Las nuevas pruebas no modifican el rumbo de la causa judicial

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La Justicia ya había dado por válidas las fotocopias que constaban en el expediente; con esa reafirmación, el caso ya fue elevado a juicio oral

Por: Candela Ini

Seis cuadernos que serían parte de los escritos por Oscar Centeno entre 2005 y 2015 están ahora en manos de la Justicia Federal. El fiscal Carlos Stornelli los recibió ayer, por la tarde. El tramo principal de esta causa fue elevado a juicio oral el 20 de septiembre último.

En abril del año pasado, LA NACION le entregó a la Justicia las fotocopias de los ocho cuadernos. A partir de ese material, y con el expediente bajo secreto de sumario, Stornelli y el juez Claudio Bonadio tomaron medidas de prueba para reconstruir la trama recaudatoria descripta por Centeno a lo largo de centenares de registros obtenidos como chofer de Roberto Baratta, el número dos de Julio De Vido.

Centeno quedó detenido el 31 de julio del año pasado. Apenas después de su captura, Bonadio ordenó una ola de detenciones que incluyó a Baratta, a otros colaboradores del ex-Ministerio de Planificación Federal y a directivos de importantes firmas del rubro de la construcción y la energía. El caso tomó relevancia y en cuestión de horas muchos de los detenidos declararon como arrepentidos. Con sus dichos, Bonadio y Stornelli reconstruyeron el esquema recaudatorio, que, según los investigadores judiciales, coincidía con la descripción que figuraba en los cuadernos del chofer.

Después de su detención, Centeno se acogió al régimen del arrepentido. Declaró cuando se le exhibió el material que tenía la Justicia y reconoció que esas fotocopias eran de los cuadernos de su autoría. Relató que había tomado nota durante más de diez años de los movimientos de recaudación de dinero ocurridos bajo la órbita del Ministerio de Planificación durante el período kirchnerista.

El 4 de agosto, antes de que Bonadio homologase su acuerdo como arrepentido, Stornelli y un prosecretario del juzgado de Bonadio encabezaron un operativo para buscar los cuadernos originales en la casa donde Centeno todavía convivía con su pareja. En ese operativo los cuadernos no fueron hallados.

Frente a las autoridades, Centeno hurgó en un armario, pero no aparecieron. Luego, ante un comentario de su pareja, dijo haber recordado que los había quemado. La policía recorrió la vivienda, y no halló el material. Stornelli, los policías y el chofer se trasladaron a la supuesta casa del cuñado de Centeno en Bella Vista. En esa vivienda tampoco los encontraron.

Una de las condiciones para que un acuerdo de colaboración pueda ser homologado es que el imputado brinde “datos precisos, comprobables y verosímiles”. Asesorado por el defensor oficial Gustavo Kollmann, Centeno amplió su indagatoria y declaró que había quemado los cuadernos en la parrilla de su casa y sin testigos.

Desde ese entonces, Centeno fue excarcelado y aceptado por el Régimen de Protección de Testigos e Imputados Colaboradores. En tanto, su exjefe Roberto Baratta permanece detenido desde el 1º de agosto del año pasado. En más de una oportunidad Centeno intentó, mediante escritos presentados por su defensor, que la Justicia no lo enviara a juicio oral por la causa de los cuadernos. Sin embargo, no lo logró: Bonadio lo consideró parte de la misma asociación ilícita que, de acuerdo con su criterio, presidía Cristina Kirchner.

Bonadio emitió el mes pasado una resolución en la que dio por probados los dichos de 31 arrepentidos, entre ellos, los de Centeno. Esta semana la Cámara Federal validó esa resolución.

Relevancia

Apenas esta causa tomó relevancia, las defensas de los imputados cuestionaron, a través de numerosos planteos a la Justicia, el valor de las fotocopias de los cuadernos como pruebas.

Con los votos de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, un fallo de la Cámara Federal confirmó los procesamientos dictados por Bonadio en esta causa y se consideró que los investigadores habían recolectado elementos que acreditaban los dichos relatados por Centeno. Además, el tribunal calificó la prueba como válida.

¿Es relevante a esta altura que aparezcan los originales? Las defensas que apuntaban al valor de las fotocopias como pruebas ahora podrían pedir que se realice un peritaje caligráfico para verificar, por ejemplo, la fecha en que fueron escritos. Por otro lado, con respecto a los dichos de Centeno, que había sostenido que quemó los cuadernos, una fuente que intervino en la investigación dijo que el chofer podría tener que explicar por qué declaró que quemó los cuadernos. (La Nación)

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