EGOS, IMPUNIDAD Y NINGUNA DECISIÓN DE LOS AMIGOS INTENDENTES

16:00 –  (Por Rubén Lasagno) – En las elecciones del día domingo 27 de octubre, ganó como Intendente de Río Gallegos el oficialismo provincial con Pablo Grasso (FPV), hombre que siempre acarició la idea de ser intendente, lo intentó en varias ocasiones y no pudo coronar hasta la última elección donde resultó elegido.

Todos los candidatos, sin excepción (y también Grasso), incumplieron en todas y especialmente durante la última campaña, las Ordenanzas 7107/13, firmada por Pablo Grasso (hoy intendente electo), la 8281/19 y las Nº 8076 y Nº 8084, éstas dos últimas autoría del Concejal Fabián Leguizamón. Todas prohíben expresamente (con sanciones contempladas para quien las infringe, sea partido, productora o particular) la colocación de afiches de propaganda política y/o pegatinas o pintado de muros, paredes de edificios, reparticiones públicas, columnas, cordones, veredas, monumentos, mobiliario urbano, etc.

El actual intendente Roberto Giubetich, hizo caso omiso, no solo a un instrumento legal, sino al compromiso moral e institucional de al menos colaborar exigiendoles a propios y extraños, que se abstengan de ensuciar más de lo que está la ciudad capital de Santa Cruz y en caso de hacerlo, al menos pedirles que limpien. Por el contrario, el intendente fue totalmente condescendiente con quienes usurparon los espacios públicos, muchos de los cuales recogieron sus carteles y pancartas, pero otros, como es el caso de los ex candidatos Javier Belloni o Claudio Vidal, la izquierda, el propio Frente para la Victoria con Grasso y otros, etc, tomaron como suyos paredones públicos o privados o lo que es peor ensuciaron con enormes gigantografías pintadas en los puentes de acceso a Río Gallegos, sólo para satisfacer el ego enorme de quienes creen que por escribir su nombre en letras gigantes, van a lograr el voto de la gente que mira con ojos críticos y sigue la lógica de las campañas políticas. A la vista quedó que sucede todo lo contrario.

Han pasado 57 días de la elección de gobernador, vice y diputados provinciales y 11 días desde el último sufragio donde se votaron intendentes, concejales  y legisladores nacionales. Excepto la cartelería colocada en los espacios verdes de la ciudad, la cual estaba puesta sobre bastidores que sumando el valor de lo invertido allí, da una cifra ciertamente importante, el resto de la suciedad urbana aplicada por los candidatos para resaltar sus egos y apantallar su vanidad, sigue allí, incrustada con pinturas de colores semejando a villorios de los suburbios de una gran urbe, solo que en plena ciudad.

Y es tan tan chabacana la campaña como los propios candidatos, que gracias a la impunidad y cobertura que les dan los intendentes de cada localidad (independientemente del color político, porque todos incurren en el mismo pecado), dejan los paredones pintados solo con sus nombres borran fechas, año, acompañantes de fórmula o el cargos al que aspiran, para completarla dos años después cuando vuelvan a candidatearse, mostrando excesiva desidia, una total falta de solidaridad con los vecinos, reñidos con el buen gusto, el decoro y moral. 

Local partidario de Javier Belloni en El Calafate - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

Y esto es mucho más grave en casos como Javier Belloni de El Calafate, quien, en su ciudad nadie osaría pintar gigantografías en un paredón público o un puente, sin que se lo hagan tapar desde el municipio, como corresponde y es el lógico procedimiento de control sobre aquello que produzca impacto visual negativo. 

Pero la infracción en este caso es doblemente grave, porque por ser cuatro veces intendente, este candidato eterno sabe perfectamente que vulnera normas establecidas y aún, si no hubiera ninguna Ordenanza al respecto, su experiencia como intendente y en virtud de las restricciones que él mismo pone en su ciudad a este despliegue de mal gusto, contaminante visual de una ciudad (más aún si es turística como El Calafate), debería hacerlo poner por delante de todos los demás candidatos y aleccionar a otros con el ejemplo en Río Gallegos e interior de la provincia, sobre la conducta que aplica en su propia localidad. Típica materialización del viejo dicho “Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago”.

Si realmente hubiera conciencia ciudadana, habría castigo para los infractores de este tipo de normas, por cuanto son ellos mismos, lo que las infringen, quienes se proponen para aplicarlas si son elegidos. Un contrasentido más de esta maravillosa provincia con muchos políticos por conveniencia y no por convicción. (Agencia OPI santa Cruz)

Ordenanza municipal Nº8281 by OPISantaCruz on Scribd

5 Comentarios

  1. Muy buena nota OPI. Se animan a decir lo que acá la gente cagona de esta ciudad de mierda no dicen. Felicitaciones. hay que terminar con la hipocresia de estos sátrapas
    todos chorros

  2. El Javi no es ningun boludo su ciudad no la ensucia para eso estan los otros pueblos que no le importan un carajo
    Todo le chupa un huevo
    Y ahora que su jefe gano chau chau chauuuuuuuuuuuuuu

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