Ecuador: el presidente y el movimiento indígena ya negocian una nueva política de subsidios

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Moreno vuelve a Quito y maniobra para retomar la iniciativa en la crisis

Lenín Moreno dijo que en las próximas horas derogará el polémico decreto que disparó el alza de los combustibles. Y que buscarán con las organizaciones sociales que la ayuda llegue a los que más la necesitan.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, derogará oficialmente en las “próximas horas” el polémico decreto 883 que eliminaba los subsidios a los combustibles y que fue el detonante de las protestas de los últimos once días.

“Hemos hecho una elección por la paz. Se expedirá un nuevo decreto que nos asegure que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan”, escribió el gobernante en su cuenta de Twitter.

El nuevo decreto sobre subsidios, que es negociado entre el Ejecutivo y la Conaie, significará que el “ahorro no será tan grande como el que se esperaba” dentro de ajustes para tratar de evitar un déficit de unos 5.600 millones de dólares en 2019, señaló a la AFP el analista económico Alberto Acosta Burneo.

Sectores sociales también se oponen a reformas laborales como la disminución de las vacaciones de los empleados públicos (de 30 a 15 días). “Ecuador tiene que cumplir los compromisos con el FMI porque nadie le va a prestar si es que quiere seguir gastando y quiere seguir viviendo de la deuda, que fue la estrategia que se aplicó desde 2014”, añadió Acosta Burneo, de la consultora Grupo Spurrier.

Moreno colgó el mensaje horas después de haber alcanzado un acuerdo con los dirigentes indígenas para revisar una decisión que respondía a las demandas de austeridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras entidades a cambio de una línea de crédito por más de 10.000 millones de dólares.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) recordó que “este momento una comisión trabaja en la redacción del decreto que lo reemplaza”.

“Festejamos la victoria pero esto no termina hasta que el acuerdo se concrete a cabalidad”, aseguró.

Por la mañana numerosos indígenas empezaban a regresar a sus casas en las distintas provincias del país tras más de una semana de movilización, en la que bloquearon las principales vías de la Sierra ecuatoriana y llegaron a conseguir la paralización de la capital.

Moreno apuntó que con diálogo se recuperó el Ecuador como “país de paz”.

Ecuador recuperaba poco a poco la normalidad tras las jornadas de protestas, varias de ella violentas, que dejaron siete muertos, según la Defensoría del Pueblo.

En la capital ecuatoriana, el servicio de transporte urbano se sumó al metropolitano que en los últimos días funcionó con algunos problemas, aunque el fin de semana fue casi nulo.

El servicio de taxis se desarrollaba con normalidad en la capital que, a primeras horas, volvía a presentar tiendas abiertas, así como panaderías, entre otros locales, y el usual movimiento de la ciudadanía que se desplazaba a sus lugares de trabajo.

Como signo de anormalidad, el cierre de las escuelas y colegios, y la reactivación progresiva del aeropuerto, en el que aún se registraba la cancelación de vuelos.

La radical protesta indígena generó “una fractura que va a ser muy difícil de recuperar”, dijo a la AFP Pablo Romero, experto indigenista de la universidad Salesiana, aduciendo que alimentó “el racismo” en un país donde los aborígenes representan un 25% de los 17,3 millones de habitantes.

El Ejecutivo aceptó el pedido de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) para desmovilizar a miles de sus miembros que llegaron a la capital: derogar el decreto presidencial 883 que eliminó los mencionados subsidios, pactado con el FMI.

“Felicito al pueblo ecuatoriano porque han logrado una histórica victoria contra el FMI, al conseguir la derogación del Decreto 883”, expresó en Twitter el presidente venezolano Nicolás Maduro, señalado por Moreno de activar junto a su antecesor y ex aliado Rafael Correa un plan de desestabilización.

Ese plan conspirador también salpica a allegados de Correa como la prefecta (gobernadora) de la provincia de Pichincha (capital Quito), Paola Pabón, arrestada el lunes.

Las autoridades además allanaron la casa del ex asambleísta Virgilio Hernández y la diputada Gabriela Rivadeneira se refugió el sábado en la embajada de México en Quito.

Después del acuerdo, Moreno manifestó por Twitter: “¡Se recobra la paz y se detienen el golpe correísta y la impunidad!”.

La medida económica, con la que el Estado iba a ahorrar 1.300 millones de dólares al año, generó alzas de hasta 123% en los precios del diésel y la gasolina en el petrolero Ecuador, que afronta una gran iliquidez.

Moreno aclaró por Twitter que se “sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan”.

Los aborígenes, que participaron en los derrocamientos de tres mandatarios entre 1997 y 2005, obtuvieron una “simbólica” victoria, estimó Romero.

Pero también se perdió mucho. “El gobierno, porque se logró ver todas sus debilidades; la Conaie, por la división interna en su cúpula; y el país, por todo lo que significó esta protesta, en particular en Quito, porque nos toca rearmar nuevamente la ciudad”, añadió.

Los alrededores de la casa presidencial, que desde hace una semana está desocupada al trasladar Moreno la sede de gobierno a Guayaquil (suroeste), fueron campo de duras batallas donde se sembró la destrucción. Asimismo las inmediaciones de la Asamblea Nacional.

Ni el estado de excepción por 30 días pudo frenar a los manifestantes, que ocuparon por un momento el hemiciclo del resguardado Congreso, incendiaron el edificio de la Contraloría y atacaron medios de comunicación. (Clarín)

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