplacista. «Son distintos. Hoy [por ayer] han dudado lo que nos pasó. Dudan de que los argentinos estamos pensando en volver atrás», describió Macri, que estuvo en comunicación permanente con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

No habrá soluciones alternativas o mágicas, en palabras del Presidente, para afrontar los duros meses que se avecinan. El Gobierno da por sentado que la volatilidad cambiaria se mantendrá hasta el 22 de junio, día que vencerá el plazo para la presentación de las listas de precandidatos para las elecciones primarias.

No hay en evaluación medidas de fondo ni un nuevo pedido de flexibilización del acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI).

El problema no es el programa económico, sino la incertidumbre electoral. Solo un triunfo despejará las dudas, se resignan en el Gobierno.

La inquietud sobre el futuro de Macri, potenciada en las últimas horas por la encuesta que dio a conocer la consultora Isonomía, que muestra que la exmandataria tendría una intención de voto del 45% contra el 36% del Presidente en una eventual segunda vuelta, se mantendrá inalterable hasta el final. El propio Macri reconoció un escenario de paridad ante empresarios que recibió el último lunes en la Casa de Gobierno.

El Presidente reforzó en las últimas semanas sus encuentros con empresarios, dirigentes y periodistas. El mensaje es siempre el mismo, no hay otro camino. Macri busca contagiar la calma que expresa en los encuentros privados. «Quiero decirles que estén tranquilos, que estamos haciendo lo que hay que hacer», dijo en la entrevista radial. El mensaje tuvo como destinatario al establishment, principal actor de los últimos días.

Durante su exposición, el Presidente volvió a dejar en claro que su principal preocupación es la inflación. Se refirió a eso en varias oportunidades. «Necesitamos bajarla», sostuvo. Como adelantó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en la conferencia de prensa de la semana pasada, el dato de abril será más bajo que el 4,7% que arrojó marzo. Pero los saltos del dólar ponen en riesgo la continuidad de esa baja.

«Estos meses son pruebas adicionales que tenemos que superar los argentinos como las que superamos en estos tres años y medio. Y después de que pasemos esta elección y de que pase esta incertidumbre se va a abrir una gran oportunidad de vuelta para la Argentina», dijo el Presidente en declaraciones a Radiofónica.

Con el Congreso con escasa actividad por el proceso eleccionario, el objetivo de máxima que se planteó para este año es la conformación de un nuevo presupuesto, – «equilibrado», según las palabras que utilizó-, el último de su primer mandato.

«[La Argentina] arrastra 80 años de una inflación promedio del 62,6%, 100 años en los que 77 veces tuvimos un presupuesto mentiroso en el que se gastaba más de lo que había. Y ocho veces hicimos defaults, lo que significó salir del mundo y quedarse sin crédito», describió como contrapeso.

En esta etapa, Macri intentará evitar la polarización con la expresidenta, que se presenta como su inevitable rival. En el Gobierno creen que hay que demorar la campaña todo el tiempo que sea posible. Cuanto más corta, mejor. Por eso no entrará aún en un duelo personal, aunque ayer se permitió una fina ironía.

«No creo [que vaya a leer el libro que escribió Cristina Kirchner, titulado Sinceramente]. Con todo respeto a ella como escritora, no está entre mis prioridades», cerró el Presidente. (La Nación)

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