En medio de las dudas por el futuro de la economía, una fintech local consiguió inversiones por US$ 150 millones

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Tarjeta UALA - Foto:

La empresa que conduce el argentino Pierpaolo Barbieri logró aportes de gigantes de China, Japón y fondos de Goldman Sachs y Soros.

Por: Gustavo Bazzan

En medio de las dudas sobre el futuro de la economía, del dólar y de la situación financiera del país en general, la fintech argentina Ualá se las arregló para anunciar que acaba de recibir una inyección de capital de 150 millones de dólares de varias firmas extranjeras extranjeras.

La plata la pusieron, entre otros, el gigante chino Tencent y el banco de inversión japonés Soft Bank. También se sumaron en esta ronda de capitalización -la tercera que anuncia la firma liderada por el argentino Pierpaolo Barbieri- fondos de Goldman Sachs y del grupo Soros. Se sumaron Endeavor Catalyst, un vehículo de co-inversión diseñado para apoyar a emprendedores Endeavor, y otros inversores originales, como Monashees, Ribbit Capital, y Jefferies LLC.

En tres rondas de capitalización, Ualá lleva juntado 194 millones de dólares. Por ahora, los balances siguen en rojo. “Arrancamos recién hace 25 meses, no era la idea empezar a ganar plata en tan poco tiempo, estamos construyendo producto”, le explica Barbieri a Clarín.

Ualá se inició como una billetera virtual y ya tiene 1.300.000 usuarios. De a poco, fue ampliando su radio de negocios a dar préstamos a usuarios de Ualá y la opción de invertir desde la cuenta virtual en un fondo común de inversión, similar al que ofrece Mercado Pago a sus usuarios.

Siempre, por fuera del radar regulatorio del Banco Central. Ya lleva dados préstamos por 80 millones de pesos y en una semana logró que 100.000 usuarios de Ualá abrieran una cuenta comitente para invertir en un fondo común de inversión que administra SBS.

A cambio del dinero que aportaron en esta oportunidad, Tencent y Soft Bank se ganaron el derecho a ocupar un sillón en el directorio de Ualá, hoy presidido por Barbieri.

Las negociaciones por un nuevo aporte de capital partieron, cuenta Barbieri, de los propios ejecutivos de Tencent quienes ya en junio manifestaron su intención de invertir más de lo que habían hecho en las ruedas anteriores. “Hablamos con otros fondos pero creemos en su visión y ellos realmente creen en el talento local y en el equipo que logramos unir. Después se sumó Softbank. En el último mes hicieron su “due diligence” para ver cómo eran las regulaciones, operaciones, etc. Softbank es la primera vez que invierte en Argentina” le cuenta Barbieri a Clarín.

El destino de fondos será crecer a nivel local y escalar la operación. “Vamos a contratar 400 personas más en el próximo año. Vamos a escalar los créditos que ya tenemos y el fondo común de inversión que acabamos de lanzar” dice Barbieri. “Además vamos a lanzar nuevas unidades de negocio”.

Ualá arrancó como una tarjeta de débito (es decir que primero hay que cargarle fondos) pero ya tiene usuarios bancarizados. De acuerdo al Banco Mundial, el 41% de los argentinos tiene una tarjeta de débito y solo el 7% solicitó un préstamo o ahorró en una institución financiera. “Ualá busca revertir esta situación facilitando el manejo de las finanzas personales de sus usuarios. La aplicación está asociada a una tarjeta prepaga Mastercard que permite realizar todo tipo de transacciones financieras incluyendo transferencias, inversión en fondos comunes, préstamos, pago de servicios, carga de celulares prepagos y tarjetas de transporte SUBE.

Desde ya, Ualá proyecta salir en algún momento al mercado regional, donde son fuertes Mercado Pago (Brasil y México) y la brasileña Nubank, que está preparando su desembarco en la Argentina.

El universo “fintech” viene creciendo con fuerza en la Argentina. Se estima que hay 223 firmas que ofrecen servicios financieros con base tecnológica, según un informe reciente que realizó la cámara que las agrupa junto a la secretaría de Finanzas del ministerio de Hacienda.

El mayor número de estas empresas se enfoca en servicios de crédito y de pagos electrónicos. Emplean a más de 9.000 personas y son miradas con recelo por el sistema financiero tradicional, que hacen foco en las “asimetrías regulatorias” que encuadran las operaciones de unos y otros. (Clarín)

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