Por orden de Alberto Fernández, YPF anuló un aumento que acababa de anunciar

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Por: María Julieta Rumi

Una suba del 5% en el precio de los combustibles de YPF, informada al mediodía de manera extraoficial por funcionarios de la empresa, fue anulada por el presidente Alberto Fernández. La marcha y la contramarcha causaron intranquilidad en el Gobierno y tensión en la petrolera.

En el Gobierno se encargaron de aclarar que la marcha atrás se había resuelto por encargo del Presidente. “Lo decidió él directamente. El aumento que se iba a aplicar desde hoy a las 0 no se va a efectuar. La decisión de Alberto es que no es el momento de hacerlo ahora”, afirmaron a LA NACION fuentes del Gobierno.

Según explicaron, la suba estaba prevista desde antes de que Fernández asumiera y el presidente de YPF, Guillermo Nielsen, pensaba hacerla cumplir. “Estaba decidido para esta época por el directorio anterior de la empresa, pero Alberto pidió que se detenga. Él toma la decisión por el impacto que puede tener el aumento. Nielsen es presidente de YPF, pero es una persona de nuestro espacio político”, afirmaron.

La situación provocó desconcierto porque, según los voceros oficiales, fue el propio Nielsen quien, desde el mediodía, había informado del aumento a varios periodistas. La noticia, que empezó de inmediato a trascender y a ser publicada en diarios y portales, no fue bien recibida en el Frente de Todos, desde donde cuatro horas después se iniciaron llamadas a esos mismos medios para negar que la suba fuera efectivamente a aplicarse.

La versión del Gobierno es que el Presidente instruyó a los ministros Matías Kulfas (Producción) y Martín Guzmán (Economía) a involucrarse en la cuestión porque el incremento “no estaba validado”. La iniciativa no carece de complejidad porque YPF es una petrolera mixta: tiene un 51% de participación del Estado, pero el restante 49% está en manos de los privados y sus acciones cotizan en Bolsa. Se trata además de precios que no están regulados. De ahí que por la tarde se percibiera cierta perplejidad en la empresa. “Parecía que aumentaban las naftas y a último momento alguien llamó a alguien para que el aumento no ocurra. Nunca se generaron las condiciones políticas de un aumento y se salió a anunciar prematuramente que iban a aumentar las naftas cuando no tenían el OK del Ejecutivo”, dijeron ahí.

Si bien otras petroleras, como Axion y Shell, no llegaron a informar cambios de precios entre la afirmación y la desmentida, se suponía que ambas compañías iban a seguir lo que estableciera YPF no solo porque desde el miércoles aumentan los impuestos, sino porque los precios están retrasados.

Desfase

Hace una semana, dueños de estaciones de servicio habían advertido que los valores estaban atrasados, como mínimo, un 8%. Y con la actualización del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) por la inflación pasada, la diferencia ascendía a un 15%. En 2019, el valor de la nafta aumentó en nueve ocasiones y sumó en total un 41%. Esto es inferior al 55% estimado de inflación para el año y por debajo del 60% que se incrementó el tipo de cambio oficial.

Las empresas también consideraban alzas, pero esperaban la definición de YPF, que tiene el 58% de participación de mercado y en general determina las decisiones del resto. Sin embargo, el contexto de debate de la ley de solidaridad y reactivación productiva, en el cual se dictó un congelamiento de las tarifas de gas y luz, no genera el ambiente más propicio para incrementos en los combustibles líquidos.

Ya la ley introdujo varios cambios normativos que podrían modificar los valores en ese sector. Dos de ellos son el incremento en la tasa de estadística (un impuesto a las importaciones), que aumentó de 2,5% a 3%, y la suba de retenciones de 6,67% a 8%. Esto se debe a que se eliminó el límite de $4 por dólar y a que a último momento se decidió bajar de 12% a 8% el derecho de las exportaciones a los hidrocarburos.

El incremento en la tasa de estadística afecta al sector porque, según datos de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra), se importa el 20% de toda la demanda de diésel en el país y entre el 10 y 15% de las naftas. Esto se debe a que si bien la producción de petróleo creció en los últimos años gracias a la productividad de Vaca Muerta todavía no hay suficiente capacidad de refinación para procesar toda la demanda.

En relación con las retenciones, la Argentina todavía no exporta grandes volúmenes de petróleo, pero el impuesto hace disminuir el precio local, ya que se toma como referencia el valor del Brent (la cotización internacional del barril de petróleo), menos lo que retiene el Estado si el crudo se exportase. En algunas empresas, sin embargo, hablan del precio de paridad de importación: el que habría si se tuviera que importar el barril de petróleo.

Igualmente, a medida que el país tienda a incrementar su producción, cada vez se tomará más en cuenta el precio de paridad de exportación que el de importación. (La Nación)

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