Bonadio analiza enviar los cuadernos al tribunal oral para que decida si los perita

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Fuentes judiciales dijeron que, para el juzgado, la aparición no afecta la causa ni complica a Centeno, a pesar de que mintió

El juez federal Claudio Bonadio resolverá en los próximos días si envía los seis cuadernos -que al parecer son los originales escritos por Oscar Centeno- al tribunal oral que juzgará el caso de las coimas, para que ese tribunal decida qué medidas adoptar.

Fuentes judiciales sostuvieron que el paso siguiente que deberá dar la Justicia es ordenar un peritaje. Sin embargo, en el juzgado de Bonadio sostienen que la aparición de estos cuadernos no afecta la marcha de la causa, porque Centeno admitió que las fotocopias que están en la causa corresponden a originales de su autoría y porque lo confesado por él fue corroborado por otras pruebas.

Otra posibilidad -menos probable- es que el propio Bonadio disponga ese peritaje, con fundamento en que aún conserva una parte de la investigación que todavía no fue elevada a juicio.

Mientras tanto, los cuadernos están en el juzgado “bien guardados” y bajo custodia policial, informaron fuentes judiciales. No hay ninguna hipótesis en la causa sobre quién tuvo estos seis cuadernos todo este tiempo, ni por qué los hizo aparecer ahora, cuatro días antes de las elecciones presidenciales.

El ministro de Justicia, Germán Garavano, dijo ayer que el Gobierno no había tenido nada que ver con la aparición y afirmó: “Hay una serie de actores que durante muchos años estuvieron asociados a los procesos judiciales, que armaron las causas contra [Mauricio] Macri o [Francisco] De Narváez, que siguen teniendo injerencia y relaciones en ese mundo”. Garavano aludía, según informaron fuentes oficiales, a supuestos sectores relacionados con servicios de inteligencia paraestatales.

¿Cómo afecta a Centeno la aparición de los cuadernos? En el juzgado de Bonadio sostenían ayer que no complica su situación, a pesar de que Centeno le mintió al juez porque le dijo que los había quemado.

“Hay un tema moral, él mintió, pero lo que él cuenta en relación con los delitos que se investigan es verídico y comprobado”, dijo un funcionario que trabaja en el caso.

Situación de Centeno

Centeno tiene estatus de arrepentido en esta causa. Haber mentido respecto del destino de los cuadernos podría configurar un caso de perjurio, un delito que tiene un castigo muy severo.

El artículo 276 bis del Código Penal establece que “será reprimido con prisión de cuatro a diez años y con la pérdida del beneficio concedido el que, acogiéndose al beneficio del artículo 41 ter, proporcione información falsa o datos inexactos”.

El argumento de las fuentes judiciales que ayer decían que Centeno no había cometido ese delito era que la “información” a la que alude el artículo 276 bis es la que brindó como arrepentido; que fue, básicamente, que las fotocopias correspondían a textos escritos por él y que lo que relataban esas anotaciones efectivamente había sucedido. Esta posición afirma que la ley del arrepentido se refiere a los hechos que tienen que ver con el delito, pero no a cuestiones “marginales” (como sería, según estas fuentes, el destino de los cuadernos originales).

Este argumento, sin dudas, será discutido. Pero hay otra cuestión que podría favorecer a Centeno. En agosto del año pasado, él dio dos versiones diferentes de lo que había hecho con los cuadernos. Primero, dijo que los tenía en su casa; después, que los había quemado. La primera versión se la dijo al fiscal Carlos Stornelli en la fiscalía, en su declaración como arrepentido; la segunda, horas después, al juez Bonadio, en indagatoria.

Anoche, otras fuentes del caso advertían que la ley no castiga a quien miente en una indagatoria, sin juramento, como lo hizo Centeno. Sus hipótesis eran que él estaba advertido.

“Los quemé en la parrilla del fondo de mi casa”, fue la declaración de Centeno ante Bonadio. Dijo que estaba solo y que había sido cerca de mayo del año pasado. Que le estaban trayendo muchos problemas y que lo había hablado con un excompañero de trabajo del Ministerio de Planificación, que le recomendó que se deshiciera de ellos.

“Los tengo yo”, había contestado un día antes, en la fiscalía de Stornelli. Al rato de decir eso, Centeno agregó la posibilidad de que tal vez su mujer los hubiera llevado a lo de su madre o su hermano (suegra y yerno de Centeno). Entonces, de inmediato, Stornelli decidió salir en su búsqueda: levantó a Centeno y marchó con él y la policía hacia la casa del arrepentido, donde no aparecieron.

Los seis cuadernos que hoy tiene la Justicia los entregó anteayer el periodista Diego Cabot, de LA NACION, después de haberlos recibido de una persona que no se identificó.

Hasta el cierre de los tribunales de ayer, las partes no habían hecho ninguna presentación relacionada con la aparición de los cuadernos en la causa, con excepción del abogado de uno de los acusados del caso que solicitó que, si el juzgado decidía volver a tomarle declaración a Centeno, se lo notificaran para estar presente. Por el momento, tampoco hubo movimientos en el tribunal oral. (La Nación)

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