Un ataque al corazón petrolero de Arabia Saudita pone en alerta al mundo

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Un ataque al corazón petrolero de Arabia Saudita pone en alerta al mundo

Instalaciones de Aramco fueron incendiadas por una ofensiva con drones de rebeldes de Yemen; EE.UU. acusó directamente a Irán; se disparó el precio del crudo en los mercados

Por: Luisa Corradini

Los mercados mundiales comenzaron a temblar ayer después de que Arabia Saudita redujo su producción de petróleo en 50% tras el ataque con drones contra dos de sus plantas lanzado por rebeldes yemenitas. Irán, por su parte, calificó de “insensatas” las acusaciones de Estados Unidos, que denunció a la república islámica como responsable de la agresión.

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Las instalaciones de Aramco en Abqaiq y Khurais, en el este del país, incendiadas anteayer por drones de los rebeldes hutíes de Yemen, representan el 5% de la producción mundial de crudo. El gigante petrolero afirmó ayer que trataría de restablecer un tercio de su producción para hoy.

“Haremos lo posible para que el mercado no padezca ninguna penuria hasta que volvamos a ser completamente operacionales”, declaró un responsable saudita citado por la prensa norteamericana.

Los mercados asiáticos abrieron ayer con el mayor alza jamás registrado: el Brent llegó a aumentar 19% al inicio de la jornada.

Según la cadena de televisión saudita Al Masirah, decenas de aviones sin piloto fueron utilizados para esa doble y espectacular operación, realizada a mil kilómetros de Sanaa, la capital de Yemen, controlada desde hace cinco años por los rebeldes hutíes, facción yemenita apoyada por Irán, gran rival regional de Arabia Saudita. Los equipos de seguridad de Aramco intervinieron de inmediato para controlar los incendios, pero los daños fueron cuantiosos.

Los ataques provocaron “la suspensión provisoria de la producción” en los dos sitios afectados, según el nuevo ministro de la Energía, príncipe Abdulaziz ben Salman, hermanastro del hombre fuerte del país, Mohammed ben Salman. Esa cifra representa cerca del 50% de la producción total de Aramco. En tiempos normales, ambas instalaciones producen 5,7 millones de barriles de crudo por día. Esa cifra equivale a algo más del 5% de la producción cotidiana mundial.

Abqaiq, a 60 kilómetros de Dahran, principal sitio del gigante petrolero, cobija la planta más grande de tratamiento de crudo de la empresa pública. Khurais es uno de sus principales campos petroleros. El ataque se produjo en momentos en que Aramco prepara su introducción en la bolsa. Ayer por la mañana, en la apertura de las operaciones, la bolsa de Arabia Saudita perdió 3%, mientras que el sector energético cayó 4,7%.

Flamante ministro de Energía, el príncipe Abdulaziz ben Salman aseguró que una parte de la reducción de la producción será compensada con las vastas reservas almacenadas por el reino. Riad, primer exportador mundial de crudo, construyó cinco instalaciones subterráneas de reservas en todo el país, que pueden almacenar decenas de millones de barriles de distintos tipos de productos refinados. Por su parte, Donald Trump autorizó el uso sus propias reservas para casos de urgencia, a fin de evitar toda perturbación de los mercados.

En guerra contra los rebeldes hutíes de Yemen apoyados por Irán, la familia real saudita prometió responder. “Arabia Saudita tiene la voluntad y la capacidad de enfrentar y responder a la agresión terrorista”, declaró el príncipe Mohamed durante una conversación telefónica con Trump.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acusó directamente a Irán: “Teherán está detrás de un centenar de ataques contra Arabia Saudita, mientras que [el presidente Hassan] Rohani y [su ministro de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad] Zarif pretenden respetar la acción diplomática”, escribió en Twitter.

Irán respondió de inmediato y negó las acusaciones. Por su parte, uno de los responsables de los Guardianes de la Revolución advirtió que su país estaba preparado “para una guerra total”.

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán aumentaron sensiblemente después de que Washington decidió retirarse en forma unilateral en 2018 del acuerdo internacional sobre el sector nuclear iraní de 2015 y restablecer sanciones económicas contra Teherán. La situación estuvo cerca de transformarse en un enfrentamiento militar directo en junio pasado, cuando la república islámica abatió un dron norteamericano.

En un comunicado después del ataque de anteayer, los rebeldes hutíes reivindicaron “una operación de envergadura contra las refinerías sauditas”, lanzada en respuesta a “los bombardeos de la coalición militar liderada por Riad”.

Arabia Saudita lanzó su intervención en 2015, un año después del comienzo de la guerra de Yemen, desatada por una ofensiva hutí, que le permitió apoderarse de vastos sectores del país, incluida Sanaa. Según las Naciones Unidas, el conflicto ha provocado la peor crisis humanitaria del mundo, con 24 millones de personas (80% de la población) en situación de prehambruna y más de 3,3 millones de desplazados. (La Nación)

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