Descuentos y ofertas fuera de programa para el Plan Autos

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Consumo: el plan oficial de descuentos para autos 0km será prorrogado

07:00 – Entre junio y julio se estima ya se vendieron 30.000 unidades por este programa. Las empresas piden que siga en agosto.

Por: Luis Ceriotto

El clima de velorio que había en los salones de las concesionarias cambió notablemente hace poco más de un mes, con visitantes que buscan precios y, sobre todo, descuentos. En poco más de 50 días de vigencia del Plan Autos, la iniciativa oficial para estimular las ventas de autos chicos y medianos, automotrices y concesionarias pudieron vender y patentar unas 30.000 unidades incrementales (fuera de programa) en relación a lo que se venía vendiendo hasta el día en que fue lanzado el plan, a comienzos de junio.

“El plan ha sido positivo para las terminales, los concesionarios y toda la cadena de valor”, señaló Luis Fernando Peláez Gamboa, presidente de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), la entidad que suscribió y compartió los costos del plan junto con el Gobierno nacional. “También fue beneficioso para el Gobierno nacional y las provincias que se han visto beneficiados por una mayor recaudación, producto de una mejora de la actividad”.

El plan consiste en descuentos compartidos entre las terminales automotrices y el Estado de al menos 50.000 pesos para autos y SUV chicos, y de $90.000 para los modelos medianos.

La mitad de esos descuentos corresponden a subsidios oficiales. El Ministerio de Producción, a través del BICE (banco oficial que está bajo su órbita directa) les paga a las terminales 20.000 pesos por cada auto chico bonificado, y $40.000 por los modelos medianos.

Pero algunas marcas están aprovechando la inercia que genera el plan para lanzar promociones mucho más agresivas, que pueden llegar a descuentos de más de 300.000 pesos (ver infografía).

Dentro de las terminales advierten que se trata de una iniciativa que, si bien lleva mucha gente a los salones, también hay que tomar precauciones.

“Los clientes tienen que ir a las concesionarias, tienen que pedir el precio y también tienen que pedir de manera detallada a cuánto ascienden los gastos de patentamiento y flete”, dijo el director de una de las terminales automotrices más tradicionales (y con mayor roce con sus vendedores). “No pocas veces en estos renglones terminan apareciendo gastos ocultos”, agregó.

Las pick ups y los utilitarios no forman parte de este plan concreto, pero no pocas marcas también subieron estos modelos a las bonificaciones, para beneficiarse con la inercia. “Las ventas se nos duplicaron”, señalaron en una de las tres terminales líderes.

En las automotrices la alarma se disparó en mayo cuando observaron que las ventas ya no sólo eran un 50% inferiores a igual mes del año anterior, sino que además se venían cayendo mes tras mes, ya que los precios de los autos subían a la par del dólar, que se venía disparando.

“Si se mira mayo contra abril, la caída de patentamientos en autos (no así en pick ups) venía 17,2% abajo. Ahora la situación se dio vuelta. Si se toma en cuenta el periodo anterior a la implementación del plan (mayo) con julio (mes total del plan), el incremento de los patentamientos de autos convencionales (es decir, los que participan del plan sin tener en cuenta plan de ahorro) es de 67%”, dijeron directivos que participan de la habitual reunión de los miércoles en ADEFA.

Calculadora en mano, en una de las terminales separaron las cifras de venta que vienen manejando: primero quitaron los camiones, luego las pick ups y los utilitarios y, finalmente, los autos que son vendidos a través de los planes de ahorro previo. “Se puede decir sin mucho margen de error que el plan puede dar una incrementalidad de unas 30.000 unidades sólo en lo que va de junio y de este mes”, aseguraron.

¿Cuánto le cuesta al Estado, es decir a la totalidad de los contribuyentes, haber vendido esas 30.000 unidades? La cuenta por el momento es difusa: a comienzos de junio, el Gobierno había prometido subsidios por 1.000 millones de pesos. Si se tiene en cuenta que las terminales reciben entre 20.000 y 40.000 pesos por cada unidad vendida dentro del plan, y que se venden más autos chicos que medianos, a un subsidio promedio de 25.000 pesos los fondos oficiales alcanzarían para cubrir unas 40.000 unidades, o quizás menos.

Pero en las terminales, y también en las concesionarias, aseguran que tienen argumentos para exponer ante el ministro Sica y el secretario de Industria, Fernando Grasso, para demostrar que el programa genera más beneficios fiscales que pérdidas y que sería negocio para todas las partes mantenerlo durante agosto. En voz más baja, los empresarios dicen que, en realidad, la persona a quien quieren hacer llegar el mensaje es al secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, que es quien tiene la llave para decidir si libera o no más fondos.

Según los empresarios, debido a la alta incidencia de los impuestos en el precio de un vehículo (ADEFA hizo hace dos años un cálculo de que un vehículo de fabricación nacional tiene 54,8% de impuestos, sobre el precio al público, sin contar los gastos de patentamiento y flete) con las unidades extra que ya se vendieron se obtuvo una recaudación de $7.800 millones, contra los $1.000 millones que tuvo que desembolsar el Tesoro nacional.

—¿Se extenderá? — preguntó el Económico a fuentes del Ministerio de Producción.

— Todavía no se analizó.

La industria automotriz en su conjunto atraviesa una fuerte crisis: la fabricación de vehículos nacionales podría rondar las 400.000 unidades a lo largo de este año, el registro más bajo en más de una década.

Las ventas dentro de las concesionarias, donde tallan tanto los vehículos nacionales como los importados desde Brasil y extrazona, también están por el suelo: las estimaciones son de unas 500.000 unidades, contra 800.000 del año pasado.

¿Qué puede pasar si finalmente el Ministerio de Economía concluye que ya hubo suficientes subsidios para financiar a las terminales y los compradores? En las concesionarias pintan un panorama alarmista.

“Si se cae el plan, nuestras ventas se caen automáticamente un 35% y nos empezamos a fundir”, aseguró un empresario de este sector, con bocas de venta en tres provincias. “Sin los descuentos, los autos chicos van a pasar de costar 500.000 pesos a no menos de 550.000 pesos, una suba del 10%. En el caso de los medianos, van a subir 90.000 peso o más. Son subas de precios de entre 8% y 10% como mínimo, de modo que la gente se va a retraer de nuevo. Y todo eso, a pocos días de las elecciones”, analizó.

Dentro de las concesionarias, donde el cálculo financiero suele ser tanto o más predominante que el comercial, aseguraron que en el Gobierno la ganancia no sólo es por la diferencia entre impuestos vs. gasto, sino incluso por los tiempos en que ese dinero tarda en salir e ingresar.

“Nosotros consolidamos nuestras cuentas el primer lunes de cada semana y se las pasamos a las terminales, que a su vez tienen que esperar otra semana más hasta poder cobrar el BICE (el banco que depende del Ministerio de Producción) los subsidios. En total, son entre 12 y 13 días desde que se vende el auto hasta que el Gobierno libra el subsidio. Y mientras tanto, el vehículo fue facturado y cobrado, de modo que el Estado ya cobró la mayor parte de los impuestos”.

Según el sistema informático de las concesionarias, el ritmo actual apunta a que julio va a ser el mes con las mejores ventas del año, cercanas a 50.000 unidades (sin contar enero, que estacionalmente junta muchas ventas del mes anterior).

“Todos pensamos que el plan sigue, pero lo tiene que ver (el ministro de Hacienda, Nicolás) Dujovne. Es él quien va a tomar la decisión”. (Clarín)

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